La séptima sesión del juicio por el asesinato de Yoel Quispe ha dejado una conclusión que puede resultar determinante para el veredicto final: los expertos forenses y peritos han rechazado que el autor confeso de la puñalada mortal actuase con sus capacidades cognitivas o volitivas afectadas. Una valoración que golpea directamente uno de los principales argumentos esgrimidos por la defensa para intentar rebajar su responsabilidad penal.
Los peritos niegan alteraciones mentales o efectos incapacitantes por drogas y alcohol
El proceso judicial que se celebra en la Audiencia Provincial de A Coruña continúa arrojando datos relevantes sobre uno de los crímenes más impactantes registrados en la ciudad durante las fiestas navideñas de 2023.
Los especialistas que comparecieron este martes sostuvieron que José Luis Franco, autor confeso del apuñalamiento que acabó con la vida de Yoel Quispe durante la madrugada de Nochebuena, conservaba plenamente sus capacidades para comprender sus actos y actuar conforme a esa comprensión.
Además, los peritos descartaron que el acusado sufriera una alteración significativa derivada del consumo de alcohol o drogas que pudiera justificar una reducción de responsabilidad penal.
La conclusión adquiere especial relevancia porque la defensa había intentado introducir durante el juicio la existencia de un supuesto diagnóstico de capacidad intelectual límite, realizado tras el ingreso del acusado en el centro penitenciario de Teixeiro.
Sin embargo, los expertos fueron contundentes. Según explicaron ante el tribunal, las personas con este tipo de diagnóstico son generalmente individuos plenamente integrados y funcionales, sin que ello implique una merma automática de sus facultades cognitivas o volitivas.
Una estrategia defensiva cada vez más cuestionada
La declaración de los peritos supone un revés para la línea argumental de la defensa, que busca una importante rebaja de la calificación jurídica de los hechos.
El acusado confesó la autoría de la puñalada después de haber intentado inicialmente atribuir el crimen a otra persona tras su detención, un comportamiento que las acusaciones consideran incompatible con una supuesta incapacidad para comprender la gravedad de sus actos.
La defensa plantea alternativamente que los hechos sean considerados homicidio imprudente o incluso lesiones con resultado de muerte, una petición que, de prosperar, reduciría de forma drástica la pena a imponer.
La brutalidad de la agresión vuelve al centro del juicio
Durante la sesión también declararon los médicos forenses encargados de analizar las lesiones sufridas por la víctima.
Los especialistas detallaron que la puñalada afectó directamente al corazón, atravesando varias capas anatómicas y llegando incluso a provocar la fractura de estructuras óseas.
Cuando fueron preguntados sobre si la gravedad de la lesión se debía al filo del arma o a la intensidad del ataque, los expertos respondieron que ambos factores resultaron determinantes.
Este extremo refuerza la tesis de las acusaciones, que sostienen que la agresión fue especialmente violenta y dirigida a una zona vital del cuerpo.
El papel de los otros dos acusados sigue generando controversia
Otro de los aspectos más debatidos del juicio es la participación de los otros dos procesados: Yared Gestal y Aarón Lobillo.
Un agente policial aseguró ante el tribunal que la actuación atribuida a Gestal podría encajar en una cooperación necesaria, al considerarse que habría facilitado el arma utilizada en el crimen.
La polémica se incrementó después de conocerse que, tras los hechos, el joven realizó búsquedas en internet relacionadas con posibles condenas por apuñalamientos.
Respecto a Aarón Lobillo, los investigadores sostienen que tenía un conocimiento detallado de lo sucedido y que no colaboró activamente con los agentes para esclarecer los hechos.
Pese a ello, la Fiscalía mantiene su petición de sobreseimiento para ambos. Una postura que contrasta con las acusaciones particulares ejercidas por los padres de la víctima.
La representación legal de la madre solicita para Yared Gestal 25 años de prisión como cooperador necesario del asesinato y 15 años para Aarón Lobillo como cómplice.
Por su parte, el abogado del padre considera que Lobillo actuó como encubridor y reclama para él 3 años de cárcel.
Los acusados declararán en una sesión clave
La atención se centra ahora en la próxima comparecencia de los tres acusados, prevista para este jueves.
Será uno de los momentos más importantes del proceso judicial, ya que el jurado popular podrá escuchar directamente sus versiones de los hechos antes de iniciar la fase final del juicio.
Si se cumplen los plazos previstos, el magistrado entregará el objeto del veredicto al jurado el próximo lunes. A continuación, los ciudadanos encargados de juzgar el caso comenzarán sus deliberaciones para determinar la responsabilidad penal de cada uno de los acusados.
Un caso que reabre el debate sobre la violencia juvenil y la responsabilidad penal
El asesinato de Yoel Quispe ha provocado una profunda conmoción social en A Coruña y ha reabierto el debate sobre la violencia protagonizada por jóvenes y las consecuencias penales de este tipo de conductas.
La declaración de los peritos parece despejar una de las principales incógnitas del procedimiento: el autor confeso del apuñalamiento habría actuado con plena conciencia de sus actos, según los expertos que comparecieron ante el tribunal.
Ahora será el jurado popular quien deba decidir si los hechos encajan en la tesis de asesinato defendida por las acusaciones o en la versión mucho más benévola que intenta sostener la defensa.
La resolución final podría convertirse en un precedente relevante sobre los límites de las atenuantes psicológicas en crímenes especialmente graves.

