La investigadora de Banyoles ha codirigido un estudio publicado en Nature Communications que desarrolla anticuerpos capaces de potenciar la respuesta inmunitaria contra las células tumorales. Los resultados en modelos animales abren una posible vía terapéutica, aunque todavía no se ha demostrado su eficacia en pacientes.
Una investigadora de Banyoles, Carlota Pagès-Geli, ha participado en un avance científico que busca mejorar la capacidad del sistema inmunitario para combatir el cáncer. Desde Boston, y vinculada a la Facultad de Medicina de Harvard, ha codirigido junto al investigador brasileño Juliano Ribeiro un trabajo centrado en el desarrollo de nuevos anticuerpos contra el linfoma de células B.
La investigación, publicada el 1 de agosto de 2026 en la revista científica Nature Communications, presenta una estrategia para diseñar anticuerpos que ayuden a los macrófagos, células del sistema inmunitario, a reconocer y destruir las células tumorales. El equipo desarrolló y evaluó 156 anticuerpos biespecíficos, con resultados prometedores en experimentos de laboratorio y modelos animales.
El estudio plantea una nueva vía para aprovechar las defensas naturales del organismo. Sin embargo, sus resultados todavía son preclínicos: no constituyen una cura contra el cáncer ni demuestran que el tratamiento sea eficaz o seguro en personas.
Una investigadora de Banyoles al frente de un estudio internacional
Carlota Pagès-Geli, de 32 años según la información publicada por El Periódico, ha codirigido el trabajo junto a Juliano Ribeiro. Ambos figuran como primeros autores del estudio, que cuenta con la participación de investigadores de distintas instituciones de Estados Unidos y España.
La investigación se desarrolló en el entorno del Beth Israel Deaconess Medical Center y la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston. También participaron científicos vinculados al Whitehead Institute for Biomedical Research, el Dana-Farber Cancer Institute y el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), entre otros centros.
El artículo científico se titula High-throughput engineering of bispecific antibodies to enhance macrophage-mediated cytotoxicity of B-cell lymphoma. Su objetivo es mejorar la capacidad de los anticuerpos para activar la destrucción de células de linfoma por parte de los macrófagos.
La publicación en Nature Communications, una revista científica internacional revisada por pares, sitúa el trabajo dentro de la investigación biomédica sobre nuevas estrategias de inmunoterapia.
Cómo funcionan los nuevos anticuerpos contra el linfoma
El sistema inmunitario dispone de mecanismos para identificar y eliminar células anormales. Sin embargo, algunos tumores consiguen escapar de esa vigilancia y dificultan la acción de las defensas naturales.
La investigación de Pagès-Geli y Ribeiro se centra en los macrófagos, células inmunitarias que pueden engullir y destruir otras células, incluidas las tumorales. El problema es que determinados linfomas desarrollan mecanismos que frenan esa actividad.
Los investigadores han diseñado anticuerpos biespecíficos, capaces de reconocer dos elementos distintos. La estrategia busca, por un lado, identificar las células cancerosas y, por otro, favorecer que los macrófagos las ataquen.
De esta forma, el estudio explora cómo superar algunas de las señales que los tumores utilizan para evitar ser destruidos por el sistema inmunitario.
156 anticuerpos evaluados para encontrar nuevas opciones
Uno de los aspectos destacados del trabajo es la creación de una plataforma que permite diseñar y evaluar numerosos anticuerpos de manera sistemática.
El equipo desarrolló 156 anticuerpos biespecíficos y examinó cuáles conseguían estimular la actividad destructora de los macrófagos frente a células de linfoma de células B. La investigación identificó varias moléculas con capacidad para potenciar esa respuesta inmunitaria.
Los científicos utilizaron una estrategia denominada tactical surfaceome profiling, que permite estudiar las proteínas presentes en la superficie de las células tumorales para identificar posibles objetivos terapéuticos.
Este enfoque puede ayudar a encontrar nuevas dianas para los tratamientos basados en anticuerpos. Además, permite evaluar distintas combinaciones y seleccionar aquellas que muestran una actividad antitumoral más destacada en los modelos experimentales.
Un anticuerpo que combina dos mecanismos de acción
Entre los candidatos estudiados, los investigadores destacaron un anticuerpo biespecífico que combina un dominio señuelo de SIRPα con una parte dirigida contra la proteína CD38.
SIRPα participa en una señal que puede impedir que los macrófagos destruyan determinadas células. El anticuerpo diseñado incorpora un dominio que interfiere en ese mecanismo y, al mismo tiempo, reconoce CD38, una proteína presente en algunas células tumorales.
En los experimentos, esta combinación favoreció la respuesta de los macrófagos contra el linfoma. El compuesto, identificado como WTa2d1xCD38, mostró una actividad antitumoral destacada en los modelos estudiados.
Los autores también observaron resultados favorables en comparación con rituximab, un anticuerpo utilizado en el tratamiento de determinados linfomas. No obstante, esta comparación se realizó en modelos experimentales y no demuestra que el nuevo compuesto sea superior en pacientes.
Resultados prometedores, pero todavía en fase preclínica
El estudio evaluó la actividad de los anticuerpos en sistemas experimentales con células humanas y de ratón, así como en modelos animales de linfoma agresivo.
El anticuerpo seleccionado provocó respuestas antitumorales en modelos de xenoinjerto, en los que se implantan células tumorales humanas en animales de experimentación. Los investigadores también describieron un perfil con menor riesgo de toxicidad en comparación con otras alternativas evaluadas.
Estos resultados son relevantes para orientar futuras investigaciones, pero deben interpretarse con cautela. Los experimentos en animales no permiten asegurar que un tratamiento vaya a funcionar de la misma manera en seres humanos.
Antes de considerar una aplicación clínica, será necesario estudiar aspectos como la seguridad, la dosis adecuada y la eficacia en pacientes. La publicación no demuestra que el anticuerpo esté disponible como tratamiento ni que pueda sustituir a las terapias actuales.
Qué aporta esta investigación a la lucha contra el cáncer
El trabajo no se limita a presentar un único anticuerpo. También propone una plataforma para identificar nuevas dianas y desarrollar múltiples moléculas capaces de activar la respuesta de los macrófagos.
Esta estrategia podría servir como punto de partida para investigar otros tumores en los que las defensas inmunitarias desempeñen un papel importante. Los autores señalan que el método puede adaptarse a otros tipos de cáncer y a respuestas mediadas por diferentes células del sistema inmunitario.
El interés científico reside, por tanto, tanto en los anticuerpos identificados como en el procedimiento utilizado para diseñarlos y evaluarlos.
La posibilidad de estimular las defensas naturales del organismo constituye una de las líneas de investigación de la inmunoterapia. En este caso, el equipo se ha centrado en potenciar la acción de los macrófagos, en lugar de depender exclusivamente de otros mecanismos inmunitarios.
Una colaboración internacional con participación española
La investigación reúne a especialistas de centros estadounidenses y españoles. Entre los autores figuran también Patricia Fernández-Guzmán y Marta Crespo, vinculadas al VHIO y a la Universitat Autònoma de Barcelona.
La colaboración entre instituciones permite combinar conocimientos sobre inmunología, oncología y desarrollo de anticuerpos. El trabajo publicado en Nature Communications es fruto de esa cooperación científica internacional.
La participación de Pagès-Geli sitúa a una investigadora de Banyoles en un proyecto de investigación biomédica desarrollado en uno de los principales entornos académicos de Estados Unidos.
Un avance científico que aún debe superar varias etapas
Los resultados del equipo liderado por Carlota Pagès-Geli y Juliano Ribeiro aportan nuevas herramientas para estudiar cómo activar las defensas del organismo frente al linfoma.
La identificación de anticuerpos capaces de estimular a los macrófagos y los resultados obtenidos en modelos animales representan un avance en la investigación preclínica. Sin embargo, todavía queda por determinar si estas moléculas podrán convertirse en tratamientos seguros y eficaces para los pacientes.
El siguiente reto será trasladar los resultados experimentales a estudios que permitan evaluar su posible aplicación clínica. Hasta entonces, el hallazgo debe entenderse como una nueva vía de investigación contra el linfoma, no como un tratamiento ya disponible.
La investigación de la científica de Banyoles demuestra el potencial de la ingeniería de anticuerpos para explorar nuevas formas de combatir el cáncer, al tiempo que recuerda la distancia que todavía existe entre un resultado prometedor en el laboratorio y una terapia para los pacientes.


