Montmeló acogerá desde julio de 2027 una prueba del campeonato estadounidense de monoplazas bajo un acuerdo plurianual. Álex Palou será el gran reclamo de una cita que devolverá a la IndyCar a Europa por primera vez desde 2007 bajo su anterior denominación.
Barcelona prepara un nuevo golpe de efecto en el automovilismo internacional. El Circuit de Barcelona-Catalunya ha alcanzado un acuerdo plurianual para incorporar la IndyCar a su calendario desde el verano de 2027, con una primera carrera prevista para julio, según las informaciones publicadas por El Periódico y confirmadas por Motorsport.com y otros medios deportivos.
La operación llega en un momento decisivo para Montmeló. Por primera vez en décadas, el trazado catalán no celebrará una prueba de Fórmula 1 en 2027, debido al nuevo sistema de alternancia del Gran Premio de España. La llegada de la IndyCar permitirá reforzar su calendario internacional y mantener una gran competición de monoplazas durante ese año.
El atractivo deportivo también tiene un protagonista evidente: Álex Palou, piloto catalán y cinco veces campeón de la IndyCar. Su presencia en el campeonato estadounidense ha contribuido a acercar esta competición al público español, y correr en Montmeló supondría hacerlo prácticamente en casa.
La IndyCar llegará a Montmeló en julio de 2027
Según las informaciones publicadas el 19 de octubre, las negociaciones entre el circuito y la organización de la IndyCar han culminado en un acuerdo para celebrar una prueba en España durante varias temporadas. El anuncio oficial se esperaba en los días posteriores a la publicación de la noticia.
La IndyCar no había confirmado públicamente los detalles cuando Motorsport.com publicó su información. El medio estadounidense, no obstante, aseguró haber contrastado el acuerdo con fuentes conocedoras de las negociaciones. El Periódico había adelantado la noticia y otros medios, entre ellos Mundo Deportivo y la Cadena SER, también informaron del pacto.
La primera edición está prevista para julio de 2027, aunque la fecha exacta y los detalles definitivos de la prueba deberán confirmarse oficialmente. La carrera formará parte del campeonato regular, con puntos para la clasificación de pilotos y equipos, según la información publicada por Motorsport.com.
El acuerdo plurianual apunta a una apuesta que va más allá de una visita puntual. Para el circuito, supone incorporar una competición internacional con una identidad propia, una importante tradición en Estados Unidos y una logística distinta a la de la Fórmula 1.
Álex Palou, la gran baza española de la IndyCar
La llegada de la categoría estadounidense tiene un nombre propio para los aficionados españoles: Álex Palou. El piloto catalán se ha consolidado como una de las figuras más destacadas del campeonato y suma cinco títulos de IndyCar, según las informaciones publicadas sobre el acuerdo.
Su éxito ofrece al evento una historia deportiva reconocible para el público local. A diferencia de una competición sin referentes españoles, la IndyCar llegará con uno de sus principales protagonistas nacido a menos de 30 kilómetros del circuito, en Sant Antoni de Vilamajor.
Palou también ha sido señalado como una figura importante para impulsar el interés por la carrera. Su trayectoria, unida a la oportunidad de competir en casa, puede ayudar a atraer aficionados que siguen habitualmente la Fórmula 1, pero que conocen menos las particularidades del automovilismo estadounidense.
La IndyCar tiene su prueba más emblemática en las 500 Millas de Indianápolis, una de las carreras más conocidas del deporte del motor. El campeonato combina circuitos permanentes, trazados urbanos y óvalos, una variedad que lo distingue de la Fórmula 1 y que constituye parte de su atractivo.
La carrera de Barcelona permitirá al público español conocer de cerca esa disciplina y comprobar cómo se comportan sus monoplazas en un circuito que ya forma parte del calendario de grandes competiciones internacionales.
El hueco que deja la Fórmula 1 en 2027
La incorporación de la IndyCar tiene una lectura estratégica para el Circuit de Barcelona-Catalunya. El trazado ha asegurado su continuidad en la Fórmula 1 hasta 2032, pero el Gran Premio dejará de disputarse allí todos los años.
Con el nuevo sistema de alternancia, Barcelona acogerá el Gran Premio en 2028, 2030 y 2032, mientras que otras sedes se repartirán las temporadas intermedias. El circuito catalán se quedará así sin Fórmula 1 en 2027, una circunstancia que aumenta la importancia de incorporar otras competiciones de primer nivel.
La IndyCar no sustituye deportivamente a la Fórmula 1: son campeonatos diferentes, con reglamentos, equipos, formatos y audiencias propios. Sin embargo, sí puede ocupar parte del espacio que deja la ausencia del Gran Premio en el calendario de 2027 y ofrecer un nuevo motivo para acudir a Montmeló.
La apuesta encaja además con el objetivo de ampliar la actividad del recinto durante todo el año. La instalación alberga otras grandes citas del motor, entre ellas MotoGP y el Mundial de Resistencia, y busca combinar las competiciones con eventos deportivos, empresariales y de movilidad.
El reto será conseguir que la IndyCar se consolide como una cita reconocible para el aficionado europeo, sin depender exclusivamente del interés que despierta Palou.
Una vuelta a Europa que rompe más de una década de ausencia
La carrera de Barcelona tendrá una dimensión histórica para la IndyCar. La última prueba del campeonato fuera de Norteamérica se celebró en São Paulo, Brasil, en 2013. Desde entonces, la competición ha concentrado su calendario en Estados Unidos y Canadá.
La última vez que una categoría estadounidense de monoplazas de primer nivel compitió en Europa fue en 2007, cuando Champ Car —una serie que posteriormente se integró en la estructura histórica de la IndyCar— disputó una carrera en Assen, Países Bajos.
Por eso, la cita de Montmeló supondrá la primera carrera de la IndyCar en España y una nueva oportunidad para el campeonato de ampliar su presencia internacional.
La organización lleva años explorando posibles mercados fuera de Norteamérica. Durante ese periodo han trascendido conversaciones y proyectos relacionados con países como Brasil, Colombia, Japón, México y Australia. Sin embargo, llevar una carrera a otro continente requiere resolver importantes obstáculos económicos y operativos.
No basta con encontrar un circuito dispuesto a organizarla. Es necesario trasladar monoplazas, repuestos, herramientas y material técnico de los equipos, además de coordinar los desplazamientos de pilotos, mecánicos y personal de competición. Los costes logísticos pueden ser elevados y requieren compromisos claros por parte del promotor y los patrocinadores.
En ese contexto, Barcelona parte con ventajas: dispone de instalaciones permanentes, experiencia en grandes campeonatos y una infraestructura preparada para albergar eventos internacionales.
Fira Circuit y la estrategia para mantener activo Montmeló
Las negociaciones se han desarrollado en un contexto de transformación de la gestión del circuito. Desde enero de 2025, Fira Circuit, sociedad participada íntegramente por Fira de Barcelona, asumió la explotación y gestión del recinto mediante un contrato de 20 años, según la información publicada por El Periódico. La titularidad de las instalaciones y los acuerdos con Fórmula 1 y MotoGP permanecen en manos de las entidades correspondientes del circuito.
La llegada de la IndyCar encaja con el objetivo de aumentar la actividad y diversificar los ingresos de la instalación. La alternancia de la Fórmula 1 obliga a aprovechar mejor los años sin Gran Premio, mientras que una competición adicional puede atraer visitantes y mantener la atención internacional sobre Montmeló.
La Generalitat de Cataluña ha tenido un papel destacado en las negociaciones, según las informaciones publicadas. El acuerdo también responde al interés por mantener una oferta de grandes eventos durante los años en los que el Gran Premio no se celebre en el circuito.
Aún no se han publicado cifras oficiales sobre el coste de la operación, las condiciones económicas del contrato ni el impacto previsto sobre el turismo y la actividad empresarial. Por tanto, cualquier estimación sobre beneficios, ingresos o rentabilidad debe esperar a que se conozcan los detalles.
FOX y el impulso comercial del campeonato estadounidense
La expansión internacional de la IndyCar coincide con cambios en su estructura comercial. En 2025, FOX Corporation adquirió una participación del 33 % en Penske Entertainment, empresa vinculada a la IndyCar y al Indianapolis Motor Speedway, donde se disputan las 500 Millas de Indianápolis. La operación reforzó la relación entre el campeonato y el grupo audiovisual estadounidense.
El crecimiento de la audiencia, la promoción de sus pilotos y la búsqueda de nuevos mercados forman parte del desafío de la categoría. Una carrera en Barcelona podría acercarla a los aficionados europeos y ofrecer una plataforma comercial para patrocinadores interesados en una competición con gran tradición en Estados Unidos.
Sin embargo, el éxito de la cita no está garantizado únicamente por la presencia de Palou o por la notoriedad del circuito. La asistencia dependerá también de los precios, la promoción, la fecha definitiva, la oferta de entradas y la capacidad de atraer público de otros países.
El precedente del Mundial de Resistencia en Barcelona demuestra que el circuito puede organizar citas internacionales de gran escala. La organización espera que la IndyCar encuentre un público comparable, aunque las cifras definitivas dependerán de la respuesta de los aficionados y de la estrategia comercial del evento.
Qué falta por conocer antes de la carrera de 2027
Aunque varios medios han informado de que el acuerdo está cerrado, quedan detalles importantes por hacer públicos. Entre ellos:
- La fecha exacta del fin de semana de competición.
- La duración definitiva del contrato y el número de temporadas incluidas.
- Los precios de las entradas y el calendario de venta.
- Las previsiones oficiales de asistencia y el impacto económico.
- La programación complementaria, incluidas las sesiones de entrenamientos y clasificación.
La confirmación oficial permitirá conocer también las condiciones bajo las que la prueba se integrará en el calendario del campeonato y los compromisos asumidos por ambas partes.
Barcelona refuerza su posición en el automovilismo internacional
La llegada de la IndyCar supondrá una novedad importante para el deporte del motor en España. La prueba de 2027 permitirá a Montmeló incorporar una competición estadounidense de referencia en un año sin Fórmula 1, ampliar su calendario y atraer a nuevos públicos.
Para Palou, la posibilidad de competir ante los aficionados de su tierra añade un componente especial a la cita. Para el circuito, representa una oportunidad de mantener su proyección internacional mientras se adapta a la alternancia del Gran Premio.
El verdadero alcance del acuerdo se medirá cuando se conozcan sus condiciones económicas, la asistencia y la continuidad de la prueba en temporadas posteriores. Por ahora, las informaciones publicadas apuntan a un pacto plurianual con una primera carrera prevista para julio de 2027.
La IndyCar prepara así su desembarco en España, con Barcelona como puerta de entrada a Europa y Álex Palou como principal reclamo deportivo.


