Pere Navarro y su flota de combustión se han convertido en el centro de un debate sobre coherencia y política de movilidad urbana en España. El director general de Tráfico, Pere Navarro, dispone de tres vehículos oficiales para su uso exclusivo, dos de ellos con motor de combustión y uno híbrido enchufable, a pesar de haber promovido públicamente restricciones al uso de coches privados en entornos urbanos y abogar por la eliminación progresiva de combustibles fósiles.
La información, obtenida por Libre Mercado a través de una solicitud de transparencia amparada por la Ley de Transparencia, confirma que los coches asignados al director de la DGT contrastan frontalmente con sus declaraciones reiteradas sobre movilidad sostenible y transporte público. El documento oficial, firmado por María Lidón Lozano Pérez, secretaria general de la DGT, detalla los modelos, fechas de matriculación y consumos aproximados de cada unidad.
La flota oficial de Pere Navarro: motores de combustión y híbridos
Entre los coches asignados a Pere Navarro se encuentra un Renault Talisman diésel, con distintivo ambiental C y matriculado en febrero de 2018. Este vehículo consume entre 4 y 5,5 litros por cada 100 kilómetros en ciudad y entre 3,4 y 4,4 litros en carretera. Su disponibilidad coincide prácticamente con toda la etapa de Navarro al frente de la DGT.
El segundo vehículo oficial es un Alfa Romeo Stelvio gasolina, con distintivo ambiental C, matriculado en diciembre de 2021. Su consumo urbano es elevado, alcanzando entre 11,7 y 12,6 litros a los 100 km, y en carretera entre 7,3 y 9,0 litros.
El tercer modelo es un Mitsubishi Eclipse Cross híbrido enchufable (PHEV), matriculado en noviembre de 2021 y con distintivo ambiental 0. Aunque puede circular con energía eléctrica durante 35-45 km en ciudad, recurre a gasolina para recorridos más largos, consumiendo entre 8 y 10 litros en circuito urbano y entre 7 y 9 litros en autopista.
Estos tres vehículos permanecen a disposición exclusiva del director de la DGT desde sus fechas de asignación, sin que el organismo aporte registros sobre kilómetros recorridos o posibles sustituciones durante este periodo.
Declaraciones públicas vs. realidad de la flota
Pere Navarro ha defendido en diversas ocasiones el uso del transporte público y ha abogado por prohibir la matriculación de vehículos de combustión en 2035:
«Al centro de la ciudad vas con transporte público y, si tienes prisa, coges un taxi, un Uber o un Cabify. Al centro de la ciudad no vas a ir con eléctrico, ni con diésel ni con gasolina.»
Sin embargo, los documentos obtenidos confirman que Navarro utiliza vehículos oficiales que dependen de combustibles fósiles en pleno centro de Madrid, generando una evidente contradicción entre lo declarado y los hechos.
En otras intervenciones públicas, Navarro ha insistido:
«El objetivo de todos es acabar con los combustibles fósiles. Punto. A mí me da igual la alternativa, pero tenemos un objetivo común: en 2035 prohibir matricular vehículos con combustibles fósiles.»
A pesar de esta postura, dos de los tres coches oficiales siguen siendo de combustión pura, mientras que el híbrido enchufable solo recurre parcialmente a energía eléctrica.
Transparencia y coherencia cuestionadas
El contraste entre las recomendaciones públicas de Pere Navarro y la realidad de la flota oficial pone en entredicho la coherencia de las políticas de movilidad promovidas por la DGT. La información obtenida a través de la Ley de Transparencia revela que los vehículos de combustión y el híbrido enchufable han estado operando desde 2018 y 2021, respectivamente, en plena campaña de restricción urbana de coches privados y fomento del transporte colectivo.
El debate se centra ahora en si la asignación de estos coches refleja necesidades operativas del cargo o un incumplimiento de las políticas que el propio director defiende públicamente. La DGT no ha proporcionado información sobre la justificación de estas unidades ni sobre su kilometraje anual, dejando en evidencia la falta de detalle sobre el uso real de los coches oficiales.
Impacto en la imagen de la DGT y políticas sostenibles
La existencia de esta flota genera críticas sobre la coherencia y credibilidad de la DGT en materia de sostenibilidad y movilidad urbana. Mientras Pere Navarro insta a la ciudadanía a priorizar transporte público y eliminar los combustibles fósiles, su propia asignación oficial refleja un escenario distinto, basado en vehículos de alto consumo energético.
Este caso se suma a otros debates sobre transparencia y uso de recursos públicos, convirtiéndose en un ejemplo de la tensión entre discurso político y prácticas institucionales. La contradicción entre las declaraciones y la realidad de la flota oficial amenaza con minar la credibilidad del máximo responsable de tráfico en España, especialmente en un momento en el que las políticas de movilidad sostenible son prioridad en el país y en la Unión Europea.
En definitiva, la flota de combustión de Pere Navarro evidencia un choque entre discurso y acción, generando un debate sobre la coherencia de las políticas públicas en materia de transporte y sostenibilidad.

