Vanesa Castro, ingeniera agrónoma y productora en Tui, confirma que la huerta gallega vive un momento excepcional. Los cultivos de aguacate, tomate y verduras de manojo muestran rentabilidad, aunque el minifundismo y la falta de relevo generacional frenan el sector.
Galicia, tierra de oportunidades agrícolas aún desaprovechadas
Vanesa Castro (A Guarda, 1979) representa a la nueva generación de mujeres en el agro: formada, con visión estratégica y capaz de manejar toda la cadena de producción. Responsable de compra de producto gallego en Eurobanan, la mayor comercializadora de frutas y verduras de la península ibérica con sede en O Porriño, Castro gestiona desde su explotación de 8 hectáreas en Tui hasta la comercialización de variedades como tomate, judías, grelos, nabizas, acelgas y, sobre todo, aguacates.
“El aguacate gallego de buen calibre se paga a más de 4 euros el kilo”, señala la experta, destacando que la demanda crece rápidamente. Actualmente Galicia cuenta con unas 120 hectáreas de aguacate, concentradas principalmente en las Rías Baixas, aunque también en A Coruña y Lugo. La ventana de oportunidad se da entre febrero y la llegada del producto de Perú, momento en el que Galicia puede posicionarse como proveedor de referencia dentro del mercado nacional.
Obstáculos: minifundismo y abandono rural
A pesar del auge de la huerta, Galicia sigue lejos de la autosuficiencia. El consumidor busca productos de kilómetro cero, pero la falta de tierra y la ausencia de relevo generacional limitan la producción. Castro denuncia que “en zonas como O Rosal cuesta encontrar agricultores; a veces tenemos que buscarlos incluso en Portugal”.
El minifundismo, el abandono de fincas y la especialización tardía del sector crean un panorama desigual. Sin embargo, Castro asegura que si se consigue terreno, es posible vivir del campo, con la ventaja de ayudas y mayor flexibilidad frente a un empleo convencional.
Mujeres al frente del agro y profesionalización del sector
Vanesa Castro no solo produce, sino que gestiona, asesora y revisa personalmente los cultivos, aplicando técnicas como el riego por aspersión constante para proteger los aguacates de las heladas. Junto a su socia, Alejandra Pérez, mantiene una explotación rentable y diversificada, combinando aguacate y viticultura.
“El campo ha cambiado: ahora gran parte del proceso está mecanizado y requiere especialización técnica”, señala, destacando la escasez de referentes femeninos en el sector. Su labor también se extiende a la promoción de fitosanitarios y la asesoría en viñedo, defendiendo la necesidad de precios justos y estabilidad para los productores, ante restricciones como las que impone la Denominación de Orixe Rías Baixas sobre la producción de albariño.
Galicia: potencial desaprovechado y futuro para jóvenes
Vanesa Castro llegó al agro de manera fortuita, pero recomienda la carrera de Ingeniería Técnica Agrícola por su amplitud de oportunidades: “Hoy faltan ingenieros agrónomos. Puedes trabajar en alimentación, apicultura…”. Su ejemplo demuestra que no hace falta herencia familiar para triunfar en el campo.
Con una visión clara, Castro señala que Galicia tiene tierras subutilizadas, donde se podría cultivar mucho más, evitando plantaciones de eucalipto improductivas y fomentando el producto local. En comercializadoras como Eurobanan, asegura, “recibiremos a los nuevos productores con los brazos abiertos”.

