Una investigación internacional sitúa en Emiratos Árabes Unidos al presunto cerebro del histórico cargamento de cocaína interceptado en Algeciras. La operación conecta a grandes narcotraficantes, empresas exportadoras de Ecuador y la trama del mando policial español investigado por ocultar millones de euros en su vivienda.
El mayor alijo de cocaína intervenido en una sola operación en España, 13 toneladas ocultas entre plátanos procedentes de Ecuador, habría sido organizado desde Dubái por un narcotraficante conocido como Thanos, que continúa en libertad. Las nuevas investigaciones internacionales han permitido reconstruir una red criminal que conectaba Sudamérica, Emiratos Árabes Unidos y varios puertos europeos.
La operación, desarrollada con la participación de las policías de Ecuador y España, ha dejado 20 detenidos en territorio ecuatoriano y ha permitido identificar a presuntos financiadores, intermediarios y responsables de la logística utilizada para introducir cocaína en Europa.
Entre los arrestados figura Jackson Felipe Zambrano, señalado por los investigadores como uno de los principales financiadores del cargamento interceptado en el Puerto de Algeciras (Cádiz) en 2024.
El caso adquiere especial relevancia en España porque aquel envío contribuyó a las investigaciones sobre la presunta colaboración entre el narcotraficante Ignacio Torán y un alto mando de la Policía Nacional detenido después de que los investigadores localizaran millones de euros ocultos en las paredes de su vivienda.
Las pesquisas apuntan a una estructura criminal mucho más extensa de lo que inicialmente podía parecer: 42,5 toneladas de cocaína atribuidas a la organización, valoradas en unos 1 500 millones de euros, con conexiones en Ecuador, Colombia, España, Bélgica, Portugal y Países Bajos.
La dimensión del caso plantea una cuestión especialmente preocupante para la seguridad española: cómo una red internacional consiguió combinar empresas aparentemente legales, comunicaciones cifradas y presuntos contactos corruptos para organizar cargamentos de droga de semejante magnitud.
Thanos, el presunto cerebro del cargamento organizado desde Dubái
La nueva investigación sitúa a un narcotraficante conocido como Thanos en el centro de la planificación del envío de 13 toneladas de cocaína.
Según fuentes conocedoras de las pesquisas citadas por El País, este individuo se encontraba en Dubái desde 2023 y habría establecido relaciones con algunos de los principales investigados en el tráfico internacional de drogas.
Los investigadores le atribuyen un papel organizativo relevante en el cargamento interceptado en Algeciras.
Sin embargo, Thanos no ha sido detenido, de acuerdo con la información publicada.
Su identidad completa tampoco aparece acreditada en los datos facilitados.
La investigación describe una estructura en la que distintos participantes asumían funciones diferenciadas: financiación, adquisición de la droga, transporte marítimo, coordinación logística y recepción en Europa.
En ese esquema, Dubái aparece como un lugar desde el que se habrían establecido relaciones y coordinado determinadas operaciones.
La información disponible no demuestra que las autoridades de Emiratos Árabes Unidos participaran en la actividad criminal. Las sospechas se refieren a individuos que habrían utilizado el territorio emiratí como lugar de residencia o contacto.
El Tigre y Spartan: los contactos internacionales del presunto organizador
Las pesquisas también vinculan a Thanos con otros dos nombres relevantes dentro del narcotráfico internacional.
El primero es Alejandro Salgado Vega, alias El Tigre.
Se trata de un ciudadano español de 48 años, incluido entre los fugitivos más buscados de Europa y sobre el que pesa una orden internacional de búsqueda y captura.
Según las fuentes policiales citadas por el diario, se le atribuye participación en grandes operaciones de introducción de cocaína en el continente europeo.
El segundo es Perikles David Daremas, conocido como Peri o Spartan.
Este último habría sido arrestado en una operación reciente contra una estructura financiera clandestina dedicada a prestar servicios a organizaciones narcotraficantes.
La investigación sostiene que Thanos mantenía una relación estrecha con ambos.
Estas conexiones permiten comprender el funcionamiento de las grandes redes de tráfico de cocaína.
En lugar de actuar necesariamente como organizaciones completamente aisladas, diferentes grupos pueden establecer alianzas para financiar cargamentos, compartir rutas o coordinar la distribución.
La colaboración entre estructuras criminales permite repartir costes, riesgos y beneficios en operaciones de gran escala.
La llamada «nueva junta del narcotráfico» y sus conexiones con Emiratos
Otro de los elementos destacados es la presunta relación de Thanos con una estructura denominada «la nueva junta del narcotráfico».
Según la información publicada, se trataría de una red transnacional formada por distintas organizaciones criminales que colaboran en el tráfico de cocaína y el blanqueo de capitales.
Los investigadores sitúan parte de su actividad de coordinación en Emiratos Árabes Unidos.
La denominación no describe necesariamente una única organización con una jerarquía pública y estable.
Las grandes redes criminales pueden funcionar mediante alianzas cambiantes entre financiadores, proveedores, transportistas y distribuidores.
Este modelo permite que diferentes grupos participen en un mismo envío sin asumir todas las fases del negocio.
La investigación apunta precisamente a esa fórmula.
Varias organizaciones habrían compartido recursos y espacio en los cargamentos marítimos procedentes de Ecuador, incluso cuando mantenían intereses independientes.
El objetivo común era introducir grandes cantidades de droga en Europa.
El alijo de Algeciras: 13 toneladas de cocaína ocultas entre plátanos
El episodio que conecta esta red con España se remonta a 2024.
La Policía Nacional interceptó en el Puerto de Algeciras un contenedor procedente de Ecuador que transportaba plátanos.
Entre la mercancía se ocultaban aproximadamente 13 toneladas de cocaína.
La incautación fue presentada entonces como la mayor realizada en España en una sola operación.
El cargamento ha sido valorado por los investigadores en casi 395 millones de euros.

La operación reveló la importancia de los contenedores comerciales como medio utilizado por determinadas organizaciones para transportar estupefacientes.
Los investigadores examinaron tanto la procedencia de la mercancía como las personas y empresas relacionadas con el envío.
El cargamento también resultó relevante para la investigación española sobre presuntas conexiones entre narcotraficantes y un mando policial.
El soplo policial que habría frustrado la recogida del contenedor
Uno de los aspectos más delicados del caso es la información que presuntamente llegó a los responsables de la droga antes de que pudieran recogerla.
Según las pesquisas recogidas por El País, los destinatarios del cargamento no acudieron a retirarlo debido a un supuesto aviso policial.
Esta circunstancia adquirió importancia para los investigadores españoles.
La posibilidad de que miembros de las fuerzas de seguridad facilitaran información reservada a una organización criminal constituye una de las líneas más graves de la investigación.
El caso terminó relacionándose con las pesquisas sobre Ignacio Torán y un alto mando de la Policía Nacional.
No obstante, la información facilitada no permite establecer por sí sola quién transmitió el supuesto aviso ni qué responsabilidad concreta corresponde a cada investigado.
Estas cuestiones deben determinarse mediante las pruebas incorporadas al procedimiento judicial.
La existencia de una filtración policial, si queda acreditada, supondría un problema de seguridad especialmente grave por la utilización de información institucional en beneficio de una organización criminal.
El narcopolicía y los millones de euros ocultos en su vivienda
La investigación del cargamento de Algeciras contribuyó a destapar una de las tramas de presunta corrupción policial más llamativas de los últimos años.
Las pesquisas españolas permitieron relacionar al supuesto narcotraficante Ignacio Torán con un mando de la Policía Nacional investigado por colaborar con organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
Durante los registros practicados en su vivienda, los agentes encontraron millones de euros escondidos en espacios preparados dentro de las paredes.
El hallazgo puso el foco sobre el origen del dinero y las posibles contraprestaciones recibidas por el funcionario.
La causa está en manos de la Audiencia Nacional.
Según la información publicada, el mando policial continuaba en prisión provisional a finales de septiembre de 2026.
La prisión provisional es una medida cautelar y no constituye una declaración de culpabilidad.
El procedimiento debe esclarecer el origen de los fondos, las actuaciones atribuidas al investigado y sus posibles conexiones con operaciones de narcotráfico.
El hallazgo del dinero y la investigación de sus vínculos con redes criminales han convertido el caso en un asunto de especial relevancia para la integridad de las instituciones encargadas de combatir la droga.
Ecuador detiene a uno de los principales financiadores de la operación
La investigación internacional ha dado un nuevo impulso con una operación policial desarrollada en Ecuador el 8 de octubre de 2026.
Entre los arrestados figura Jackson Felipe Zambrano, considerado por los investigadores uno de los principales financiadores del cargamento de Algeciras.
Zambrano también está relacionado, según las pesquisas, con Wilmer Chavarría, alias Pipo, identificado como líder de la organización criminal ecuatoriana Los Lobos.
Pipo fue detenido en Málaga en noviembre de 2025, en una operación que puso de manifiesto la dimensión internacional de las investigaciones contra las redes criminales ecuatorianas.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, destacó públicamente la actuación policial y aseguró que las autoridades perseguirían tanto a los autores materiales como a los financiadores de las organizaciones.
El balance de arrestos presenta una pequeña discrepancia entre publicaciones: la información del 12 de octubre de El País habla de 20 detenidos, mientras que la comunicación policial difundida el 8 de octubre y recogida por Europa Press contabilizaba 21 arrestos.
Según la información más reciente aportada, 16 arrestados ingresaron en prisión y los demás quedaron en libertad con medidas cautelares.
Entre los investigados también aparecen dos policías ecuatorianos de rango medio.
Su posible participación constituye otra de las líneas que deberán esclarecer las autoridades judiciales.
Quince empresas exportadoras bajo investigación
La investigación ha identificado 15 sociedades mercantiles presuntamente utilizadas para facilitar el transporte de cocaína.
Muchas estaban vinculadas formalmente a la exportación de plátanos.
Los investigadores sospechan que la organización aprovechaba operaciones comerciales aparentemente legales para ocultar droga en contenedores.
Las pesquisas también mencionan otros productos de exportación, como cacao, mariscos y madera.
El uso de mercancías legales permitía incorporar los envíos a circuitos internacionales de transporte marítimo.
Sin embargo, la existencia de una empresa investigada no demuestra automáticamente que todos sus trabajadores o socios conocieran las operaciones ilícitas.
Será necesario determinar qué personas participaron conscientemente en los envíos y qué función desempeñaron.
La investigación sitúa la actividad de la red desde 2019 y señala conexiones con proveedores de cocaína en Colombia y distribuidores europeos.
Una red vinculada a 42,5 toneladas de cocaína
La magnitud del entramado va mucho más allá del contenedor descubierto en Algeciras.
Según las investigaciones policiales, la organización estaría relacionada con 14 envíos de cocaína que suman aproximadamente 42,5 toneladas.
Los cargamentos fueron intervenidos en diferentes países, entre ellos Ecuador, España, Bélgica, Portugal y Países Bajos.
De ese volumen, alrededor de 18 toneladas tenían España como destino.
Las autoridades valoran el conjunto de la droga en unos 1 500 millones de euros, una estimación que refleja la enorme dimensión económica de las operaciones investigadas.
Estas cifras también ayudan a explicar por qué diferentes organizaciones criminales colaboran en los grandes envíos.
El negocio exige financiación, contactos internacionales, capacidad logística y redes de distribución.
La investigación apunta a una estructura capaz de coordinar todas esas funciones entre distintos países.
Europol y los mensajes cifrados, claves para reconstruir la trama
La cooperación policial internacional ha sido fundamental para avanzar en el caso.
La intervención del contenedor en Algeciras se produjo después de una comunicación procedente de Ecuador, según las fuentes recogidas por El País.
Posteriormente, los investigadores españoles compartieron información con sus homólogos ecuatorianos.
Europol, la agencia de cooperación policial de la Unión Europea, facilitó el acceso a información relacionada con plataformas de comunicación cifrada utilizadas por los sospechosos.
El análisis de estas comunicaciones, combinado con otras pruebas policiales, permitió reconstruir relaciones entre los investigados.
También ayudó a identificar posibles funciones dentro de la organización y conexiones entre diferentes cargamentos.
La utilización de mensajería cifrada no constituye por sí misma un delito.
Su relevancia judicial depende del contenido de las comunicaciones, de cómo se obtuvieron y de su relación con los hechos investigados.
El valor de la cooperación internacional ha consistido en conectar pruebas obtenidas en diferentes países para reconstruir una actividad criminal transnacional.
España, uno de los principales destinos investigados
La investigación confirma la importancia que España tiene dentro de las rutas de entrada de cocaína hacia Europa.
Los puertos españoles reciben un elevado volumen de mercancías procedentes de distintos continentes.
Esta actividad comercial es fundamental para la economía, pero también obliga a mantener importantes dispositivos de inspección y control.
La intervención de Algeciras fue especialmente significativa por la cantidad de droga descubierta y por las investigaciones posteriores.
Conviene precisar que las 13 toneladas de 2024 fueron un récord histórico en aquel momento, pero dejaron de ser la mayor incautación española después de que la Guardia Civil interceptara unas 30 toneladas en un mercante en mayo de 2026.
La sucesión de grandes decomisos refleja tanto la dimensión de las operaciones criminales investigadas como la capacidad de las autoridades para interceptar cargamentos.
No permite, por sí sola, calcular cuánto tráfico consigue eludir los controles.
La investigación continúa con el presunto organizador en libertad
La operación desarrollada en Ecuador representa un avance importante, pero no supone el cierre definitivo del caso.
El presunto organizador conocido como Thanos continúa sin ser arrestado, según la información publicada el 12 de octubre.
También permanecen abiertas cuestiones relacionadas con las conexiones internacionales, las responsabilidades de los financiadores y la posible colaboración de funcionarios públicos.
En España, la causa vinculada al mando policial detenido sigue bajo investigación judicial.
La dimensión internacional del entramado obliga a coordinar procedimientos, pruebas y actuaciones entre distintos países.
El cargamento de Algeciras ha terminado revelando una red que presuntamente operaba desde Sudamérica hasta Europa, con conexiones personales y financieras en Dubái.
El desafío para los investigadores consiste ahora en acreditar las responsabilidades individuales y determinar hasta dónde alcanzaban las relaciones entre narcotraficantes, empresas y posibles colaboradores institucionales.
La presunción de inocencia debe mantenerse para todos los investigados mientras no exista una condena firme.


