Olas de calor: efectos en el sistema cardiovascular
Las olas de calor no solo generan incomodidad; también afectan el organismo, forzándolo a realizar un mayor esfuerzo para mantener la temperatura corporal estable. Este fenómeno puede tener repercusiones especialmente en el sistema cardiovascular.
Cuando se incrementa la temperatura ambiental, el organismo inicia mecanismos para disipar el calor. Uno de estos es la dilatación de los vasos sanguíneos, que facilita la pérdida de temperatura, pero también puede provocar una disminución de la presión arterial, lo que obliga al corazón a trabajar con mayor intensidad para asegurar un adecuado riego sanguíneo.
Este esfuerzo adicional incrementa el riesgo de complicaciones cardiovasculares durante el verano, especialmente en condiciones de temperaturas extremas, deshidratación o la presencia de patologías previas. Las personas mayores, quienes padecen hipertensión o enfermedades cardíacas, así como aquellos que permanecen largo tiempo expuestos al sol, deben ser especialmente cuidadosos en esta época.
Las personas bajo tratamiento para controlar la hipertensión deben tener especial vigilancia, ya que el descenso de la tensión provocado por el calor podría requerir la revisión de su medicación en caso de experimentar síntomas como mareos, debilidad o episodios de hipotensión.
El calor también puede dificultar el retorno venoso, lo que provoca molestias como piernas pesadas, hinchazón o fatiga, sobre todo en quienes permanecen mucho tiempo en una misma posición.
Para mitigar estos síntomas, se recomienda caminar frecuentemente, evitar estar inmóvil durante largos periodos, elevar las piernas cuando sea posible y mantener una correcta hidratación. Además, es crucial beber agua regularmente y minimizar la exposición al sol durante las horas más calurosas. Acciones como refrescar las palmas de las manos con agua fría pueden contribuir a la termorregulación del organismo.
Igualmente, es aconsejable evitar esfuerzos físicos intensos durante las horas de alta temperatura, usar ropa ligera y permanecer en espacios frescos cuando sea viable. Una dieta balanceada, rica en frutas y verduras, también ayuda a mantener un estado físico óptimo para enfrentar el calor.
Varios nutrientes desempeñan un papel importante en la salud cardiovascular, como la coenzima Q10, el magnesio y los ácidos grasos omega 3. Estos nutrientes son esenciales para el funcionamiento normal del corazón y los músculos. Antes de añadir cualquier suplemento, especialmente en personas con problemas cardiovasculares o en tratamiento, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

