España invierte menos en mantenimiento ferroviario que Francia e Italia
El reciente descarrilamiento en Adamuz, que ha dejado 39 víctimas mortales y más de 150 heridos, pone de relieve las deficiencias en la política ferroviaria española de la última década. Un análisis de los presupuestos anuales revela que España ha destinado entre 450 y 650 millones de euros al mantenimiento de su red ferroviaria desde 2015 hasta 2020. Sin embargo, en 2023, la inversión alcanzó los 980 millones, impulsada en parte por los fondos europeos.
A pesar de este aumento, la cifra sigue siendo considerablemente inferior a la de países como Francia e Italia, que han asignado entre 3 500 y 5 500 millones anuales en mantenimiento. En Francia, la red ferroviaria comprende 27 000 kilómetros, mientras que la red española se sitúa en 15 500 kilómetros. En cuanto a la alta velocidad, España tiene 4 000 kilómetros frente a 2 800 kilómetros en Francia y 1 350 kilómetros en Italia.
Los expertos advierten que, durante gran parte de la década, el presupuesto se ha mantenido por debajo de los 500 millones, una cifra considerada de «mantenimiento de mínimos». A pesar del crecimiento en la longitud de la red, el mantenimiento ha sido insuficiente, lo que ha llevado a preocupaciones entre los maquinistas sobre el estado de las líneas, incluida la línea 010, que conecta Madrid y Sevilla, donde ocurrió el accidente en Adamuz.
El Ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el descarrilamiento como «muy extraño», considerando que ocurrió en un tramo recientemente renovado. Sin embargo, la falta de confort y fiabilidad mencionada por los maquinistas sugiere problemas de mantenimiento persistentes. La gestión del gasto ha priorizado la expansión de la red sobre el mantenimiento de la infraestructura existente, lo que plantea serias dudas sobre la calidad de las obras realizadas.
Las inversiones en la red ferroviaria española han sido caracterizadas por sus insuficiencias, especialmente en comparación con las asignaciones de sus homólogos europeos. El futuro de la seguridad ferroviaria en España se presenta incierto, ya que los fondos destinados a mejorar la infraestructura se agotarán en 2026, lo que podría resultar en una creciente preocupación por el mantenimiento y la seguridad en las vías.

