La cantante sufrió un fallo en la plataforma elevadiza durante el concierto de La Oreja de Van Gogh en Madrid, pero continuó cantando hasta que los técnicos resolvieron el problema.
Amaia Montero queda atrapada bajo el escenario
Amaia Montero protagonizó uno de los momentos más inesperados del concierto de La Oreja de Van Gogh en Madrid. Durante la segunda noche de la banda en la capital, la plataforma encargada de elevar a la cantante desde el foso sufrió un problema técnico y quedó bloqueada.
El incidente ocurrió cuando comenzaba a sonar «20 de enero», uno de los temas más conocidos del grupo. La estructura debía elevar a Montero hasta el escenario, pero el mecanismo se detuvo bruscamente.
La consecuencia fue tan insólita como difícil de disimular: la cantante quedó por debajo de la tarima, con únicamente una pequeña parte de la cabeza visible desde determinados puntos del recinto.
Mientras su voz continuaba sonando, buena parte del público apenas podía verla.
«Yo seguía cantando y… ¡pum!»
Lejos de detener la canción, Amaia Montero continuó cantando mientras permanecía atrapada bajo el escenario.
La situación provocó sorpresa y risas entre los asistentes. Algunos espectadores llegaron a comparar la escena con la de un «topo», ya que la cantante parecía haber desaparecido físicamente del escenario mientras su voz seguía escuchándose por todo el recinto.
El momento resultaba especialmente llamativo para quienes estaban en determinadas zonas de la pista, desde donde prácticamente no podían ver a la vocalista.
La escena, por su carácter inesperado, no tardó además en convertirse en contenido viral en redes sociales.
Los técnicos consiguen desbloquear la plataforma
El problema no se prolongó durante toda la canción.
Coincidiendo con el desarrollo del tema, los técnicos consiguieron desbloquear la estructura elevadiza y la plataforma comenzó finalmente a subir.
El momento decisivo llegó durante el estribillo. La estructura volvió a funcionar y Montero apareció finalmente sobre el escenario para continuar la actuación ante el público del recinto madrileño.
La cantante había conseguido mantener la interpretación durante todo el incidente, evitando que el fallo técnico obligara a interrumpir la canción.
La reacción de Amaia Montero: humor ante el incidente
Una vez solucionado el problema, la propia cantante decidió quitar hierro a lo ocurrido.
Montero explicó al público que mientras permanecía bajo el escenario se preguntaba si finalmente conseguiría verles y si los técnicos lograrían solucionar el problema.
La cantante resumió la situación con humor al explicar que seguía cantando sin saber cuándo volvería a aparecer y que, finalmente, durante el estribillo, la plataforma subió y pudo volver a ver al público.
Su reacción provocó nuevas risas entre los asistentes.
En lugar de convertir el fallo en un momento dramático, la vocalista optó por incorporarlo al espectáculo como una anécdota más de la gira.
No es la primera avería de la plataforma
El episodio de Madrid tampoco sería la primera ocasión en la que la plataforma elevadiza provoca problemas durante la gira.
Según la información publicada sobre una actuación anterior celebrada también en Madrid, el mecanismo ya había sufrido un contratiempo durante el mes de mayo.
En aquella ocasión, Montero debía aparecer sobre el escenario para interpretar «Mariposa», pero la estructura volvió a detenerse durante unos segundos.
El resultado fue parecido: la cantante quedó momentáneamente por debajo de la tarima, dejando visible únicamente una pequeña parte de su cabeza.
La situación provocó entonces una reacción espontánea de la artista, que llegó a pronunciar una palabrota a través del micrófono.
El teclista Xabier San Martín tuvo que intervenir posteriormente para explicar al público que se habían producido problemas técnicos.
Una anécdota más en el regreso de Amaia Montero
Los problemas con la plataforma se producen durante una etapa especialmente significativa para Amaia Montero, que ha vuelto a ponerse al frente de La Oreja de Van Gogh en esta nueva etapa de la banda.
La gira «Tantas cosas que contar Tour» está llevando al grupo por distintos escenarios y supone el reencuentro de Montero con un repertorio que forma parte de la historia de la música pop española.
Precisamente por el carácter multitudinario de estos conciertos, cualquier incidente técnico adquiere una dimensión especial.
Miles de espectadores pueden presenciarlo en directo y, pocos minutos después, las imágenes pueden comenzar a circular por redes sociales.
Lo que antes habría quedado como una anécdota entre quienes estuvieron presentes puede ahora convertirse en uno de los momentos más recordados de una actuación.
Un fallo técnico convertido en uno de los momentos de la noche
La escena tenía todos los ingredientes para convertirse en viral: una cantante que desaparece parcialmente bajo el escenario, una canción reconocible sonando en directo y un público que inicialmente no sabe exactamente qué está sucediendo.
Pero también dejó una segunda lectura.
Amaia Montero no dejó de cantar.
Mientras los técnicos trabajaban para desbloquear la plataforma, la vocalista mantuvo la interpretación y esperó a que la estructura volviera a funcionar.
Cuando finalmente pudo subir al escenario, convirtió el incidente en una broma ante el público.
Así, lo que comenzó como un fallo técnico durante un concierto terminó transformándose en una de las anécdotas más curiosas de la actuación de La Oreja de Van Gogh en Madrid.
Y la propia Amaia Montero fue la primera en reírse de la situación.
El incidente que nadie esperaba ver
Los grandes conciertos dependen de una compleja infraestructura técnica: plataformas móviles, iluminación, sonido y mecanismos diseñados para sincronizarse con la música.
Cuando uno de esos elementos falla, el artista queda expuesto ante miles de personas.
En el caso de Montero, la situación tuvo además un componente particularmente surrealista: el público podía escucharla cantar, pero durante unos instantes apenas podía verla.
Finalmente, la plataforma volvió a elevarse y la actuación continuó con normalidad.
El incidente queda así como una nueva anécdota de la gira y como un ejemplo de cómo un problema técnico puede terminar convertido, con la actitud adecuada, en uno de los momentos más recordados de un concierto.


