Los chiringuitos de playa en Galicia arrancan la temporada con inversiones que superan los 15 000 euros por establecimiento y un ojo puesto en la meteorología, que sigue marcando la apertura en Semana Santa. Mientras algunos innovan con tecnología de climatización, otros mantienen la esencia de negocios familiares centenarios que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos.
Preparativos y reformas millonarias condicionadas al tiempo
En el arenal de A Madalena, en Cabanas, apenas quedan cinco chiringuitos, la mitad de los que hubo hace años, y ya registran actividad. Carlos Rico, gestor junto a su hermano del Argentina Sunset Club, explica que cada año destinan recursos «para cambiar, reformar y modernizar», desde pintura hasta sistemas informáticos. Tras el temporal Ingrid, que devastó parte de sus instalaciones en enero, la apertura en Semana Santa todavía es incierta.
En Los Pinares, su propietario José Manuel Saavedra, tercera generación al frente del negocio fundado en 1964, asegura que los preparativos llevan dos meses y ascienden a 15 000 euros: formación de empleados, reparación de instalaciones y puesta a punto de maquinaria. Este año, además, solicitaron subvenciones para instalar un sistema de climatización innovador, conocido como enfriamiento radiativo, que enfría de forma natural las superficies, tecnología que incluso se inspira en métodos utilizados por astronautas.
Otros clásicos de la zona, como O Chiringuito, El Pinar y O Alpendre, confían en que el buen tiempo permita abrir en Semana Santa y mantener la actividad los fines de semana hasta la temporada alta, de junio a septiembre.
Tradición familiar y excelencia gastronómica
La historia de Los Pinares refleja la evolución gastronómica y empresarial de Galicia. Fundado por Benito Saavedra, que cocinaba con grasa animal, pasó a manos de su hijo Joaquín, quien introdujo el aceite de girasol, y actualmente José Manuel apuesta por aceite de oliva virgen extra, sostenibilidad y cocina saludable. La cuarta generación, representada por Edgar Saavedra, combinará formación universitaria con innovación en el negocio familiar.
Cada verano, Los Pinares sirve unas 4 000 raciones de calamares, junto con paellas negras y de algas, tortillas con guiso de pulpo y la registrada paella cabanesa. Para José Manuel, «la cocina es el gran valor, pero la base de todo es el personal; hay que invertir en el equipo».
Semana Santa, termómetro del verano
La apertura de los chiringuitos sigue dependiendo de la meteorología, factor clave en toda la costa gallega. Con las previsiones favorables, los locales estarán abiertos desde el 2 al 5 de abril, para luego operar los fines de semana y, a partir de mayo, a diario. La combinación de tradición, innovación y gestión familiar apunta a que Galicia mantendrá su atractivo veraniego, aun frente a temporales y retos económicos.

