Migraña con aura incrementa riesgo de ictus en adultos
La migraña con aura ha sido objeto de estudio durante décadas como un posible factor de riesgo cerebrovascular, especialmente en mujeres jóvenes. Recientemente, una investigación publicada en Neurology, la revista oficial de la Academia Americana de Neurología, ha ampliado esta preocupación a un grupo demográfico más amplio.
El estudio analizó datos de la cohorte REGARDS, un proyecto que comprende información de salud de miles de personas en Estados Unidos. Se siguió a 11 381 adultos mayores de 45 años sin antecedentes de ictus, durante un período medio de 6,4 años.
Los resultados indican que quienes padecen migraña con aura tienen un 73% más de riesgo relativo de sufrir un ictus isquémico en comparación con aquellos que no experimentan migrañas. En contraste, la migraña sin aura no mostró una asociación estadísticamente significativa. Durante el seguimiento, el 5% de los pacientes con migraña con aura sufrieron un ictus, frente al 3% de los no migranosos.
Este hallazgo es significativo, ya que investigaciones anteriores se habían centrado principalmente en mujeres menores de 45 años, dejando un vacío en el conocimiento sobre el impacto en la población de mediana edad y ancianos.
Los mecanismos que podrían explicar la correlación entre la migraña con aura e ictus incluyen factores como la depresión cortical propagada, la hipercoagulación, el vasoespasmo y la disfunción endotelial. Estas condiciones pueden incrementar el riesgo de formación de trombos, así como el impacto de otros factores de riesgo, como el tabaquismo y el uso de anticonceptivos orales, que pueden incrementar el riesgo de ictus en mujeres con migraña con aura hasta más de tres y cuatro veces, respectivamente.
Un descubrimiento notable del estudio es que los hombres de 45 a 72 años que sufren migrañas presentan un riesgo de ictus más de 3,5 veces mayor en comparación con aquellos sin migrañas, lo que desafía la narrativa predominante que suele enfocarse más en las mujeres jóvenes.
El estudio tiene ciertas limitaciones, ya que el diagnóstico de migraña y la presencia de aura se basaron en informes de los participantes, lo que puede no reflejar los criterios diagnósticos oficiales. Sin embargo, los autores proponen incluir el historial de migraña en las evaluaciones para la prevención de ictus, considerando la migraña con aura como un indicador significativo de riesgo cerebrovascular.

