Contra todo pronóstico médico, la penalista gallega Mariluz Casal demuestra que la voluntad y el carácter pueden imponerse incluso a las secuelas más devastadoras.
Lo que ocurrió hace cuatro años parecía definitivo. Un diagnóstico demoledor, una noche interminable y 30 horas sola tras un ictus. Pero la historia no terminó ahí. Mariluz Casal, referente de la abogacía penal en Galicia, ha decidido desafiar no solo a la enfermedad, sino también al pesimismo médico que la daba por vencida.
Un ictus, 30 horas sola y un diagnóstico devastador
En agosto de 2022, Mariluz Casal (Ourense, 1946) sufrió un ictus mientras se encontraba sola en su domicilio en A Coruña. Permaneció más de 30 horas consciente, inmóvil, sin poder comunicarse, en una situación límite que habría quebrado a la mayoría.
El diagnóstico inicial fue claro y desalentador. Un neurólogo llegó a comparar su posible recuperación con “encender una lámpara que no está enchufada”. Una sentencia médica que hoy, a la luz de los hechos, resulta tan precipitada como cuestionable.
Rehabilitación intensiva y lucha contra la afasia
Cuatro años después, la realidad es otra. Aunque arrastra secuelas importantes como la afasia —que le dificulta hablar y leer—, Mariluz ha logrado avances notables gracias a un régimen intensivo de rehabilitación:
- Fisioterapia cuatro días a la semana
- Logopedia especializada
- Terapia ocupacional constante
A pesar de las limitaciones, su capacidad cognitiva permanece intacta, lo que le permite seguir comprendiendo la realidad y mantenerse activa intelectualmente.
“Me dijeron que se había acabado… ¿Cómo? ¡Siempre para arriba!”, afirma con firmeza.
Cáncer, covid y residencia: una cadena de adversidades
Como si el ictus no fuera suficiente, su caso se complica aún más. Meses antes del episodio cerebral, le habían diagnosticado un cáncer de mama, lo que obligó a interrumpir su tratamiento anticoagulante, factor que pudo influir en el ictus.
Durante su recuperación:
- Pasó un mes hospitalizada
- Contrajo covid
- Vivió tres meses en una residencia, experiencia que describe como “horrorosa”
Pese a ello, continuó su tratamiento oncológico con quimioterapia y radioterapia, superando también esta enfermedad. Actualmente, sigue revisiones periódicas.
De pionera en comisarías a símbolo de resiliencia
No estamos ante una historia cualquiera. Mariluz Casal fue la primera mujer abogada que accedió a una comisaría en A Coruña en 1978, en plena transición española, rompiendo barreras en un entorno dominado por hombres.
Como penalista, participó en casos mediáticos como:
- El crimen de la maleta
- El caso de los Tilos
Además, mantuvo siempre un fuerte compromiso político, vinculándose a Esquerda Unida.
Viajar tras el ictus: Chile como símbolo de victoria
Uno de los hitos más impactantes de su recuperación ha sido su capacidad para volver a viajar. Recientemente, pasó tres meses en Chile, recorriendo el sur del país, enfrentándose al frío extremo y visitando paisajes como:
- Glaciares
- Colonias de pingüinos
- Regiones remotas
Un logro que desmonta, una vez más, las previsiones iniciales.
Un discurso político que no pasa desapercibido
Más allá de su recuperación, sus declaraciones sobre la actualidad política reflejan una visión claramente ideologizada:
- Críticas a Donald Trump
- Rechazo frontal a Benjamin Netanyahu
- Ataques a Vox y al Partido Popular
“El mundo está horroroso. Aquí, PP y Vox machacando todos los días”, sostiene.
Un posicionamiento que, sin embargo, contrasta con el espíritu de superación personal que ella misma encarna, y que abre el debate sobre la coherencia entre discurso político y experiencia vital.
Feminismo, juventud y advertencias
Casal también lanza un mensaje directo a las nuevas generaciones:
“Las mujeres tienen que ir juntas, codo con codo. Somos más fuertes.”
Critica que muchas jóvenes se alejen del feminismo, algo que considera un error estratégico en un contexto social complejo.
Una historia que cuestiona el sistema sanitario
El caso de Mariluz plantea interrogantes incómodos:
- ¿Se subestiman las capacidades de recuperación de los pacientes?
- ¿Existe un exceso de pesimismo en ciertos diagnósticos?
- ¿Está preparado el sistema para ofrecer una rehabilitación personalizada y eficaz?
Su evolución demuestra que la determinación individual puede superar incluso los pronósticos más negativos, pero también deja en evidencia posibles fallos estructurales.
Conclusión: cuando la realidad desmiente al diagnóstico
La historia de Mariluz Casal no es solo un relato de superación. Es también una advertencia sobre los límites del sistema, la importancia de la voluntad y el peligro de dar por perdido a un paciente demasiado pronto.
Cuatro años después, sigue en pie. Y sigue luchando.
¿Estamos ante un caso excepcional o ante una muestra de que el sistema subestima a quienes deberían ser su prioridad?

