La FIB ordena el combate entre Richardson Hitchins y Lindolfo Delgado y deja sin opción a Óscar Duarte, pese a que ya había invertido semanas y recursos para disputar el título mundial superligero.
La FIB impone su criterio y cambia el rumbo del título
La Federación Internacional de Boxeo (FIB) ha ordenado oficialmente el enfrentamiento entre el campeón superligero Richardson Hitchins y el mexicano Lindolfo Delgado.
La decisión se produce días después de la cancelación del combate entre Hitchins y Óscar Duarte, que estaba previsto para el pasado sábado y fue suspendido a última hora debido a una enfermedad del campeón.
El giro ha generado una fuerte controversia en el entorno del boxeo latinoamericano. Duarte era el rival confirmado, había completado su preparación y aguardaba la reprogramación del combate. Sin embargo, al tratarse de una defensa voluntaria, la FIB optó por no esperar y activar la obligatoria.
Óscar Duarte, el gran damnificado
El caso de Duarte es especialmente delicado. El púgil mexicano pasó de 8 a 12 semanas de campamento intensivo, asumiendo gastos de entrenadores, sparrings, nutricionistas y fisioterapeutas. Toda la inversión económica salió de su bolsillo.
El combate representaba la gran oportunidad de su carrera. Tras la cancelación por enfermedad de Hitchins, el entorno de Duarte esperaba una nueva fecha. No llegó.
La FIB priorizó el cumplimiento reglamentario y dejó sin efecto cualquier expectativa de reprogramación. En el boxeo profesional, las normas federativas pesan más que las circunstancias individuales.
Lindolfo Delgado, retador obligatorio
Con esta resolución, el invicto Lindolfo Delgado (24-0, 16 KOs) pasa a ser el retador obligatorio al título superligero.
La FIB ha concedido 30 días para que ambas partes negocien los términos del combate. Si no hay acuerdo, se convocará una subasta para determinar la bolsa y la promotora organizadora.
Para Delgado, la decisión supone una oportunidad histórica. Para Duarte, un golpe deportivo y económico difícil de digerir.
Debate abierto: reglamento o falta de sensibilidad
El movimiento vuelve a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en el boxeo profesional: ¿hasta qué punto los organismos reguladores actúan con criterio deportivo o con frialdad burocrática?
La FIB ha aplicado su reglamento. No obstante, el caso de Duarte deja un sabor amargo. En un deporte donde los campamentos implican sacrificio físico extremo y grandes desembolsos económicos, las cancelaciones de última hora pueden cambiar una carrera.
El desenlace ahora está en manos de Hitchins y Delgado. Pero la polémica ya está servida.

