La salud mundial enfrenta desafíos que van más allá de este siglo, según el análisis del Centro de Bioética a Nivel Poblacional de la Universidad de Rutgers y la Comisión de The Lancet sobre amenazas globales en salud. Este informe plantea la necesidad de ampliar el horizonte temporal en la evaluación y gestión de riesgos, extendiendo la preocupación más allá del año 2100.
Amenazas actuales y futuras para la salud global
Las amenazas para la salud en el siglo XXI incluyen no solo pandemias causadas por agentes infecciosos conocidos y emergentes, sino también enfermedades no transmisibles como la diabetes, obesidad, demencias y enfermedades autoinmunes. Además, factores como el cambio climático, la contaminación ambiental, los conflictos bélicos y el uso potencialmente malintencionado de la inteligencia artificial representan riesgos significativos para la salud de las poblaciones.
Avances en medicina y tecnología sanitaria
El desarrollo de la medicina preventiva, predictiva y de precisión, junto con tecnologías de monitorización continua, se considera fundamental para anticiparse a enfermedades como el párkinson y el alzhéimer. La personalización de tratamientos basada en la genética también abre nuevas posibilidades para mejorar la salud futura, incluyendo la identificación de embriones con predisposiciones genéticas favorables.
Importancia de un enfoque ético y a largo plazo
Expertos en ética consultados por este centro coinciden en que el límite temporal de 2100 es insuficiente para abordar adecuadamente las amenazas a la salud global. Señalan la necesidad de desarrollar marcos éticos que consideren la salud de las poblaciones futuras y los desafíos que implica medirla de manera precisa a lo largo del tiempo.
Impacto de acciones e inacciones presentes
Medidas para prevenir conflictos nucleares podrían evitar aproximadamente 133 millones de muertes y 9 350 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) para 2100. La reducción del riesgo asociado a la inteligencia artificial maliciosa también es vital, con un potencial ahorro estimado en 10 400 millones de AVAD.
Asimismo, limitar el calentamiento global a 1,8 ºC evitaría la pérdida de cerca de 1 890 millones de años de vida saludable debido a factores como el calor extremo y la contaminación atmosférica. Por otro lado, la desigualdad económica podría traducirse en una carga sanitaria comparable a 25 pandemias de COVID-19, equivalentes a un estimado de 13 800 millones de AVAD para 2100.
Conclusiones
El avance en investigación médica y tecnológica, así como la implementación de políticas para mitigar las amenazas ambientales, sociales y tecnológicas, son esenciales para mejorar la salud a largo plazo. El informe subraya que retrasar la acción incrementará los costes y los impactos negativos en las generaciones futuras.


