Apple explora que Google ejecute la nueva Siri con Gemini en sus propios servidores tras fallos internos de infraestructura y baja capacidad real de su nube privada.
Apple admite debilidad en su nube para impulsar la nueva Siri
La tecnológica de Apple ha solicitado a Google que estudie la instalación de servidores en sus centros de datos para ejecutar una futura versión de Siri impulsada por Gemini, según desvela The Information.
El movimiento supone un giro estratégico de enorme calado: Apple podría depender directamente de la infraestructura de su mayor rival tecnológico para sostener su apuesta en inteligencia artificial.
Actualmente, Apple gestiona sus consultas de IA más complejas a través de su sistema Private Cloud Compute, ejecutado en servidores propios con chips diseñados por la compañía. Sin embargo, las cifras internas revelan un dato preocupante: solo el 10 % de la capacidad está en uso de media, y parte del hardware permanece almacenado sin instalar.
La infraestructura de Apple, al límite
El problema no es solo de infrautilización. Fuentes del sector apuntan a que los chips empleados en Private Cloud Compute fueron diseñados para dispositivos de consumo, no para cargas intensivas de inteligencia artificial. Esto los deja en clara desventaja frente a modelos de gran tamaño como Gemini.
La situación se agrava porque Apple estaba desmantelando antiguos servidores con tecnología Nvidia justo cuando la carrera global por la IA se intensificaba. La compañía, centrada históricamente en el hardware y la experiencia de usuario, habría descuidado el refuerzo estructural de su nube.
Expertos internos como Patrick Gates ya advirtieron en el pasado de la necesidad de llevar chips propios a centros de datos para fortalecer la computación en la nube. Sin embargo, una reticencia cultural interna hacia el negocio cloud provocó incluso la salida de perfiles clave.
El veto a Google que ahora se diluye
Durante años, Apple prohibió a sus ingenieros de IA utilizar servicios cloud de Google por motivos de privacidad. El propio Craig Federighi, máximo responsable de software de la compañía, vetó reiteradamente Google Cloud como solución.
No obstante, en 2023 Google introdujo cambios en sus sistemas de seguridad que habrían calmado las reservas de Apple. Desde entonces, la empresa de Cupertino comenzó a apoyarse en infraestructuras externas, incluida la de Google, para ciertos proyectos de inteligencia artificial.
Ahora el salto es mayor: Apple no solo usaría la nube de Google, sino que permitiría que Gemini ejecute directamente la futura Siri desde sus servidores.
Dependencia tecnológica en plena guerra de la IA
La posible colaboración evidencia un punto incómodo para Apple: su debilidad estructural en la carrera por la IA frente a gigantes que sí han invertido masivamente en centros de datos y aceleradores especializados.
Mientras Google desarrolla y optimiza Gemini en su propia infraestructura, Apple se ve obligada a reforzar su nube a contrarreloj ante el inminente lanzamiento de una versión avanzada de Siri previsto para finales de año.
Este movimiento plantea interrogantes estratégicos:
- ¿Puede Apple mantener su narrativa de privacidad si delega infraestructura clave?
- ¿Se convierte Google en el verdadero motor de la nueva Siri?
- ¿Estamos ante un cambio estructural en el modelo cerrado de Apple?
Qué significa esto para el mercado
Si se confirma, la decisión marcaría un precedente en la industria tecnológica: dos competidores históricos colaborando en el corazón de la inteligencia artificial generativa.
En un contexto donde la soberanía tecnológica y la independencia en IA son estratégicas, la maniobra de Apple puede interpretarse como una señal de urgencia. La compañía necesita garantizar potencia de cálculo suficiente antes de que la demanda se dispare.
La cuestión es clara: ¿estamos ante una alianza pragmática o ante la confirmación de que Apple llega tarde a la revolución de la inteligencia artificial?

