Washington probará hasta 15 sistemas antidrones en Tan-Tan en 2027, a unos 200 kilómetros de Canarias, en una operación que refuerza su cooperación militar con Rabat.
Marruecos gana peso militar junto a Canarias con las pruebas de EEUU
El desierto marroquí se prepara para convertirse en un escenario clave de la nueva guerra tecnológica. El Ejército de Estados Unidos ha programado una serie de pruebas de sistemas antidrones en Tan-Tan, en el sur de Marruecos, con el objetivo de evaluar hasta 15 soluciones capaces de detectar, neutralizar y contrarrestar aeronaves no tripuladas.
La iniciativa, prevista para febrero, marzo, abril y mayo de 2027, estrecha la cooperación militar entre Washington y Rabat y sitúa el desarrollo de nuevas capacidades defensivas en un territorio próximo al archipiélago canario. La distancia geográfica añade interés estratégico a una operación cuyo objetivo declarado es mejorar la protección de las fuerzas estadounidenses frente a una amenaza que ha ganado protagonismo en los conflictos contemporáneos.
El programa no consiste simplemente en enseñar a los militares a manejar drones. Busca comprobar qué tecnologías pueden incorporarse con rapidez a las unidades de combate y cuáles permiten proteger instalaciones, puestos de mando y posiciones desplegadas en escenarios potencialmente hostiles.
La cuestión para España es relevante: Estados Unidos refuerza su cooperación militar con Marruecos en un ámbito tecnológico que puede influir en el equilibrio estratégico del entorno atlántico y norteafricano. Eso no significa que las maniobras estén dirigidas contra España ni que exista una amenaza demostrada para Canarias, pero sí justifica seguir de cerca sus objetivos y resultados.
Hasta 15 sistemas antidrones bajo evaluación militar
La iniciativa reúne a la Fuerza Operativa del Ejército estadounidense para el Sur de Europa y África (SETAF-AF) y a la Dirección de Adquisición Táctica Avanzada Global (G-TEAD), organismo especializado en acelerar la incorporación de capacidades militares.
El programa cuenta también con la participación de Portfolio Acquisition Executive Fires (PAE Fires), responsable de áreas vinculadas a la adquisición y modernización de armamento.
Según la información publicada por Libertad Digital el 20 de octubre de 2026, el Ejército estadounidense contempla examinar hasta 15 sistemas, con un calendario dividido en dos etapas:
- Febrero y marzo de 2027: demostraciones iniciales de las soluciones tecnológicas.
- Abril y mayo de 2027: evaluación operativa de las capacidades seleccionadas, coincidiendo con el ejercicio militar African Lion 2027.
El propósito es reducir el tiempo que transcurre entre la identificación de una carencia militar, la prueba de una solución y su eventual incorporación al equipamiento de las tropas.
La iniciativa se enmarca en los Accelerated Capability Events (ACE), un mecanismo concebido para acelerar la evaluación de tecnologías que respondan a necesidades operativas concretas. El objetivo general del Ejército estadounidense es que determinadas capacidades puedan llegar a los soldados en un plazo de unos 180 días. Ese periodo no equivale a la duración de las pruebas previstas en Marruecos.
La rapidez resulta decisiva en un campo en el que las amenazas evolucionan a gran velocidad. Un sistema que funciona frente a un dron comercial puede no ofrecer las mismas prestaciones ante un aparato militar, un enjambre de aeronaves o un dispositivo que utilice métodos distintos de navegación y comunicación.
Tan-Tan, un enclave estratégico para probar tecnología militar
La elección de Tan-Tan responde a criterios operativos. La zona ofrece un entorno árido y costero, un espacio aéreo relativamente poco congestionado y unas condiciones electromagnéticas que, según las explicaciones recogidas en las informaciones sobre el programa, facilitan determinados ensayos tecnológicos.
Estas características permiten realizar pruebas en condiciones diferentes de las que ofrecen muchos campos de entrenamiento estadounidenses o europeos. También posibilitan estudiar cómo se comportan los equipos en terrenos que presentan algunas similitudes con los de determinadas zonas de Oriente Próximo.
La proximidad de Tan-Tan a Canarias añade una dimensión geográfica que interesa especialmente a España. Sin embargo, la localización de las maniobras no demuestra por sí sola que exista un propósito ofensivo contra el archipiélago. Para valorar sus consecuencias reales será necesario conocer qué sistemas participan, qué capacidades desarrollan y cómo se integran en la cooperación entre Estados Unidos y Marruecos.
Desde el punto de vista militar, el valor del ensayo reside en comprobar si las tecnologías pueden funcionar de forma fiable en un entorno exigente y si resultan suficientemente ligeras y transportables para acompañar a las tropas desplegadas.
El escenario marroquí también permite comprobar la coordinación entre sensores, equipos de intervención y sistemas de mando. En una operación real, detectar un aparato no basta: las unidades deben identificar la amenaza, transmitir la información y adoptar una respuesta adecuada en el menor tiempo posible.
Los cuatro grandes retos de la defensa contra drones
Las pruebas previstas en Marruecos se centrarán en cuatro áreas técnicas, además de una quinta dedicada a la integración de varias capacidades en un conjunto transportable.
1. Detección e identificación
El primer desafío consiste en localizar los drones y distinguirlos de otras señales u objetos. Los equipos de vigilancia deben proporcionar información útil a los mandos sin generar una cantidad excesiva de falsas alarmas.
La dificultad aumenta cuando se trata de aparatos pequeños, que pueden presentar una firma reducida y operar a baja altura. La detección temprana resulta esencial para ganar tiempo de reacción y proteger instalaciones sensibles.
2. Neutralización cinética
Esta categoría engloba los métodos físicos destinados a interceptar o destruir una aeronave no tripulada. Su eficacia depende de las características del objetivo, las condiciones del entorno y la capacidad de respuesta disponible.
La neutralización cinética también plantea cuestiones de coste y eficiencia. Utilizar un recurso caro para detener un dron de bajo precio puede resultar insostenible si el adversario emplea numerosos aparatos.
3. Neutralización no cinética
Los métodos no cinéticos buscan impedir o degradar el funcionamiento del dron sin necesidad de destruirlo físicamente. Entre ellos figuran determinadas técnicas de guerra electrónica.
Su utilidad depende de las características del sistema adversario y de las condiciones electromagnéticas. No todos los aparatos responden de la misma manera a las interferencias, por lo que las fuerzas armadas necesitan combinar tecnologías y procedimientos.
4. Protección pasiva
La protección pasiva busca reducir la vulnerabilidad de las instalaciones y las unidades ante un posible ataque. Puede incluir medidas de protección física, dispersión, ocultación y adaptación de las posiciones.
Este enfoque recuerda que ninguna tecnología garantiza una defensa absoluta. La supervivencia de una instalación depende también de su diseño, de la preparación de sus ocupantes y de la capacidad para limitar los daños cuando un ataque logra superar las defensas.
5. Un sistema integrado y transportable
El programa evaluará, además, conjuntos conocidos como fly-away kits: equipos que reúnen diferentes funciones antidrones y pueden trasladarse e instalarse con rapidez.
La integración es fundamental. Una tecnología puede funcionar de manera aislada y, aun así, presentar dificultades para comunicarse con otros equipos o incorporarse a los procedimientos de una unidad.
Los sistemas también tendrán que demostrar su compatibilidad con la arquitectura de mando y control estadounidense, incluido el Integrated Battle Command System-Maneuver (IBCS-M).
El objetivo es determinar qué soluciones ofrecen un rendimiento útil en condiciones operativas, no limitarse a comprobar que funcionan durante una demostración técnica.
La guerra de drones cambia las prioridades de los ejércitos
El interés estadounidense por Marruecos se explica por la transformación del campo de batalla. Los drones han dejado de ser herramientas limitadas a la observación para asumir misiones de reconocimiento, adquisición de objetivos y ataque directo.
Entre los modelos que han adquirido relevancia se encuentran los FPV (First Person View), aeronaves controladas mediante imágenes transmitidas desde una cámara a bordo. Su combinación de coste relativamente bajo, flexibilidad y capacidad de ataque ha ampliado su presencia en distintos conflictos.
La expansión de estas tecnologías obliga a revisar los métodos tradicionales de protección. Las bases militares, los puestos de mando, los depósitos logísticos y las unidades desplegadas pueden quedar expuestos a amenazas que antes exigían medios mucho más complejos.
Los sistemas C-UAS (Counter-Unmanned Aircraft Systems) agrupan las tecnologías y procedimientos destinados a detectar, seguir y contrarrestar aeronaves no tripuladas. Su eficacia depende de la coordinación de varias capas de defensa y de la capacidad para adaptarse a amenazas diferentes.
La experiencia de conflictos recientes ha demostrado que la superioridad tecnológica no depende únicamente de disponer de plataformas avanzadas. También requiere fabricar suficientes unidades, entrenar a los operadores y actualizar los equipos cuando aparecen nuevas tácticas.
Por eso, la rapidez de adquisición constituye uno de los ejes del programa estadounidense. Washington quiere identificar soluciones útiles y reducir los obstáculos que retrasan su llegada a las unidades.
Estados Unidos acelera la compra de drones y la defensa antidrones
La iniciativa marroquí se produce en un contexto de mayor inversión estadounidense en aeronaves no tripuladas. El programa Drone Dominance pretende adquirir más de 200 000 pequeños drones de ataque antes de 2027, según la información recogida por Libertad Digital.
La cifra refleja la importancia que Washington concede a los sistemas de menor tamaño y a la producción industrial capaz de abastecer a las fuerzas armadas. No obstante, comprar drones de ataque y desarrollar defensas contra ellos son tareas distintas, aunque complementarias.
El Ejército necesita tanto medios para emplear estas aeronaves como tecnologías capaces de neutralizar las que puedan utilizar sus adversarios. La proliferación de sistemas relativamente baratos puede generar una presión considerable sobre las defensas convencionales.
En julio de 2026, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) anunciaron su intención de multiplicar por cinco el número de operadores de drones formados en sus fuerzas armadas para finales de 2027, según la misma información.
La tendencia apunta a un cambio estructural en la preparación militar. La formación, la interoperabilidad y la capacidad de reemplazar equipos adquieren tanta importancia como la plataforma utilizada en cada misión.
Para los países europeos, el desafío consiste en desarrollar capacidades suficientes sin depender de un único proveedor y manteniendo la coordinación entre sus ejércitos. Las pruebas en Marruecos forman parte de una transformación más amplia, aunque no permiten concluir por sí solas qué decisiones adoptarán posteriormente los aliados europeos.
Marruecos refuerza su cooperación militar con Washington
Las nuevas pruebas no surgen de la nada. Marruecos ya acogió actividades relacionadas con drones durante African Lion 2026, un ejercicio multinacional que incluyó sesiones sobre reconocimiento, guerra electrónica e integración de aeronaves no tripuladas.
Además, en septiembre de 2026, militares estadounidenses y marroquíes participaron en Agadir en un curso sobre pequeños sistemas aéreos no tripulados, con intervención de la Guardia Nacional de Utah y otras unidades del Ejército estadounidense.
La formación abordó el pilotaje, la planificación de misiones, la meteorología, la seguridad y la preparación de instructores. La finalidad era mejorar el conocimiento compartido y facilitar la cooperación entre ambas fuerzas.
Estos antecedentes muestran que la relación militar entre Washington y Rabat no se limita a una única maniobra. Incluye formación, ejercicios conjuntos y desarrollo de capacidades vinculadas a las nuevas tecnologías.
Para Marruecos, la cooperación ofrece oportunidades de modernización y de adquisición de conocimientos técnicos. Para Estados Unidos, proporciona un entorno de entrenamiento y un socio con el que ensayar procedimientos conjuntos.
Desde la perspectiva española, el dato merece atención sin caer en conclusiones precipitadas. La relación de defensa entre dos países no implica automáticamente hostilidad hacia un tercero. Pero la evolución de las capacidades militares de los socios de Estados Unidos en el norte de África sí forma parte del contexto estratégico que España debe evaluar.
Oriente Próximo y el mar Rojo explican la urgencia estadounidense
La proliferación de drones no es una preocupación teórica para Washington. Distintos conflictos han demostrado que estos aparatos pueden amenazar posiciones militares, infraestructuras y rutas comerciales.
En mayo de 2026, la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) informó de un aumento del uso de drones cerca de sus posiciones y de explosiones en sus instalaciones o en las inmediaciones.
En Yemen, los hutíes han empleado aeronaves no tripuladas en operaciones que amenazan la navegación comercial en el mar Rojo y el golfo de Adén. La Administración Marítima de Estados Unidos identifica los drones de ataque como uno de los riesgos para el tráfico marítimo de la región.
Por su parte, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que el 5 de junio de 2026 había interceptado cuatro drones de ataque iraníes que se dirigían hacia el estrecho de Ormuz.
Estos episodios ilustran la diversidad de escenarios en los que las aeronaves no tripuladas pueden emplearse para atacar, vigilar o presionar a fuerzas militares y operadores comerciales. No todas las amenazas son idénticas, pero comparten una característica: obligan a mejorar la detección y la respuesta.
La experiencia acumulada en esos escenarios ayuda a explicar por qué el Ejército estadounidense busca probar tecnologías en condiciones diferentes antes de incorporarlas a sus unidades.
¿Qué implicaciones tiene para España y Canarias?
La cercanía de Tan-Tan a Canarias convierte las maniobras en una cuestión de interés para la defensa española. Sin embargo, conviene separar los hechos constatados de las hipótesis.
Lo confirmado es que Estados Unidos prevé evaluar sistemas antidrones en territorio marroquí durante 2027 y que esa iniciativa profundiza la cooperación militar con Rabat. No hay en la información disponible pruebas de que el programa tenga como objetivo a España, ni de que los equipos vayan a desplegarse contra intereses españoles.
La relevancia para Madrid se encuentra en la evolución de las capacidades regionales, la coordinación entre aliados y la necesidad de mantener una vigilancia estratégica sobre el entorno de Canarias y el Atlántico próximo.
En este contexto, España tiene motivos para seguir tres cuestiones:
- La naturaleza de los sistemas probados: sus capacidades y limitaciones determinarán su utilidad real.
- La cooperación operativa entre Washington y Rabat: la formación conjunta puede mejorar la interoperabilidad entre ambas fuerzas.
- La evolución del entorno de seguridad: las nuevas tecnologías obligan a revisar los métodos de vigilancia y protección de instalaciones sensibles.
Estas preguntas no justifican presentar las maniobras como una amenaza directa. Sí explican por qué su seguimiento resulta relevante para la planificación de la defensa española.
Qué se sabe y qué falta por conocer
A fecha de publicación, los datos disponibles permiten identificar el calendario previsto, los organismos estadounidenses implicados, el campo de maniobras elegido y las principales categorías técnicas que se evaluarán.
Sin embargo, aún quedan cuestiones importantes por aclarar: no se han identificado públicamente todos los sistemas participantes, sus fabricantes, el presupuesto total de las pruebas ni las capacidades concretas que podrían incorporarse después al equipamiento militar.
Tampoco debe confundirse el calendario de evaluación con una decisión definitiva de compra o despliegue. Las demostraciones servirán para comparar soluciones y determinar cuáles responden mejor a las necesidades de las unidades.
Los resultados serán importantes para comprobar si el programa consigue acelerar la incorporación de tecnología sin sacrificar la fiabilidad, la interoperabilidad y la seguridad operativa.
La nueva guerra tecnológica también exige vigilancia estratégica
Las pruebas previstas en Tan-Tan reflejan una realidad que los ejércitos occidentales ya no pueden ignorar: los drones pequeños y relativamente baratos han alterado las necesidades de defensa y han obligado a acelerar la innovación militar.
Para Estados Unidos, Marruecos ofrece un escenario de ensayo y un socio con el que desarrollar capacidades. Para Rabat, la cooperación refuerza sus vínculos con Washington y facilita el acceso a conocimientos militares avanzados.
Para España, la respuesta más útil no pasa por alimentar alarmas sin pruebas, sino por analizar con rigor los cambios tecnológicos y estratégicos que se producen en su entorno. La proximidad a Canarias justifica el interés informativo, pero no permite atribuir a las maniobras objetivos que no han sido acreditados.
El dato decisivo llegará cuando se conozcan los resultados de las pruebas y las capacidades que Estados Unidos decida incorporar a sus fuerzas. Hasta entonces, la principal conclusión es clara: la defensa contra drones se ha convertido en una prioridad militar y la cooperación entre Washington y Rabat gana protagonismo en el norte de África.


