La proliferación de malas hierbas en el casco histórico y en numerosos barrios de Santiago desata críticas vecinales contra el gobierno municipal, que justifica la situación apelando a criterios de “sostenibilidad”. Mientras tanto, plazas, muros, jardines y aceras presentan una imagen cada vez más degradada en plena temporada turística.
Santiago, atrapada entre la “sostenibilidad” y la dejadez institucional
Lo que está ocurriendo en Santiago comienza a generar un profundo malestar entre vecinos y comerciantes. La imagen de una de las ciudades más emblemáticas de España, referencia internacional del turismo religioso y cultural, aparece cada vez más asociada a una sensación de abandono urbano, suciedad y falta de mantenimiento.
Las malas hierbas crecen sin control en calles, plazas, jardines, muros históricos y espacios públicos de la capital gallega. El fenómeno se extiende desde el casco histórico hasta barrios periféricos, alimentando un debate político cada vez más incómodo para el gobierno municipal.
Mientras cientos de compostelanos denuncian la degradación visual de la ciudad, el Concello insiste en que la situación responde parcialmente a una estrategia basada en criterios de “sostenibilidad” ambiental. Una explicación que muchos ciudadanos consideran insuficiente ante el evidente deterioro del espacio público.
El casco histórico, tomado por la vegetación
La situación resulta especialmente visible en el corazón monumental de Santiago. En numerosos puntos del casco histórico, las hierbas brotan entre el empedrado y avanzan sobre muros centenarios, ofreciendo una imagen impropia de una ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Los ejemplos se multiplican:
- Muros del mercado de abastos
- Entorno del convento da Merced
- Fachada de la Igrexa da Universidade
- Plaza de Mazarelos
- Zona de San Clemente
- Aparcamientos próximos al arco de Mazarelos
En algunos casos, la vegetación ya no se limita a simples hierbajos. Existen zonas donde incluso aparecen arbustos creciendo entre bloques de hormigón y estructuras urbanas.
Vecinos alertan además de que algunas áreas presentan superficies resbaladizas debido a la acumulación de verdín y humedad, aumentando el riesgo de caídas.
La Alameda refleja el deterioro del mantenimiento urbano
Uno de los espacios más criticados es la histórica Alameda de Santiago, uno de los principales pulmones verdes y enclaves turísticos de la ciudad.
Allí, las malas hierbas invaden:
- Setos de la Ferradura
- Paseo de los Leones
- Bancos de madera y piedra
- Zonas ajardinadas
- Caminos peatonales
A ello se suma el deterioro del mobiliario urbano, con bancos oxidados o rotos y la proliferación de pintadas en zonas históricas próximas a Santa Susana.
La sensación generalizada entre muchos ciudadanos es que el mantenimiento ordinario ha perdido intensidad en los últimos años, especialmente en zonas verdes y espacios públicos secundarios.
El Concello defiende su política: “Solo se retira la vegetación peligrosa”
El gobierno municipal sostiene que la empresa concesionaria sí realiza labores de limpieza y desbroce, aunque bajo criterios selectivos.
Según la explicación ofrecida desde el Concello, únicamente se eliminan las hierbas que:
- Puedan provocar caídas
- Alcancen cierto tamaño
- Generen molestias evidentes
Además, el ejecutivo local ya había defendido anteriormente que parte de esta vegetación espontánea contribuye a objetivos de naturalización urbana y sostenibilidad ambiental.
Sin embargo, esa argumentación no convence a numerosos vecinos, que consideran que el concepto de sostenibilidad está siendo utilizado como una coartada política para justificar la falta de mantenimiento.
Barrios periféricos y rotondas, completamente desatendidos
El problema no se limita al centro histórico. En barrios como Os Concheiros, As Fontiñas o la zona de Sar, la vegetación invade aceras, alcorques y jardines públicos.
Especial atención genera el estado de la denominada rotonda inundable de O Vieiro, donde las malas hierbas alcanzan un tamaño considerable.
También preocupa la situación en:
- Avenida de Lugo
- Vial periférico
- Salidas hacia Sar
- Entorno del instituto Antonio Fraguas
- Jardines de nueva construcción en Fontes de Sar
En algunos tramos, los muros aparecen prácticamente cubiertos por vegetación salvaje que florece cada primavera y se seca durante el verano, generando además riesgos añadidos de incendio y deterioro estructural.
Crece el debate político sobre la gestión de la ciudad
La polémica llega en un momento especialmente delicado para la gestión municipal. Hace apenas unos días ya existían críticas por el retraso en las labores de desbroce preventivo frente a incendios.
Ahora, la discusión gira hacia una cuestión más profunda: si Santiago está sufriendo una pérdida progresiva de mantenimiento urbano bajo discursos ideológicos vinculados al ecologismo urbano.
Para muchos ciudadanos, la frontera entre sostenibilidad y abandono resulta cada vez más difusa.
El debate no es menor. Santiago vive en gran medida del turismo, de su imagen internacional y de la conservación de su patrimonio histórico. La percepción de suciedad o deterioro puede terminar afectando tanto a residentes como a visitantes.
Una ciudad histórica bajo presión estética y turística
La imagen de maleza creciendo entre piedras centenarias y espacios emblemáticos plantea además interrogantes sobre la conservación patrimonial.
Expertos en urbanismo recuerdan que la vegetación incontrolada puede acelerar el deterioro de estructuras históricas, provocar filtraciones y aumentar costes futuros de rehabilitación.
Mientras tanto, las redes sociales ya empiezan a llenarse de fotografías denunciando el aspecto descuidado de distintos rincones de la capital gallega.
La cuestión de fondo sigue abierta: ¿se trata realmente de una apuesta ecológica moderna o de una falta evidente de mantenimiento municipal?

