El gijonés reconoce que aún busca confianza y destaca el trabajo de Juan Carlos Ferrero con Carlos Alcaraz en su etapa en Equelite.
Pablo Carreño, de 34 años y actual número 123 del mundo, tuvo una jornada complicada en el ATP 500 de Doha, cayendo tanto en individuales ante Quentin Halys como en dobles, haciendo pareja con Reda Bennani frente a Halys y Pierre-Hugues Herbert.
A pesar de los resultados, Carreño atendió a AS y compartió su visión sobre su regreso a la élite, la confianza que busca recuperar y su opinión sobre la separación de Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero.
Confianza y físico, los retos actuales
Carreño reconoce que su nivel actual no es el de antes, ni tenística ni físicamente. “Físicamente no tengo 20 años y he tenido un par de lesiones graves, pero ahora puedo jugar sin grandes limitaciones. Lo que me falta sobre todo es confianza”, afirmó.
El gijonés explica que después de un parón prolongado, volver a competir al máximo nivel no es fácil: “Todas las rutinas, la manera de encarar los partidos, se pierden un poco. He tenido que jugar muchos Challengers y previas, y cuesta mucho volver a la dinámica del circuito”.
La familia y la motivación personal
Carreño valora positivamente el apoyo de su familia en este proceso: “Ahora tengo un hijo y estoy muy contento con mi mujer y con él. Me gusta disfrutarlo cuando estoy en casa. Aunque no descanso como debería, me motiva y me hace disfrutar más del tenis cuando estoy en pista”.
Opinión sobre Ferrero y Alcaraz
El gijonés elogió el trabajo de Juan Carlos Ferrero con Alcaraz:
“Ha hecho un grandísimo trabajo con Carlos desde muy joven, en la etapa más difícil. Se le va a echar de menos en el circuito. Para mí siempre ha sido un referente como entrenador”.
Sobre su sustitución por Samuel López, Carreño añadió:
“Me alegro mucho por Samuel. Es un entrenador top, ha llevado a muchos jugadores a su máximo potencial y también acompañó a Carlos desde el inicio. Se merece estar donde está”.

