Irene Montero, eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, ha anunciado oficialmente este sábado su candidatura para las elecciones generales del 29 de noviembre. En una intervención en el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, Montero ha señalado que las formaciones parlamentarias del Frente Amplio prefirieron pactar con el PSOE para presentarse en el Senado, lo que habría impedido acuerdos electorales de unidad con Podemos en varias comunidades autónomas.
Contexto de las negociaciones
Según explicó Montero, algunas negociaciones con los partidos del Frente Amplio estaban «muy avanzadas o incluso cerradas» antes de que se bloquearan por priorizar acuerdos con el PSOE. Estos intentos de unidad electoral se extendían por diferentes zonas del país, aunque finalmente sólo se concretaron alianzas con ERC y acuerdos de colaboración en Canarias y la Comunidad Valenciana.
Divergencias políticas y procesos de primarias
Montero destacó que las dificultades no se concentraron en desacuerdos sobre las listas o la asignación de puestos, sino en «discrepancias políticas serias» que se mantienen desde hace años, incluidas críticas a la forma de gobernar del Frente Amplio y su relación con el PSOE. La eurodiputada apuntó que para superar estas diferencias habría sido necesario un proceso de primarias abiertas a la ciudadanía, algo rechazado por esos partidos.
Reacciones internas en Podemos
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, también se pronunció respecto a la negociación y lamentó que partidos del Frente Amplio rechazaran participar en primarias abiertas, optando en cambio por pactos con el PSOE. En concreto mencionó territorios como Baleares, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia y Cantabria donde Podemos considera que se avanzaron acuerdos con esos partidos.
Campaña electoral y objetivos de Podemos
Montero recordó que la candidatura estatal de Podemos para las elecciones fue elegida mediante primarias con la participación de más de 25 000 personas. Además, Belarra calificó de «histórico» el acuerdo de colaboración con ERC que permitirá a Gabriel Rufián e Irene Montero presentarse juntos y defendió la necesidad de mantener una izquierda estatal autónoma respecto al PSOE.
El PSOE fue objeto de críticas por parte de Belarra en relación con la gestión del Gobierno, especialmente en temas como la crisis de vivienda, casos de corrupción y el rearme militar. Asimismo, llamó a la participación en la huelga general prevista para el 11 de noviembre y subrayó la movilización social como instrumento para el cambio político.
Finalmente, Irene Montero afirmó que la campaña de Podemos se centrará en cuatro líneas principales: acabar con el negocio de la vivienda, reducir el coste de vida, mejorar salarios y defender los servicios públicos, bajo el lema «Paz, casa, trabajo». La candidata anunció un compromiso de trabajo «calle a calle, persona a persona» para ganar confianza entre el electorado.


