Unas 50 000 personas, según la Delegación del Gobierno, participaron en Madrid en la concentración de apoyo a Ceuta, marcada por las críticas del PP y Vox a la gestión del Ejecutivo.
La crisis de Ceuta volvió a trasladarse este miércoles a las calles. La plaza de Cibeles de Madrid reunió a unas 50 000 personas, según la cifra facilitada por la Delegación del Gobierno, en una concentración de apoyo a la ciudad autónoma y de fuerte rechazo a la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La movilización tuvo además una fotografía política poco habitual: Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal acudieron a la misma convocatoria, algo que no sucedía en una protesta desde las movilizaciones contra la amnistía de noviembre de 2023. No obstante, ambos dirigentes no comparecieron juntos durante el acto.
La concentración fue convocada a las 20:00 horas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), con movilizaciones ante ayuntamientos de diferentes puntos de España.
Feijóo acusa al Gobierno de estar «más cerca de Marruecos»
El líder del PP endureció especialmente su discurso contra Moncloa.
Feijóo acusó al Ejecutivo de estar “más cerca de Marruecos que del conjunto de España” y cuestionó la posición gubernamental sobre la posible responsabilidad de Rabat en los acontecimientos del pasado 30 de julio.
El presidente popular llegó a describir Ceuta como una ciudad “invadida y ocupada”. Se trata de la caracterización política utilizada por Feijóo y no de una calificación jurídica de los acontecimientos.
La controversia se ha intensificado después de conocerse un informe policial que, según las informaciones publicadas, apunta a una posible actuación de agentes marroquíes no uniformados en la conducción de migrantes hacia la frontera.
El contenido y las responsabilidades derivadas de esos hechos están sometidos a investigación y no constituyen todavía conclusiones judiciales firmes.
El informe policial vuelve a situar a Marlaska en el centro
Feijóo también cargó contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, después de que este solicitara por escrito explicaciones al director general de la Policía, Francisco Pardo, sobre el informe.
El líder popular calificó la situación de “dantesca” y aseguró que deberá esclarecerse qué conocían las autoridades antes de la crisis y cómo actuaron posteriormente.
Precisamente esa cuestión se ha convertido en uno de los principales frentes políticos: cuándo conoció el Gobierno las advertencias existentes, qué alcance tenían y si las medidas adoptadas fueron suficientes.
Ayuso y Almeida se suman a la concentración por Ceuta
En Cibeles también estuvieron la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
Almeida fue el encargado de leer un manifiesto en defensa de la españolidad de Ceuta y de la integridad territorial.
“Cuando una frontera está en riesgo, toda España debe estar detrás”, afirmó el alcalde.
También reclamó el retorno efectivo, dentro del marco legal, de quienes hubieran entrado irregularmente y defendió compatibilizar seguridad fronteriza, convivencia y respeto a los derechos humanos.
Abascal vuelve a acusar duramente a Sánchez
El presidente de Vox utilizó un tono todavía más contundente.
Santiago Abascal calificó a Sánchez de “traidor” y le acusó de actuar como “lacayo” de Marruecos. Son acusaciones políticas de Vox que no acreditan por sí mismas responsabilidad penal o institucional alguna del presidente del Gobierno.
Abascal sostuvo asimismo que el Ejecutivo conocía información relevante antes de la crisis y volvió a pedir al PP que impulse el mecanismo contemplado en el artículo 102 de la Constitución.
Preguntado por una eventual visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla, evitó pronunciarse sobre la cuestión.
La crisis de Ceuta devuelve al PP y Vox a una misma protesta
La importancia política de Cibeles no reside únicamente en la cifra de asistentes.
Feijóo y Abascal mantienen diferencias importantes sobre inmigración, estrategia parlamentaria y relación con Marruecos. Sin embargo, la gestión gubernamental de la crisis de Ceuta ha vuelto a proporcionar a PP y Vox un terreno común de oposición.
La movilización aumenta además la presión sobre Sánchez cuando siguen abiertas las preguntas sobre los avisos previos, la actuación policial, el papel de Marruecos y la respuesta del Ministerio del Interior.
Con unas 50 000 personas en Madrid según la Delegación del Gobierno, la protesta convirtió Cibeles en el principal escaparate de esa presión política y dejó una imagen significativa al comienzo del nuevo curso: PP y Vox vuelven a encontrarse en la calle con Ceuta como principal frente contra el Ejecutivo de Sánchez.


