El plan de reestructuración de Losán genera alarma entre casi 200 empleados gallegos. La empresa acumula meses de impagos y presenta previsiones que los sindicatos consideran poco creíbles.
Lo que está ocurriendo en una de las históricas industrias madereras de Galicia podría convertirse en un nuevo símbolo del deterioro industrial que afecta a numerosas empresas estratégicas. Mientras cientos de familias esperan respuestas, crecen las dudas sobre la viabilidad real del grupo y sobre el papel que deben desempeñar las administraciones públicas.
El comité de Losán denuncia un plan sin garantías para los trabajadores
La incertidumbre se ha instalado entre los cerca de 200 trabajadores de Industrias Losán, Aserpal y las oficinas centrales del grupo en A Coruña, después de que la dirección presentase ante el juzgado mercantil un plan de reestructuración que, según denuncian los representantes sindicales, no garantiza ni el empleo ni el cobro de los salarios pendientes.
El comité de empresa sostiene que la documentación presentada no constituye un auténtico plan industrial orientado a recuperar la actividad productiva, sino una estrategia centrada principalmente en la reestructuración de la deuda y en la protección de los intereses patrimoniales de la propiedad.
Según explicó el presidente del comité, Xosé Anxo Sánchez, los trabajadores solo han podido acceder parcialmente a la documentación debido a que la empresa no se la ha facilitado de forma completa, lo que incrementa todavía más la preocupación sobre el futuro de las plantas.
Una quita del 95 % y previsiones económicas bajo sospecha
Entre los aspectos que más inquietud generan figura la intención de la compañía de negociar con sus acreedores una quita de hasta el 95 % de la deuda, llegando incluso al 100 % en determinados casos, además de solicitar una moratoria de tres años para parte de sus obligaciones financieras.
Sin embargo, los representantes de los trabajadores cuestionan especialmente las previsiones económicas incluidas en el proyecto. El plan contempla una facturación de 11 millones de euros en 2026 para la planta de Curtis, una cifra que el comité considera difícil de justificar debido a que las instalaciones continúan prácticamente paralizadas.
Los sindicatos recuerdan que durante 2025, cuando la planta operaba a menos del 50 % de su capacidad, la facturación rondó los 8 millones de euros. Por ello, consideran que las previsiones actuales carecen de una explicación técnica sólida y alimentan las dudas sobre la credibilidad del proyecto.
Cuatro nóminas y media sin cobrar: la situación límite de la plantilla
Uno de los aspectos más graves del conflicto es la situación salarial que atraviesan los empleados.
Actualmente, la empresa acumula cuatro nóminas y media impagadas, una circunstancia que ha colocado a numerosas familias en una situación económica extremadamente delicada.
Según denuncia el comité, la propuesta de la dirección pasa por abonar únicamente dos mensualidades para reactivar la actividad industrial, mientras los trabajadores seguirían acumulando salarios pendientes sin ninguna garantía de cobro futuro.
Los representantes sindicales consideran inaceptable que se pretenda recuperar la producción mientras persiste una deuda salarial tan elevada. A su juicio, se estaría trasladando todo el riesgo empresarial a unos trabajadores que llevan meses soportando retrasos y dificultades económicas.
Falta de un verdadero plan industrial
Otro de los puntos más cuestionados por los representantes laborales es la ausencia de detalles concretos sobre el futuro operativo de la compañía.
El documento remitido al juzgado, aseguran, no explica qué actividad desarrollará cada planta, qué productos fabricarán, cómo se recuperará la cartera comercial perdida ni cuáles serán los mercados de destino para la producción.
Tampoco aclara si la empresa contempla aplicar medidas traumáticas como Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) o Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).
Para los trabajadores, estas lagunas reflejan la inexistencia de una hoja de ruta clara que permita confiar en una recuperación real del grupo.
El comité cuestiona la lógica del plan empresarial
Las críticas no terminan ahí.
Los representantes sindicales también muestran su sorpresa por el hecho de que la dirección afirme disponer de recursos para determinadas operaciones mientras asegura no tener capacidad para satisfacer las nóminas pendientes.
Además, reprochan que algunas líneas de negocio potencialmente rentables, como determinadas actividades vinculadas a la comercialización de madera de eucalipto, no aparezcan reflejadas en la estrategia de recuperación.
Especialmente llamativa resulta la previsión incluida en el plan de aumentar la plantilla desde los aproximadamente 490 empleados actuales a más de 600 trabajadores en apenas dos años en el conjunto del grupo.
Para el comité, resulta difícil entender cómo una empresa que acumula importantes impagos salariales puede plantear nuevas contrataciones sin haber resuelto previamente sus problemas financieros más urgentes.
La Xunta, bajo presión para intervenir
Ante la gravedad de la situación, los representantes de los trabajadores han lanzado un llamamiento directo a la Xunta de Galicia para que intervenga de forma urgente.
El comité reclama que la Consellería de Industria convoque una reunión con todas las partes implicadas, incluyendo a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), acreedores, dirección de la empresa y representantes de la plantilla.
La petición se produce en un momento especialmente sensible para la política industrial gallega, ya que el Gobierno autonómico impulsa estrategias destinadas a fortalecer el sector forestal y la transformación de la madera, actividades consideradas esenciales para numerosas comarcas rurales.
De gigante del sector maderero a una situación crítica
La situación resulta especialmente llamativa por el peso histórico que ha tenido Losán dentro de la industria española.
La compañía llegó a convertirse en el segundo grupo maderero más importante de España, únicamente por detrás de Finsa, consolidándose como uno de los motores económicos de amplias zonas rurales.
Según recuerdan los representantes sindicales, la empresa alcanzó cifras récord de facturación en 2022, año en el que solicitó un rescate de 35 millones de euros a la SEPI. Desde entonces, la situación financiera habría experimentado un deterioro progresivo hasta desembocar en la actual crisis.
Un caso que reabre el debate sobre la política industrial en Galicia
La crisis de Losán trasciende ya el ámbito empresarial y se ha convertido en un asunto de relevancia política y económica para Galicia.
Los trabajadores consideran que permitir la desaparición de una industria consolidada supondría un duro golpe para el empleo rural, la cadena de valor forestal y la competitividad del sector maderero gallego.
Mientras la empresa busca respaldo judicial para su reestructuración, cientos de familias continúan sin saber si cobrarán los salarios pendientes ni si conservarán sus puestos de trabajo.
La gran incógnita ahora es si las administraciones públicas actuarán para facilitar una solución industrial viable o si Galicia asistirá a la caída de otra empresa estratégica en un contexto de creciente incertidumbre económica.
¿Estamos ante una reestructuración destinada a salvar una empresa histórica o ante un proceso que terminará sacrificando a los trabajadores para proteger otros intereses?

