El Fondo Monetario Internacional admite que el crecimiento salvadoreño en 2025 duplica lo previsto. La inversión y la seguridad impulsan un giro económico que deja en evidencia a los críticos del modelo Bukele.
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El FMI rectifica: crecimiento muy por encima de lo esperado
La economía de El Salvador está creciendo mucho más rápido de lo que preveían los organismos internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tenido que revisar al alza sus previsiones y reconoce ahora que el PIB salvadoreño podría haber crecido cerca del 4% en 2025, frente al 2,6% inicialmente estimado.
Una corrección que ha dejado “con la boca abierta” a los economistas del Fondo, especialmente tras años de críticas al modelo económico impulsado por el presidente Nayib Bukele, al que acusaban de temerario por su apuesta por la seguridad y el bitcoin.
Seguridad primero, inversión después
Bukele logró primero lo que parecía imposible: convertir El Salvador en uno de los países más seguros de América Latina. Ese cambio radical en el orden público ha tenido ahora un efecto directo sobre la economía.
Según el propio FMI, el crecimiento se explica por:
- Mayor confianza interna
- Récord de remesas
- Boom de la inversión nacional y extranjera
“La economía se está expandiendo a un ritmo más rápido de lo previsto”, admitió el jefe de misión del FMI para El Salvador, reconociendo implícitamente el error de diagnóstico previo.
El auge de la inversión extranjera
El Salvador se está consolidando como destino prioritario de inversión. Tal y como recoge MarketWatch, el país ha registrado en 2025 un fuerte aumento de la inversión extranjera directa (IED) gracias a:
- Seguridad jurídica
- Reformas macroeconómicas
- Eficiencia regulatoria
- Avances históricos en seguridad pública
La agencia estatal Invest in El Salvador ha intensificado sus giras internacionales, especialmente en Estados Unidos, con paradas estratégicas en Texas y California, atrayendo capital hacia sectores clave.
Sectores estratégicos en expansión
Las inversiones que ya se están materializando afectan a:
- Manufactura y logística
- Tecnología financiera
- Semiconductores
- Cadenas farmacéuticas
- Turismo e inmobiliario
Todo ello respaldado por un marco fiscal y legal profundamente reformado, diseñado para atraer inversión a largo plazo y romper con décadas de estancamiento.
Bukele ya lo advirtió
El pasado 16 de diciembre, Bukele fue claro ante las dudas internacionales:
“Nuestra economía va a crecer arriba del 4%. Dijeron que sería 2,5% y que era bajo. Pero vamos a crecer más del 4%.”
Y tenía razón. Entre 2015 y 2020, El Salvador crecía de media un 2,4%. En 2024, el PIB avanzó un 2,6%. El salto al 4% marca el mayor crecimiento sostenido bajo el mandato de Bukele, sin contar el rebote pospandemia.
Disciplina fiscal y gasto social
Pese al crecimiento, el FMI reconoce que el Gobierno salvadoreño mantiene una disciplina fiscal firme:
- Cumplimiento del objetivo de saldo fiscal primario
- Reducción progresiva del déficit
- Presupuesto 2026 alineado con mayor gasto social
Todo ello dentro del acuerdo de 40 meses del Servicio Ampliado del FMI (SAF), por el que El Salvador recibió 3.500 millones de dólares.
Bitcoin: de herejía a acierto
Uno de los silencios más llamativos del FMI en su última revisión es la ausencia de críticas al bitcoin. Durante años, el Fondo exigió abandonar esta estrategia. Hoy, ya no lo menciona.
El Salvador ha acumulado cerca de 7.500 bitcoins, valorados en torno a 700 millones de dólares, con plusvalías latentes millonarias. En noviembre, el Gobierno compró más de 1.000 BTC aprovechando una fuerte corrección del mercado.
Conclusión
El caso salvadoreño empieza a convertirse en un ejemplo incómodo para el consenso económico internacional. Seguridad, orden, inversión y crecimiento han sustituido al caos y al estancamiento.
El FMI rectifica.
Los mercados responden.
Y Bukele demuestra que romper dogmas puede dar resultados.
La pregunta ya no es si El Salvador crece, sino cuántos países se atreverán a copiar el modelo que hoy hasta el FMI se ve obligado a reconocer.

