El tenista madrileño supera a Jiri Lehecka por 4-6, 7-6 y 6-4 tras una batalla de 2 horas y 42 minutos. Su carácter y resistencia le abren paso a octavos y mantienen sus opciones de alcanzar las ATP Finals.
Rafa Jódar ha vuelto a demostrar que su irrupción en el tenis profesional va mucho más allá de una buena racha. El español remontó ante el checo Jiri Lehecka, número 16 del mundo, en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghái y firmó una victoria de enorme valor competitivo: 4-6, 7-6 (2) y 6-4 en 2 horas y 42 minutos.
El madrileño, situado en el número 13 del ranking según la información publicada por Mundo Deportivo, resistió en los momentos más delicados y evitó que su rival se tomara la revancha del duelo que ambos habían disputado en Cincinnati. La victoria le permite estrenarse en el torneo chino con una plaza en octavos de final y seguir alimentando la posibilidad de clasificarse para las ATP Finals de Turín.
Jódar supera la presión y frustra a Lehecka
El encuentro exigió paciencia, fortaleza mental y capacidad para adaptarse a un rival especialmente peligroso con el saque. Lehecka llegaba reforzado después de alcanzar la final de Tokio frente a Carlos Alcaraz, y aprovechó sus armas para llevarse el primer set por 6-4.
Jódar tuvo que remar contra corriente. El checo mantenía la iniciativa con su servicio y dificultaba las opciones de ruptura del español, que no encontraba oportunidades claras para cambiar el rumbo del partido. La presión aumentó cuando el madrileño se vio cerca de ceder terreno en un momento decisivo del segundo set.
Sin embargo, el joven español no perdió la concentración. Con el marcador ajustado y la amenaza de una nueva ruptura, encontró la manera de sostener su servicio y llevar la manga al desempate. Allí apareció su mejor versión: se impuso por 7-2 en el tie-break y devolvió el partido al punto de partida.
La remontada ya estaba en marcha, pero todavía quedaba el set más exigente.
Un tercer set sin errores no forzados
La manga definitiva mostró a un Jódar más firme, con mejores sensaciones y una mayor capacidad para controlar los intercambios. El español mantuvo la concentración y, según la crónica de Mundo Deportivo, no cometió errores no forzados durante el tercer set.
La oportunidad definitiva llegó en el tramo final. Después de no aprovechar varias opciones anteriores para romper el servicio de Lehecka, Jódar consiguió finalmente el quiebre en el que sería el penúltimo juego del encuentro. Lo hizo además con un juego en blanco, un desenlace contundente para una batalla que hasta entonces había sido muy equilibrada.
El 6-4 definitivo certificó una victoria de mérito frente a un rival de nivel contrastado y confirmó la capacidad del madrileño para competir incluso cuando las condiciones no le favorecen.
Al celebrar uno de los momentos clave, Jódar se llevó un dedo a la sien mientras miraba hacia su padre y entrenador. La imagen resumió una de las claves del partido: la fortaleza mental necesaria para sobrevivir a los momentos de máxima presión.
Una temporada profesional que avanza a toda velocidad
La progresión de Rafa Jódar está siendo vertiginosa. En su primera temporada como profesional ha acumulado experiencias en numerosos torneos y frente a rivales de distintos perfiles. Esa apuesta por competir al máximo nivel le ha permitido acelerar su aprendizaje, aunque también implica un desgaste físico y mental considerable.
La crónica original señala que el español acumulaba 56 partidos individuales y que, desde el US Open, había atravesado algunos altibajos. Una carga de competición exigente puede pasar factura incluso a los jugadores más preparados, especialmente cuando deben alternar viajes, superficies y partidos de máxima intensidad.
Su evolución, por tanto, no debe medirse únicamente por las victorias. También importa cómo responde a los días difíciles, cómo gestiona los momentos de incertidumbre y qué capacidad demuestra para corregir errores durante un encuentro.
Ante Lehecka, Jódar ofreció una respuesta alentadora: no se vino abajo tras perder el primer set y aprovechó el desempate para cambiar la dinámica del choque.
La revancha de Cincinnati tendrá que esperar
El duelo de Shanghái tenía un antecedente reciente. En agosto, Jódar había derrotado con autoridad a Lehecka en Cincinnati por 6-3 y 6-3, cuando el español atravesaba un momento de gran frescura física.
Esta vez el escenario fue distinto. Lehecka llegó con confianza, el partido se alargó durante casi tres horas y Jódar tuvo que demostrar que también puede imponerse cuando no domina desde el principio.
La victoria tiene un valor especial precisamente por esa diferencia. En Cincinnati, el español había controlado el marcador con claridad; en Shanghái, tuvo que remontar y resistir bajo presión. Ganar de las dos maneras es una señal positiva para un jugador que todavía está construyendo su trayectoria profesional.
Eso no significa que el madrileño tenga garantizada una progresión lineal. El calendario, la exigencia física y la adaptación al circuito seguirán planteándole dificultades. Pero actuaciones como esta muestran que dispone de recursos para competir en encuentros largos y ante rivales consolidados.
Van de Zandschulp, próximo obstáculo en Shanghái
El siguiente rival de Jódar será el neerlandés Botic van de Zandschulp, que accedió a octavos tras vencer al francés Arthur Fils por 7-5 y 6-4.
El enfrentamiento supondrá una nueva prueba para el español, que deberá recuperar fuerzas después del desgaste acumulado ante Lehecka. La recuperación física será especialmente importante tras un partido de 2 horas y 42 minutos, con un primer set perdido y un desempate decisivo en el segundo.
La victoria ante el checo ha reforzado la confianza de Jódar, pero los octavos exigirán empezar de cero. En un Masters 1000, cada ronda reúne a rivales de alto nivel y deja poco margen para relajarse.
Las ATP Finals de Turín, un objetivo que sigue abierto
La actuación en Shanghái también tiene implicaciones para las aspiraciones de Jódar en el tramo final de la temporada. Según Mundo Deportivo, el triunfo le reporta 50 puntos para el ranking y mantiene vivas sus opciones de acercarse a las ATP Finals de Turín.
Este torneo reúne al final de la temporada a los mejores jugadores del circuito según la clasificación correspondiente. La lucha por una plaza depende de los resultados acumulados y de lo que hagan los rivales directos, por lo que una victoria aislada no garantiza la clasificación.
Jódar había evitado convertir Turín en una obsesión, pero cada ronda superada aumenta el valor de sus resultados. Para seguir aspirando a ese objetivo necesitará mantener la regularidad, administrar el desgaste y aprovechar las oportunidades que le ofrezca el calendario.
Su presencia entre los mejores del año no debe darse por hecha, pero tampoco puede descartarse mientras siga sumando victorias relevantes.
Un triunfo que confirma su capacidad para sufrir
Rafa Jódar salió de Shanghái con algo más que una plaza en octavos. Su remontada ante Lehecka mostró una faceta imprescindible para cualquier tenista que aspire a consolidarse en la élite: la capacidad de competir cuando el partido se complica.
El español no pudo imponer desde el inicio el ritmo que había mostrado en Cincinnati. Tuvo que convivir con el saque del checo, afrontar momentos de riesgo y esperar hasta el tramo final para encontrar la ruptura decisiva. Su reacción en el desempate y la solidez del tercer set marcaron la diferencia.
Ahora le espera Van de Zandschulp, con el objetivo inmediato de alcanzar los cuartos de final. Turín queda más lejos y depende de muchos factores, pero Shanghái le ofrece una oportunidad para seguir creciendo.
La victoria deja una conclusión clara: Jódar no solo está aprendiendo a ganar; también está aprendiendo a sobrevivir a los partidos que parecen escaparse. Esa capacidad será tan importante como su talento si quiere convertir su prometedor comienzo en una carrera sostenida al máximo nivel.


