La guerra política dentro del Fútbol Club Barcelona vuelve a estallar a poco más de un año de unas elecciones que marcarán el futuro del club. Esta vez, el choque no se produce solo entre candidatos, sino que afecta de lleno a la estructura deportiva. Deco, actual director deportivo, ha respondido con dureza y sin ambigüedades a las advertencias lanzadas por Víctor Font, aspirante a la presidencia, dejando claro que no se siente atado a nadie y que su continuidad está ligada exclusivamente al proyecto que encabeza Joan Laporta.
Las declaraciones, publicadas en una entrevista en el diario SPORT, suponen algo más que una simple respuesta personal. Son, en la práctica, una toma de posición política interna que revela hasta qué punto el Barça vive instalado en una permanente campaña electoral, donde cada cargo deportivo se convierte en una pieza de propaganda.
Una respuesta directa a las amenazas de Font
El detonante de la polémica fue la afirmación de Víctor Font de que Deco no seguiría como director deportivo en caso de que él ganase las elecciones. El mensaje, lanzado sin rodeos, buscaba marcar perfil y diferenciar su proyecto del actual. Sin embargo, la respuesta del portugués ha sido contundente: “No estoy preso. Tengo libertad para escoger”.
Con esta frase, Deco no solo se defiende, sino que desautoriza implícitamente a Font, recordándole que no es un empleado a disposición de futuros candidatos, sino un profesional que eligió el Barça por convicción y por un proyecto concreto. Un proyecto que, según subraya, solo existe con Laporta al frente.
Deco se ata al proyecto de Laporta
Uno de los puntos más reveladores de la entrevista es la claridad con la que Deco vincula su futuro al actual presidente. El director deportivo reconoce abiertamente que llegó al club de la mano de Laporta y que su trabajo tiene sentido únicamente dentro de esa estructura de poder. Si Laporta no continúa, él tampoco lo hará.
Este posicionamiento deja en evidencia una realidad incómoda para el barcelonismo: la supuesta separación entre gestión deportiva y política es una ficción. En el Barça, como en muchos grandes clubes europeos, el área deportiva está profundamente condicionada por los equilibrios de poder internos.
Víctor Font y el modelo de ruptura
Desde el entorno de Font se insiste en la necesidad de una ruptura total con el laportismo, al que acusan de improvisación, personalismo y falta de planificación a largo plazo. En ese discurso encaja la exclusión de Deco, a quien Font no considera la figura adecuada para liderar su proyecto deportivo.
No obstante, la estrategia también entraña riesgos. Señalar públicamente a cargos en activo antes de ganar unas elecciones alimenta la sensación de inestabilidad institucional crónica, algo que el Barça arrastra desde hace más de una década y que ha tenido consecuencias económicas y deportivas devastadoras.
Un club rehén de la política interna
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿puede el FC Barcelona centrarse en lo deportivo mientras sigue atrapado en luchas internas constantes? La respuesta, a la vista de los hechos, parece negativa. Cada entrevista, cada declaración y cada movimiento se interpreta en clave electoral, debilitando la imagen del club tanto dentro como fuera de España.
Deco, con su respuesta, ha optado por no fingir neutralidad. Ha elegido bando y lo ha hecho de forma pública, algo poco habitual pero coherente con la dinámica de un club donde el poder nunca descansa.
Un aviso para el futuro inmediato
Las palabras del director deportivo son también un mensaje para los socios: las elecciones no decidirán solo un presidente, sino todo un modelo de gestión, con nombres propios y consecuencias reales. Font promete cambios radicales; Laporta defiende continuidad y control. Y en medio, el Barça sigue siendo el escenario de una batalla política permanente.
Lo ocurrido confirma que el club no vive una transición tranquila, sino una lucha de poder abierta, donde cada figura relevante se ve obligada a posicionarse. Y Deco ya lo ha hecho sin rodeos.
¿Está el Barça ante una necesaria clarificación de proyectos o, una vez más, ante un espectáculo de egos que antepone la política al fútbol?

