Más de 11.000 residentes están expuestos a zonas con riesgo significativo de inundación. Un informe de Seopan y TYPSA reclama inversiones hasta 2035 para reforzar el abastecimiento de agua y mejorar la protección frente a lluvias intensas.
Tenerife afronta un doble desafío hídrico: garantizar el suministro de agua en una isla con una elevada demanda y reducir los riesgos derivados de las inundaciones. El informe Estrategia e inversiones para la eficiencia y resiliencia hídrica en España, elaborado por la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras (Seopan) junto con la ingeniería TYPSA, estima que la demarcación hidrográfica de Tenerife necesita 1.685 millones de euros entre 2026 y 2035.
La cifra incluye 1.647 millones para atender las necesidades de agua y 38 millones para actuaciones relacionadas con la protección frente a inundaciones. Además, el documento identifica a 11.258 personas residentes en zonas con riesgo significativo de inundación de origen pluvial o fluvial.
El diagnóstico pone sobre la mesa una cuestión esencial para el futuro de la isla: disponer de recursos hídricos suficientes no basta si las infraestructuras no están preparadas para responder tanto a los periodos de escasez como a los episodios de lluvias intensas.
Más de 11.000 personas viven en zonas inundables de Tenerife
El informe cifra en 11.258 los habitantes de Tenerife que residen en áreas con riesgo significativo de inundación. Se trata de zonas expuestas a fenómenos relacionados con las precipitaciones y el comportamiento de los cauces, como las crecidas de barrancos.
En una isla con un relieve abrupto, los episodios de lluvia intensa pueden generar escorrentías rápidas y concentrar grandes cantidades de agua en determinados puntos. La existencia de barrancos y áreas urbanizadas próximas a los cauces hace especialmente importante la planificación del territorio, el mantenimiento de los drenajes y la ejecución de las obras de protección que resulten necesarias.
Uno de los espacios que ilustra esta realidad es el barranco de Santos, en Santa Cruz de Tenerife, donde la gestión del agua y la convivencia entre los cauces y la ciudad forman parte de los retos de las infraestructuras insulares.
La cifra de población expuesta no significa que esas personas vayan a sufrir necesariamente una inundación. Indica que viven en áreas identificadas con riesgo significativo, por lo que la prevención, los sistemas de alerta y la planificación urbanística resultan fundamentales para reducir posibles daños.
1.685 millones de euros: el desglose de la inversión
La propuesta de Seopan y TYPSA distribuye la inversión estimada en dos grandes bloques.
- 1.647 millones de euros para atender las necesidades de agua y mejorar la seguridad hídrica.
- 38 millones de euros para reforzar las infraestructuras y actuaciones de protección frente a inundaciones.
La diferencia entre ambas partidas es considerable: alrededor del 97,7 % del importe total se destinaría a atender las necesidades hídricas, mientras que aproximadamente el 2,3 % correspondería a la partida específica de inundaciones.
Este reparto no significa que las inversiones de abastecimiento carezcan de relación con la prevención de riesgos. Se trata de objetivos diferentes dentro de una estrategia general de resiliencia hídrica, y el importe destinado a inundaciones no debe confundirse con el conjunto de actuaciones que pueden contribuir a mejorar la adaptación al cambio climático.
También conviene precisar que las cifras del informe son estimaciones de inversión necesaria, no una confirmación de que todo el dinero esté aprobado, presupuestado o comprometido por las administraciones públicas.
La demanda de agua, bajo la presión del regadío y el turismo
El estudio identifica dos factores relevantes para la gestión hídrica de Tenerife: la elevada demanda de agua para el regadío y el incremento del consumo durante los periodos de mayor actividad turística.
La disponibilidad de agua es un asunto estratégico para una isla que necesita abastecer a sus residentes, sostener la actividad agrícola y atender a los visitantes. Cuando coinciden una demanda elevada y una menor disponibilidad de recursos, aumenta la importancia de la planificación y de las infraestructuras que permiten aprovechar mejor el agua existente.
La respuesta no depende de una única obra. La seguridad hídrica requiere combinar el mantenimiento de las redes, la reducción de pérdidas, la mejora de los sistemas de abastecimiento y saneamiento y una gestión eficiente de la demanda.
En el ámbito agrícola, la modernización del regadío y el uso eficiente del recurso pueden contribuir a reducir el consumo por unidad de producción. En las ciudades y zonas turísticas, el control de las pérdidas y la mejora de las redes también forman parte de las actuaciones necesarias.
El informe sitúa estas necesidades dentro de un horizonte de diez años, con el objetivo de reforzar la capacidad de respuesta de las infraestructuras frente a escenarios de mayor presión sobre los recursos hídricos.
Sequías e inundaciones: dos riesgos que requieren planificación
Aunque puedan parecer problemas opuestos, la escasez de agua y las inundaciones forman parte de un mismo desafío de gestión.
La sequía obliga a garantizar el suministro durante periodos de menor disponibilidad. Las inundaciones, por su parte, exigen infraestructuras capaces de conducir o gestionar grandes volúmenes de agua en poco tiempo, además de medidas preventivas para reducir la exposición de las personas y los bienes.
En Tenerife, la planificación debe considerar las características de cada cuenca y las diferencias entre las zonas urbanas, agrícolas y costeras. No todas las áreas presentan los mismos riesgos ni requieren las mismas soluciones.
Entre las actuaciones que pueden formar parte de una estrategia de resiliencia hídrica se encuentran:
- Mejorar el abastecimiento y las redes de distribución, para reducir pérdidas y reforzar la continuidad del suministro.
- Modernizar el regadío, con el fin de mejorar la eficiencia en el uso del agua.
- Reforzar el drenaje y las obras de protección, cuando los estudios hidráulicos identifiquen necesidades concretas.
- Conservar los cauces y mejorar la planificación territorial, evitando aumentar la exposición de personas y edificios a zonas peligrosas.
- Mejorar la monitorización y los sistemas de alerta, para facilitar la anticipación y la respuesta ante episodios extremos.
La selección y prioridad de estas medidas debe basarse en los estudios técnicos, los planes hidrológicos y los instrumentos de gestión del riesgo de inundación aplicables a cada zona.
Un plan nacional de 103.824 millones de euros
Las necesidades identificadas para Tenerife forman parte de un diagnóstico mucho más amplio. El informe de Seopan y TYPSA estima que España necesitaría movilizar 103.824 millones de euros durante el periodo 2026-2035 para mejorar la eficiencia y la resiliencia de sus infraestructuras hídricas.
De esa cantidad, 84.644 millones se destinan en el estudio a atender las demandas de agua y cumplir objetivos ambientales, mientras que 19.180 millones corresponden a la adaptación al cambio climático y a la reducción de los efectos de las inundaciones.
El documento propone así una hoja de ruta de inversión que abarca desde las infraestructuras urbanas de abastecimiento y saneamiento hasta las medidas de protección frente a inundaciones y la adaptación de las instalaciones hidráulicas.
Seopan también ha advertido de las dificultades para ejecutar las inversiones previstas en los planes hidrológicos y de gestión del riesgo. Entre los problemas señalados figuran la falta de un marco financiero estable y la lentitud de los procedimientos de contratación pública.
La existencia de un plan de inversiones, por tanto, no garantiza que las obras se ejecuten en los plazos previstos. Para que las actuaciones se traduzcan en mejoras reales, hacen falta financiación, proyectos técnicos, autorizaciones y capacidad administrativa para llevarlos a término.
Qué significan estas cifras para Tenerife
Los 1.685 millones de euros estimados para Tenerife representan una referencia de las necesidades de inversión identificadas por el estudio, no un presupuesto único asignado a la isla.
Para valorar cómo se materializará la propuesta será necesario conocer qué actuaciones concretas se priorizan, qué administraciones asumirán su financiación y qué calendario de ejecución tendrá cada proyecto.
También será importante comprobar cómo se distribuyen las medidas entre el abastecimiento, el saneamiento, la adaptación a la escasez hídrica y la protección frente a inundaciones. Sin ese desglose operativo, no es posible determinar qué zonas se beneficiarán primero ni cuánto se reducirá el riesgo para la población expuesta.
La cifra de 11.258 residentes en áreas inundables refuerza la importancia de esas decisiones, pero no sustituye a la cartografía detallada del riesgo ni permite identificar por sí sola qué viviendas o calles necesitan una intervención prioritaria.
El reto de convertir la inversión prevista en obras reales
El informe de Seopan y TYPSA plantea un desafío que va más allá de la disponibilidad de recursos económicos. Tenerife necesita planificar sus infraestructuras con una perspectiva de largo plazo, atendiendo al consumo de agua, las necesidades agrícolas, la actividad turística y la seguridad de los núcleos urbanos expuestos a inundaciones.
La inversión estimada para 2035 ofrece una referencia para dimensionar el esfuerzo necesario, pero su impacto dependerá de la ejecución de los proyectos y de la coordinación entre las administraciones competentes.
La cuestión fundamental es si las inversiones previstas llegarán a tiempo para mejorar el abastecimiento y reducir la exposición a episodios extremos. Con más de 11.000 personas en zonas de riesgo significativo de inundación, la prevención hídrica es una cuestión de seguridad pública, además de planificación económica y ambiental.


