El ministro de Exteriores marroquí asegura que Rabat está dispuesto a recibir a migrantes y menores, mientras Albares defiende que los retornos deben ajustarse al procedimiento español.
La cuestión migratoria vuelve a tensar públicamente la relación entre España y Marruecos. El ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, ha responsabilizado a España de que todavía no se hayan producido todos los retornos de migrantes en situación irregular y menores no acompañados que permanecen en Ceuta tras la entrada masiva del pasado 30 de julio.
Durante una comparecencia ante los medios en Nueva York, después de reunirse con su homólogo español, José Manuel Albares, Bourita sostuvo que, si los migrantes y los menores no han regresado a Marruecos, las explicaciones deben solicitarse a España y no a Rabat. Según el ministro marroquí, el retraso estaría relacionado con “polémicas”, “obstáculos” y dificultades españolas.
La declaración introduce una diferencia de enfoque entre ambos gobiernos. Marruecos afirma que mantiene su disposición a aceptar los retornos, mientras España insiste en que las devoluciones están sometidas a los procedimientos previstos por la legislación española y, en determinados casos, a una evaluación individual.
Bourita: “La pregunta hay que hacérsela a España”
La posición de Rabat fue expresada de forma directa por Bourita tras su encuentro con Albares en los márgenes de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas.
El ministro marroquí defendió que su país mantiene una posición favorable al retorno de los migrantes irregulares y de los menores no acompañados. En este contexto, afirmó que “si los inmigrantes ilegales no han sido devueltos, si los menores no han sido devueltos, la pregunta no hay que planteársela a Marruecos, sino a España”.
Bourita añadió que “no es Marruecos quien lleva a cabo esa devolución” y vinculó las dificultades existentes a cuestiones internas españolas.
La afirmación supone, en la práctica, que Rabat rechaza asumir la responsabilidad por la demora de los retornos y sitúa el foco en las autoridades españolas encargadas de ejecutar los procedimientos.
Albares y Bourita abordaron los retornos en Nueva York
La reunión entre ambos ministros se produjo en un momento especialmente sensible para la relación bilateral.
Albares había anunciado días antes que se reuniría con Bourita durante la semana de alto nivel de Naciones Unidas para abordar precisamente el regreso de los migrantes que continúan en Ceuta después de la entrada masiva del 30 de julio. También estaba sobre la mesa la necesidad de evitar nuevos intentos de entrada irregular.
Fuentes del Ministerio de Exteriores español señalaron que Albares recibió de su homólogo marroquí garantías de “plena colaboración” en relación con la situación migratoria en Ceuta.
El Gobierno español sostiene que el objetivo es devolver a los migrantes que no tengan derecho a protección internacional, pero dentro de los procedimientos establecidos.
El caso de los menores requiere una tramitación específica
Uno de los elementos más delicados del conflicto son los menores extranjeros no acompañados.
Su situación jurídica no es equivalente a la de un adulto en situación administrativa irregular. Antes de proceder a un retorno deben analizarse las circunstancias individuales y las condiciones existentes para garantizar que la medida se ajusta al marco legal aplicable.
Precisamente por ello, el Gobierno español ha defendido que los retornos no pueden ejecutarse simplemente mediante una decisión política entre Madrid y Rabat.
En el caso de los migrantes adultos, el Ejecutivo también ha señalado que deben analizarse individualmente cuestiones como la eventual existencia de un derecho a protección internacional.
Por tanto, existe una diferencia relevante entre la disposición de Marruecos a recibir personas y la posibilidad jurídica de que España ejecute automáticamente su devolución.
Una entrada masiva que comenzó el 30 de julio
El actual conflicto tiene su origen en la entrada masiva registrada en Ceuta el 30 de julio.
José Manuel Albares aseguró anteriormente que aproximadamente el 90 % de los migrantes que entraron en la ciudad regresaron a Marruecos en las primeras 48 horas. El ministro también afirmó que Madrid mantiene una comunicación prácticamente diaria con las autoridades marroquíes sobre cuestiones migratorias.
Sin embargo, una parte de las personas que llegaron entonces continúa en territorio español.
El Gobierno ha tratado de diferenciar entre quienes pueden ser retornados y aquellas personas que, por sus circunstancias, pueden tener derecho a permanecer o solicitar protección.
Marruecos rechaza las acusaciones procedentes de España
Bourita no se limitó a hablar de los retornos. El ministro marroquí también criticó públicamente las declaraciones de dirigentes políticos españoles sobre la actuación de Rabat.
Según Bourita, es “lamentable” que determinados actores políticos españoles mantengan acusaciones contra Marruecos en relación con la crisis migratoria.
El ministro defendió que la cooperación entre ambos países no debería gestionarse mediante una escalada de declaraciones, reproches o acusaciones.
La respuesta marroquí llega después de que desde España se haya reclamado cooperación para controlar la frontera y evitar nuevas entradas masivas.
Sánchez había reclamado respuestas por el control fronterizo
El episodio también se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmara que España había pedido explicaciones a Marruecos sobre lo ocurrido durante la entrada masiva de julio.
Según informó Infobae, Sánchez señaló que las autoridades españolas habían exigido “respuestas” a Rabat por el funcionamiento de su control fronterizo.
La cuestión resulta especialmente relevante porque la cooperación de Marruecos en materia migratoria constituye uno de los elementos centrales de la relación bilateral.
Madrid necesita la colaboración de Rabat para controlar los movimientos en la frontera y facilitar determinados retornos, mientras Marruecos mantiene un interés estratégico en conservar una relación estable con España.
Ceuta permanece en el centro de la relación bilateral
La situación migratoria se suma a otros asuntos sensibles entre los dos países.
Ceuta y Melilla, la cooperación fronteriza, el control migratorio y las relaciones diplomáticas forman parte de una agenda bilateral especialmente compleja.
En los últimos días también se han producido declaraciones desde Marruecos reivindicando la pertenencia de las dos ciudades españolas al país vecino. La posición oficial española continúa siendo que la integridad territorial de España no es negociable.
A ello se añade la necesidad de evitar nuevas entradas masivas. Antes de la reunión de Nueva York, Albares aseguró que Marruecos le había garantizado que adoptaría medidas para impedir un nuevo episodio de características similares coincidiendo con las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre.
Dos versiones sobre el mismo problema
Las declaraciones de Bourita y Albares muestran que Madrid y Rabat coinciden públicamente en un punto: ambos gobiernos dicen querer que se produzcan los retornos que legalmente correspondan.
La diferencia está en cómo explican el retraso.
Marruecos sostiene que está dispuesto a recibir a los migrantes y menores y atribuye a España los obstáculos para materializar los retornos. España, por su parte, señala que las devoluciones están sujetas a procedimientos legales y que deben determinarse las circunstancias de cada persona.
La reunión de Nueva York no parece haber cerrado esa discrepancia pública.
Por ahora, el asunto continúa pendiente de la aplicación de los procedimientos españoles y de la cooperación efectiva entre las autoridades de ambos países.
Qué queda pendiente tras la reunión
La situación deja varios asuntos abiertos:
- El retorno de los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta y no tienen derecho a protección internacional.
- La situación de los menores no acompañados, sometida a una tramitación específica.
- La cooperación de Marruecos para hacer efectivos los retornos que procedan.
- El control de la frontera para evitar nuevas entradas masivas.
- La gestión política de una relación bilateral en la que migración, seguridad y Ceuta continúan estrechamente vinculadas.
El episodio demuestra que la cooperación entre Madrid y Rabat puede mantenerse en determinados ámbitos mientras persisten discrepancias sobre quién debe asumir la responsabilidad de los problemas pendientes.


