Hospital del Mar, Hospital Clínic Barcelona y Consorcio de la Zona Franca unen tecnología, talento clínico e ingeniería para desarrollar implantes, prótesis, modelos quirúrgicos y piezas hospitalarias personalizadas.
La impresión 3D aplicada a la sanidad da un nuevo paso en Cataluña. El Hospital del Mar, el Hospital Clínic Barcelona y el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) han unido sus capacidades para convertir necesidades concretas de pacientes y profesionales sanitarios en soluciones fabricadas a medida.
El proyecto pretende aprovechar la Incubadora 3D del CZFB como punto de encuentro entre médicos, cirujanos, bioingenieros e ingenieros biomédicos. El objetivo es llevar la fabricación digital desde el prototipo hasta aplicaciones concretas en asistencia, investigación y formación.
La iniciativa aspira, además, a consolidar un ecosistema capaz de proyectar a Cataluña como referente europeo en fabricación digital aplicada a la salud.
De una necesidad médica a una solución personalizada
Uno de los elementos centrales del proyecto es cambiar la forma en la que se desarrollan determinadas soluciones sanitarias.
La propuesta parte de una necesidad detectada por los profesionales clínicos para después trasladarla a los especialistas capaces de diseñarla, prototiparla y fabricarla.
Jorge Juan Fernández, director de Investigación e Innovación del Hospital Clínic Barcelona, resume el planteamiento: «La impresión 3D aplicada a la sanidad requiere tecnología avanzada, conocimiento clínico y talento especializado».
La concentración de estas capacidades en un mismo espacio, añade, permite acelerar el proceso que transforma necesidades reales de pacientes y profesionales en soluciones concretas.
Entre las aplicaciones previstas se encuentran:
- Implantes personalizados.
- Réplicas anatómicas para planificación quirúrgica.
- Soluciones para rehabilitación.
- Herramientas de simulación clínica.
- Material para la formación de profesionales sanitarios.
- Piezas de recambio destinadas a equipamiento hospitalario.
La impresión 3D deja así de plantearse únicamente como una tecnología de fabricación y pasa a integrarse en diferentes fases de la actividad sanitaria.
La Incubadora 3D del CZFB será el centro de operaciones
El espacio físico de esta colaboración será la Incubadora 3D del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona.
La infraestructura permitirá concentrar diferentes fases del desarrollo: diseñar, prototipar, testar y fabricar.
Para Antoni Gilabert, director de Innovación y Estrategia Digital del Hospital del Mar, el acuerdo supone un impulso para ampliar la capacidad innovadora del centro y compartir conocimientos con otros hospitales de referencia.
La colaboración también pretende generar economías de escala en equipamiento y talento.
El objetivo es reducir determinados tiempos de desarrollo y dependencia de proveedores externos, además de facilitar que las soluciones creadas puedan llegar antes a la práctica asistencial.
Tres objetivos para desarrollar el proyecto
La alianza establece una hoja de ruta dividida en tres horizontes temporales.
A corto plazo: proyectos con impacto asistencial
La primera prioridad será consolidar el modelo de trabajo colaborativo y comenzar proyectos que tengan una aplicación concreta en asistencia sanitaria, investigación y docencia.
La intención es que la infraestructura no se limite a funcionar como un espacio tecnológico, sino que responda a necesidades identificadas dentro de los propios hospitales.
A medio plazo: crear un hub sanitario
El segundo objetivo pasa por convertir la infraestructura en un hub de referencia para otros hospitales y entidades.
La idea es compartir capacidades, conocimientos y recursos para impulsar nuevos proyectos y reducir la fragmentación de iniciativas relacionadas con la tecnología 3D.
A largo plazo: un centro de excelencia
La tercera fase plantea una ambición mayor: construir un centro de excelencia internacional en tecnologías 3D aplicadas a la salud.
El propósito declarado es situar a Cataluña entre las regiones europeas destacadas en fabricación digital sanitaria y medicina personalizada.
Un proyecto que reúne médicos, ingenieros y especialistas
La naturaleza multidisciplinar es uno de los elementos esenciales de la iniciativa.
En el proyecto participarán profesionales de diferentes áreas clínicas junto a especialistas tecnológicos. Entre ellos figuran bioingenieros, ingenieros biomédicos, radiólogos y cirujanos, además de profesionales de múltiples especialidades.
La relación incluye, entre otros, a especialistas en:
- Traumatología.
- Oftalmología.
- Cirugía maxilofacial.
- Neonatología.
- Urología.
- Terapia ocupacional.
- Electromedicina.
También tendrán participación los equipos de innovación y transformación digital de los hospitales.
La lógica del modelo es directa: quien detecta una necesidad clínica debe poder trabajar junto a quien dispone de las herramientas necesarias para diseñar y fabricar una solución.
«El objetivo es que los profesionales que detectan una necesidad clínica trabajen directamente con quienes tienen la capacidad tecnológica para diseñar y fabricar la solución», explican los responsables de innovación de los centros.
El reto: que la tecnología llegue a la práctica asistencial
Uno de los grandes desafíos de este tipo de iniciativas es conseguir que la innovación tecnológica no quede limitada al laboratorio.
Por ello, el proyecto plantea una conexión directa entre necesidad clínica, diseño, fabricación y aplicación sanitaria.
La impresión 3D puede utilizarse para crear modelos físicos que permitan preparar determinadas intervenciones, desarrollar dispositivos adaptados a pacientes concretos o facilitar procesos de formación y simulación.
En paralelo, la posibilidad de fabricar determinadas piezas localmente puede ofrecer una alternativa para algunas necesidades de mantenimiento y equipamiento hospitalario.
El planteamiento del proyecto consiste precisamente en aprovechar una infraestructura tecnológica común para abordar necesidades diferentes.
El Hospital del Mar habla de un «impulso sin precedentes»
Desde el Hospital del Mar consideran que la colaboración puede ampliar de forma significativa su capacidad para desarrollar soluciones personalizadas.
Antoni Gilabert destaca tres efectos de la alianza: más capacidad de innovación, intercambio de conocimiento y economías de escala.
El responsable de Innovación y Estrategia Digital del centro sostiene que el proyecto permitirá avanzar hacia soluciones personalizadas, reducir dependencias externas y acelerar el traslado de determinados desarrollos a la atención sanitaria.
La colaboración entre hospitales y el CZFB pretende, por tanto, crear un puente entre el conocimiento clínico y las capacidades industriales y tecnológicas.
El antecedente de los respiradores durante la pandemia
El Consorcio de la Zona Franca recuerda que la relación entre su infraestructura de impresión 3D y el sector sanitario ya tuvo un precedente durante la pandemia.
Según Pere Navarro, presidente ejecutivo del CZFB, la incubadora participó en alianzas público-privadas que permitieron fabricar 400 respiradores, posteriormente distribuidos entre diversos hospitales catalanes.
El nuevo proyecto busca trasladar aquella capacidad de respuesta a un modelo más estable y estructurado.
«Ahora, fruto de esta alianza, queremos continuar contribuyendo a mejorar la atención a los pacientes y avanzar en la investigación científica», señala Navarro.
Cataluña busca convertir la fabricación digital sanitaria en un ecosistema
El proyecto parte de un escenario en el que Cataluña ya cuenta con hospitales que utilizan tecnologías 3D en ámbitos asistenciales, docentes y de investigación, según explican los responsables de la iniciativa.
A ello se suma una red sanitaria pública, centros de investigación, capacidad industrial y experiencia en proyectos de colaboración entre instituciones.
La nueva alianza pretende precisamente integrar parte de esas capacidades.
El objetivo no consiste únicamente en desarrollar soluciones para el Hospital Clínic o el Hospital del Mar, sino en construir un modelo que pueda ser utilizado y replicado por otras entidades.
Talento, inversión e innovación sanitaria
La dimensión estratégica del proyecto va más allá de la fabricación de piezas o dispositivos.
Sus impulsores aspiran a crear un entorno capaz de atraer talento, conocimiento e inversión y proyectar internacionalmente la innovación sanitaria desarrollada en Cataluña.
La combinación de profesionales sanitarios, ingeniería, fabricación aditiva y transformación digital constituye la base del modelo.
En palabras de los responsables de Innovación de los dos hospitales, el propósito final es construir un modelo replicable que permita ampliar el impacto de estas tecnologías.
La impresión 3D sanitaria se convierte así en un punto de encuentro entre medicina e industria: una necesidad clínica puede convertirse en un diseño, ese diseño en un prototipo y el prototipo en una solución adaptada a las necesidades del paciente o del hospital.
Una apuesta por la medicina personalizada
La iniciativa impulsada por el Hospital del Mar, el Hospital Clínic Barcelona y el CZFB busca llevar la fabricación digital a un nivel más próximo a la práctica sanitaria.
Implantes personalizados, planificación quirúrgica, rehabilitación, simulación, formación y piezas para equipamiento son algunas de las aplicaciones planteadas.
El desafío será transformar esa capacidad tecnológica en proyectos con resultados concretos y, posteriormente, conseguir que el modelo pueda extenderse a otros centros.
Por ahora, el proyecto establece una hoja de ruta con una ambición definida: convertir la impresión 3D sanitaria en una herramienta integrada en la innovación médica y reforzar el papel de Cataluña en la fabricación digital aplicada a la salud.


