La Fuerza Armada de Venezuela reconoce a Delcy Rodríguez como su comandante en jefe en un acto institucional celebrado este miércoles en Caracas, según informan diversas fuentes internacionales. La presidenta encargada del país sudamericano recibió formalmente el reconocimiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) como máxima autoridad militar, en un momento clave tras los cambios políticos vividos en el país en las últimas semanas.
La ceremonia, que tuvo lugar en el Patio de Honor de la Academia Militar en el Fuerte Tiuna, congregó a altos mandos castrenses y representantes de los distintos cuerpos de seguridad, que juraron lealtad y subordinación absoluta a Delcy Rodríguez. El acto fue transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV) y contado como un gesto simbólico de unidad y continuidad institucional por el Gobierno.
Según el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, la FANB expresó su apoyo y compromiso con la presidenta encargada y entregó el “bastón de mando” y otros símbolos que representan la autoridad suprema sobre las fuerzas armadas. El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, por su parte, declaró que la lealtad al Ejecutivo y a la Constitución es “absoluta”, señalando que defender la gestión de Rodríguez es también defender la continuidad del Gobierno y la integridad del pueblo venezolano.
Contexto político y militar
Este reconocimiento de la FANB se produce 25 días después de que el expresidente Nicolás Maduro fuera capturado en Caracas en el marco de una operación militar de Estados Unidos, que resultó en su traslado fuera del país. La ausencia de Maduro ha dejado un vacío de poder que las autoridades venezolanas han intentado gestionar mediante la consolidación de la figura de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Rodríguez asumió oficialmente las funciones del Ejecutivo el pasado 5 de enero, tras ser juramentada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, con base en una orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Desde entonces, ha buscado reforzar su liderazgo, tanto en el plano político como en el militar, para asegurar la estabilidad del país.
Juramento de lealtad y mensaje nacional
Durante la ceremonia, los jefes de la FANB y altos mandos policiales juraron lealtad “ante Dios” para “honrar el sagrado juramento de defender la patria, su Constitución, sus leyes y sus instituciones”, palabras pronunciadas por Rodríguez en su discurso. Este gesto formal fue acompañado por la presencia de alrededor de 3.200 efectivos, según cifras oficiales de la FANB, y subraya la intención de mantener el orden interno en medio de un contexto político complejo.
La presidenta encargada, que también repasó la historia reciente del país, dijo que Venezuela ha entrado en un “nuevo momento político”, destacando que está dispuesta al diálogo y a la cooperación internacional, aunque también firme en la defensa de la soberanía nacional. “Estamos listos para garantizar el orden interno y la protección de nuestro pueblo, frente a cualquier desafío”, afirmó.
Posibles implicaciones internas
El reconocimiento de Delcy Rodríguez como comandante en jefe de la FANB busca fortalecer su posición tanto ante la comunidad internacional como dentro del propio aparato estatal venezolano. Este respaldo de las fuerzas armadas puede interpretarse como una clara señal de estabilidad interna, en un país que ha pasado por semanas de profunda incertidumbre política y social tras la captura de Maduro.
En paralelo, Rodríguez ha anunciado la creación de iniciativas estratégicas, como una oficina nacional para la defensa y seguridad cibernética, con el objetivo de modernizar las capacidades de protección del Estado ante amenazas contemporáneas. Este tipo de medidas reflejan una visión más amplia de seguridad que va más allá del control militar tradicional.
Reacciones internacionales
La situación en Venezuela sigue atrayendo la atención internacional. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha señalado que la administración estadounidense no tiene planes de emprender nuevas acciones militares en el país, aunque ha enfatizado que la relación con el Gobierno de Rodríguez es compleja y que la transición hacia una democracia plena tomará tiempo.
Mientras tanto, algunos observadores extranjeros expresan dudas sobre el grado de cooperación que Rodríguez y su Gobierno puedan ofrecer a largo plazo, especialmente en áreas clave de política exterior e intereses estratégicos que han caracterizado las relaciones entre Caracas y potencias como Rusia, China e Irán.

