La compañía quiere que empleados y agentes puedan consultar datos, actualizar registros y ejecutar procesos de Salesforce desde herramientas como Slack o Claude, manteniendo permisos, lógica de negocio y gobierno corporativo.
Salesforce ha presentado AIforce, una nueva capa de arquitectura con la que pretende cambiar la forma en que empresas y empleados interactúan con sus sistemas corporativos. La propuesta lleva los datos, flujos de trabajo, lógica empresarial, permisos y reglas de gobierno de Salesforce a las interfaces de inteligencia artificial donde ya trabajan los usuarios, en lugar de obligarlos a abrir constantemente el CRM tradicional.
La idea central es sencilla: que un trabajador pueda pedir información, actualizar un registro, iniciar un proceso o consultar el contexto de un cliente desde Slack, Claude u otras interfaces compatibles, pero sin saltarse las políticas internas de acceso y seguridad de la empresa.
AIforce convierte Salesforce en una capa accesible desde otras herramientas
Salesforce define AIforce como una “interfaz viva” para su plataforma.
En la práctica, esto significa que el valor del sistema deja de estar ligado únicamente a la pantalla clásica del CRM. La información empresarial puede aparecer y utilizarse en otros entornos, siempre que la interacción mantenga el contexto, los permisos y las reglas definidos dentro de Salesforce.
La compañía presenta este cambio como una evolución del software empresarial hacia un modelo más “headless”, en el que la interfaz concreta importa menos que la capacidad de acceder de forma segura a los datos y procesos subyacentes.
Salesforce quiere reducir la dependencia del CRM tradicional
Uno de los objetivos es evitar que los trabajadores tengan que entrar constantemente en Salesforce para realizar tareas rutinarias.
Con AIforce, un empleado podría, por ejemplo, consultar una cuenta, modificar un registro o lanzar un flujo de trabajo desde una conversación, sin abandonar la herramienta que ya está utilizando.
Salesforce sostiene que esta transformación puede reducir fricción y acelerar el trabajo, especialmente en organizaciones donde los empleados alternan entre numerosas aplicaciones durante el día.
Slackforce lleva el contexto de Salesforce a Slack
Una de las piezas más visibles del nuevo enfoque es Slackforce.
Salesforce afirma que esta capa permite incorporar a Slack información procedente de Salesforce y de otras herramientas, generando superficies interactivas que los equipos pueden explorar, comentar y utilizar para ejecutar acciones en tiempo real.
Con Slack CRM, los usuarios pueden crear cuentas, registrar notas o actualizar información directamente desde Slack mediante lenguaje natural, sin abrir una ventana separada del CRM.
Claudeforce integra Salesforce dentro de Claude
La segunda gran vía de expansión es Claudeforce, fruto de la alianza entre Salesforce y Anthropic.
Salesforce in Claude combina un servidor MCP preconfigurado con 37 habilidades comerciales listas para usar, orientadas a tareas como prospección, actualización del pipeline o gestión de oportunidades.
La compañía asegura que esta integración permite que Claude trabaje con contexto empresarial real y ejecute acciones gobernadas dentro de Salesforce, en lugar de limitarse a responder preguntas de forma aislada.
Agentforce Coworker actúa como punto de entrada para otros agentes
AIforce se apoya también en Agentforce Coworker, el asistente empresarial de Salesforce.
Esta herramienta puede conectarse con más de 300 fuentes corporativas, localizar información, analizar datos y activar otros agentes especializados para completar tareas.
Salesforce lo presenta como un compañero de trabajo digital capaz de operar desde distintas aplicaciones, entre ellas Salesforce, Slack, Microsoft Teams, Claude, ChatGPT y dispositivos móviles.
El objetivo es que los agentes no pierdan el contexto empresarial
Uno de los grandes problemas de desplegar IA en una empresa es que un modelo general puede carecer de contexto sobre cómo funciona realmente esa organización.
Salesforce intenta resolverlo manteniendo dentro de AIforce elementos como metadatos, reglas de negocio, permisos, flujos de trabajo y políticas de compartición.
Así, una petición realizada desde Claude o Slack debería respetar las mismas restricciones que tendría ese empleado dentro del CRM convencional.
Koa aporta razonamiento especializado para tareas de CRM
Otra pieza clave del ecosistema es Koa, el primer modelo de razonamiento para CRM desarrollado por Salesforce sobre NVIDIA Nemotron.
Koa ha sido posentrenado a partir de Nemotron 3 Super con un conjunto de datos sintéticos basado en casi tres décadas de experiencia de Salesforce en procesos empresariales.
Su objetivo es resolver tareas complejas de varios pasos, como decidir qué herramientas utilizar, interpretar políticas empresariales o completar procesos que implican distintos sistemas.
El entrenamiento de Koa utiliza escenarios sintéticos
Salesforce subraya que el corpus de entrenamiento de Koa está formado por escenarios sintéticos, no por datos privados de clientes utilizados directamente como material de entrenamiento.
La compañía explica que esos escenarios simulan procesos de negocio, uso de herramientas y toma de decisiones en más de 14 sectores, desde fabricación hasta servicios financieros, salud o viajes.
Ese enfoque busca especializar el modelo sin comprometer información empresarial confidencial.
Seguridad y permisos como argumento central
Salesforce está intentando diferenciar AIforce precisamente por la gobernanza.
La compañía sostiene que los agentes que actúan a través de esta nueva capa heredan los mismos permisos, reglas de uso compartido y políticas de acceso que ya existen dentro de cada organización.
Esto es especialmente relevante porque un asistente con capacidad para modificar registros o lanzar procesos puede generar riesgos mucho mayores que un chatbot que únicamente responde preguntas.
La expansión de la IA empresarial obliga a reforzar la supervisión
Dreamforce 2026 ha puesto un fuerte énfasis en la seguridad y en el control de agentes.
Salesforce ha presentado nuevas herramientas relacionadas con seguridad MCP, gobernanza de agentes y controles de identidad, precisamente porque la empresa espera que la IA tenga cada vez más capacidad para actuar sobre sistemas reales.
El reto ya no es únicamente evitar que un modelo genere una respuesta equivocada, sino impedir que ejecute acciones no autorizadas o acceda a información que un usuario no debería ver.
Salesforce apuesta por una arquitectura sin interfaz fija
AIforce representa también una respuesta a un cambio más amplio en la industria del software.
Hasta ahora, gran parte del valor de un producto SaaS estaba ligado a su propia interfaz. La expansión de los asistentes de IA plantea la posibilidad de que los usuarios dejen de abrir aplicaciones individuales y empiecen a operar desde un único agente.
Salesforce intenta adaptarse a esa transición haciendo que su plataforma siga siendo la capa donde viven los datos, permisos y procesos, aunque la pantalla final pertenezca a otra herramienta.
Claude, Slack y otros agentes pueden convertirse en la “puerta” de Salesforce
La apuesta es importante porque cambia el papel del CRM.
Salesforce no quiere que Claude, Slack u otros asistentes sustituyan a su plataforma, sino que funcionen como nuevas puertas de entrada a ella.
De este modo, el trabajador puede permanecer dentro de la aplicación que utiliza a diario mientras Salesforce sigue aportando el contexto, los datos y la capacidad operativa.
AIforce se integra en una estrategia más amplia de agentes
La nueva arquitectura no sustituye a Agentforce.
Al contrario, AIforce amplía la estrategia al permitir que agentes y aplicaciones externas utilicen los activos de Salesforce desde más interfaces.
La compañía está construyendo un ecosistema formado por Agentforce, Data 360, Slackforce, Claudeforce y Koa, todos ellos conectados a una misma base empresarial.
Salesforce quiere convertirse en la infraestructura de la IA empresarial
La ambición final es mayor que mejorar el CRM.
Salesforce quiere posicionarse como una infraestructura empresarial gobernada para agentes de inteligencia artificial, donde los modelos puedan consultar información y ejecutar acciones sin perder seguridad, trazabilidad o políticas internas.
Ese planteamiento puede resultar especialmente atractivo para grandes organizaciones que quieren aprovechar modelos externos como Claude o Gemini, pero no están dispuestas a entregarles acceso irrestricto a sus sistemas.
El reto será demostrar que la IA realmente mejora el trabajo
La estrategia es ambiciosa, pero queda por comprobar su impacto real.
AIforce deberá demostrar que reduce tiempo y complejidad sin introducir nuevos problemas de seguridad, errores operativos o dependencia excesiva de agentes automáticos.
También habrá que medir hasta qué punto los empleados prefieren trabajar a través de interfaces conversacionales frente a aplicaciones tradicionales.
La propuesta de Salesforce es clara: el CRM deja de ser una pantalla concreta y pasa a convertirse en una capa de datos, lógica y acciones accesible desde cualquier interfaz de IA autorizada


