El exembajador de España en Venezuela Ramón Santos ha advertido de que la líder opositora María Corina Machado cuenta con un respaldo social masivo dentro del país, pero carece de la capacidad necesaria para controlar las instituciones del Estado, que siguen en manos del chavismo. Así lo ha expresado en una entrevista concedida a Antena 3 Noticias, en la que analiza el complejo escenario venezolano tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Santos, que ejerció como embajador en Caracas entre 2021 y 2024, considera que la intervención de Estados Unidos ha abierto una etapa de enorme incertidumbre política y geopolítica, no solo para Venezuela, sino para toda América Latina y el sistema internacional.
Liberación de presos y mensaje político
El diplomático interpreta la reciente liberación de presos políticos como un gesto dirigido tanto a la sociedad venezolana como a la oposición, pero también al electorado latino en Estados Unidos. A su juicio, Washington busca transmitir que su intervención no responde únicamente a intereses económicos, sino también a una narrativa de derechos humanos.
Sin embargo, Santos subraya que la operación estadounidense no ha tenido como objetivo restituir la legalidad democrática surgida de las elecciones de 2024, ganadas por la oposición, sino imponer un nuevo equilibrio de poder bajo tutela externa.
El papel de Delcy Rodríguez
Sobre el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, Santos explica que la decisión respeta formalmente el marco constitucional venezolano, al ampararse en la figura de ausencia temporal del presidente. Esto otorga al actual Gobierno chavista un margen de varios meses para marcar la dirección política del país.
En este contexto, considera que Rodríguez se ve inicialmente reforzada, aunque advierte de tres posibles escenarios: la continuidad del chavismo bajo supervisión estadounidense, una transición controlada del régimen o una fractura interna entre las distintas facciones chavistas, lo que podría agravar aún más la crisis.
Machado: fuerza social sin poder real
Santos rechaza el diagnóstico del presidente estadounidense Donald Trump sobre la supuesta debilidad política de María Corina Machado. Asegura que su liderazgo se ha consolidado de forma arrolladora, primero en las primarias opositoras y después en las elecciones presidenciales, incluso a través de un candidato interpuesto.
No obstante, advierte de un límite clave: la oposición carece de control sobre las Fuerzas Armadas, el poder judicial y el aparato administrativo del Estado. “Sin una sublevación interna o una intervención exterior directa, ese desequilibrio es extremadamente difícil de revertir”, afirma.
Petróleo, sanciones y legalidad internacional
El exembajador alerta de que la captura de petroleros vinculados a la llamada “flota oscura” introduce un grave elemento de desorden en el comercio internacional y en el respeto a la libertad de navegación. Considera que estas acciones podrían vulnerar la legalidad internacional y generar represalias, especialmente por parte de Rusia.
En el caso de España, señala que empresas como Repsol deberán redefinir su estrategia tras la decisión de Estados Unidos de controlar las exportaciones de crudo venezolano.
América Latina y la doctrina Trump
Santos advierte de que la actuación estadounidense supone un quebrantamiento directo de los principios de la Carta de Naciones Unidas y reactiva una visión hemisférica de dominio exclusivo de Washington sobre América Latina. Este giro, asegura, genera una lógica alarma en países como México, Colombia, Cuba o la propia Venezuela.
El papel de España y la Unión Europea
A corto plazo, el exembajador considera que el margen de actuación para terceros países es mínimo debido al control absoluto de Estados Unidos sobre la situación. Sin embargo, no descarta que, en una eventual transición, España pueda desempeñar un papel de facilitador del diálogo, dadas sus relaciones históricas con todas las partes.
En cuanto a la Unión Europea, Santos defiende la necesidad de resistir el enfoque transaccional impulsado por Trump y seguir defendiendo el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, aunque admite que este necesita reformas profundas. “Europa debe mantenerse unida si quiere tener capacidad de resistencia”, concluye.

