El Festival de Málaga cumple 29 años convertido en uno de los grandes escaparates del cine español y latinoamericano. Su veterano impulsor, Fernando Méndez-Leite, asegura que el certamen ha pasado de suplicar películas a las productoras en sus inicios a recibir ahora una avalancha de propuestas de toda la industria audiovisual.
Un testigo privilegiado de los 29 años del Festival de Málaga
El actual presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, es una de las figuras más ligadas a la historia del Festival de Málaga. Ha participado en todas sus ediciones desde 1998, primero como jurado y posteriormente como miembro del comité de dirección.
Durante una entrevista, el veterano profesional del cine recordó los difíciles comienzos del festival, cuando apenas lograban reunir películas para la sección oficial.
“En los primeros años mendigabas las películas por las productoras. Ahora te abruman, se te vienen encima”, afirma.
En aquellos primeros pasos —cuando el evento aún se llamaba Semana de Cine Español de Málaga— apenas se lograban reunir una docena de películas para conformar una programación mínimamente representativa. Sin embargo, el crecimiento del certamen fue progresivo y a partir de la quinta edición comenzó a consolidarse dentro de la industria cinematográfica española.
El impulso político y cultural que consolidó el festival
Méndez-Leite recuerda que el proyecto nació gracias al apoyo institucional del Ayuntamiento de Málaga, con el respaldo político de la entonces alcaldesa Celia Villalobos.
Según explica, el consistorio buscaba crear un festival de cine “serio” que impulsara la presencia cultural de la ciudad en España.
Aunque le ofrecieron dirigirlo, el crítico y cineasta rechazó el cargo porque en aquel momento estaba centrado en la creación de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid (ECAM). No obstante, aceptó colaborar como enlace del proyecto en Madrid.
El festival acabaría siendo dirigido inicialmente por Salomón Castiel, quien impulsó su crecimiento y lo situó entre los principales certámenes cinematográficos del país. Posteriormente se incorporaron otros responsables, hasta llegar a la actual dirección de Juan Antonio Vigar, a quien Méndez-Leite atribuye una estrategia “ambiciosa y acertada” para la expansión internacional del evento.
La apuesta por el cine latinoamericano
Uno de los cambios clave del festival fue la transformación de la sección “Territorio Latino”, que pasó a integrarse en la sección oficial junto al cine español.
Esta decisión, considerada arriesgada en su momento, ha terminado por reforzar la dimensión internacional del certamen.
Según Méndez-Leite, hoy en día muchos productores latinoamericanos ven Málaga como la puerta de entrada al mercado europeo, lo que ha multiplicado el interés por participar en el festival.
“Cualquier productor latinoamericano está deseando que su película esté en Málaga”, señala.
Un cine español que ha cambiado con las generaciones
Tras décadas vinculado a la industria, Méndez-Leite considera que el cine español actual es muy diferente al de finales de los años 90, aunque evita establecer comparaciones de calidad.
A su juicio, el cambio responde principalmente a la llegada de nuevas generaciones de cineastas, con otras formas de narrar y de entender el mundo.
También destaca la mayor presencia de mujeres en la industria, no solo en la dirección, sino también en la escritura de guion y en la dirección de equipos técnicos, ámbitos donde anteriormente su presencia era mucho menor.
En paralelo, el avance tecnológico ha transformado el proceso de producción cinematográfica. Como ejemplo, recuerda que en los años 90 una película podía tener dos técnicos de sonido, mientras que hoy los equipos pueden superar la docena de especialistas.
“Siempre es para mejor técnicamente, pero detrás tiene que funcionar el coco”, resume.
Una vida dedicada al cine español
La trayectoria de Fernando Méndez-Leite incluye trabajos como crítico, director, guionista y gestor cultural, además de haber sido director general de Cinematografía en el Ministerio de Cultura.
También ha participado en proyectos televisivos como la adaptación de La Regenta para Televisión Española en 1994.
A pesar de reconocer que su carrera ha tenido “pequeñas o grandes frustraciones”, asegura sentirse afortunado por haber podido vivir siempre del cine y continuar activo dentro de la industria.
Hoy, como presidente de la Academia de Cine, mantiene contacto directo con las nuevas generaciones de cineastas y sigue participando en el festival malagueño, donde no ha faltado a una sola rueda de prensa desde su primera edición.
El Festival de Málaga afronta así su 29 edición consolidado como uno de los grandes escaparates del cine en español, un camino que comenzó con incertidumbre y que hoy se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro de la industria audiovisual.

