El Rey Felipe VI ha expresado su preocupación por la crisis migratoria en las fronteras de Ceuta y, en menor medida, de Melilla, durante los últimos días. A través de un comunicado emitido por la Casa Real, el monarca ha pedido que se adopten medidas firmes para garantizar la seguridad y apoyar a las poblaciones afectadas en estas ciudades autónomas.
Actualmente en Palma, Felipe VI ha mantenido comunicación constante con autoridades locales y nacionales: ha hablado con los presidentes de Ceuta y Melilla, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. En sus contactos, ha transmitido la importancia de la unidad y el respaldo institucional ante esta situación.
Las autoridades españolas registraron la entrada irregular de más de 50 000 personas en España a través de Ceuta durante la crisis. El Gobierno ha declarado que la situación se normalizó en un plazo de 24 horas y se han retomado las condiciones habituales de seguridad y orden en la ciudad.
El Ejecutivo ha elevado la cuestión a nivel europeo. El presidente Pedro Sánchez solicitó una reunión extraordinaria y urgente de ministros del Interior de la Unión Europea. Esta cita fue confirmada para el próximo martes, con el objetivo de abordar la llegada masiva de migrantes y fortalecer la coordinación en la protección de las fronteras exteriores de la UE.
Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informó desde Ceuta que las medidas implementadas permitieron recuperar el control en 24 horas. Además, se plantean nuevas barreras y reforzamiento de la vigilancia fronteriza para prevenir futuras entradas irregulares.
Esta crisis migratoria se produjo en un contexto de aumento de los desplazamientos hacia las ciudades autónomas y ha tenido repercusión en la política nacional y europea, debido a la necesidad de responder de manera coordinada y efectiva a los flujos migratorios irregulares.


