La sanidad gallega, bajo presión: solo 19 de 29 médicos aceptan quedarse en Ourense
La sanidad pública en Ourense vuelve a evidenciar sus dificultades estructurales. El área sanitaria de Ourense, Verín y Valdeorras, gestionada por el Servizo Galego de Saúde, ha conseguido retener únicamente al 65,5 % de los médicos residentes que finalizaban su formación tras cuatro años en el sistema público.
Lo que en principio debía ser un refuerzo clave para cubrir la escasez de facultativos, especialmente de cara al verano y las vacaciones del personal sanitario, se ha convertido en un reflejo más de un problema recurrente: la fuga de profesionales y la falta de estabilidad laboral en la sanidad gallega.
El acto de despedida de los 32 residentes tuvo lugar en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), donde se confirmó que solo 19 de los 29 médicos elegibles aceptaron contratos de larga duración.
32 residentes, una promoción clave para el sistema sanitario gallego
Los profesionales que ahora finalizan su etapa formativa comenzaron su residencia en 2022. De ellos, 32 médicos han completado el programa o están a punto de hacerlo, aunque tres aún prolongarán su formación por distintos motivos.
El problema aparece en el momento decisivo: la incorporación al sistema. El SERGAS ofreció contratos estables con el objetivo de reforzar la plantilla, pero la respuesta ha sido limitada.
De los 29 facultativos que podían firmar, solo 19 han decidido continuar, mientras que 10 han abandonado el sistema sanitario público en Ourense.
Medicina Familiar: el área más afectada por la falta de relevo
El grupo más numeroso de la promoción correspondía a Medicina Familiar y Comunitaria, una especialidad clave para sostener la atención primaria.
- De 9 médicos formados, solo 6 permanecen en Ourense
- 2 trabajarán en el centro de salud Nóvoa Santos
- 1 en A Ponte
- Otros destinos incluyen Celanova, Entrimo y el servicio de Urgencias del CHUO
La realidad es especialmente preocupante en el ámbito rural, donde la falta de médicos amenaza con generar zonas de difícil cobertura sanitaria.
Especialistas que se quedan… y otros que se marchan
En el área hospitalaria, la retención es desigual:
Especialidades que permanecen
- 4 especialistas en Anestesiología (tres en Ourense y uno en Valdeorras)
- 1 en Neumología
- 1 en Aparato Digestivo
- 1 en Oftalmología
- 1 en Radiología
- 1 en Hematología
- 1 en Nefrología
- 1 en Medicina Preventiva
- 1 en Farmacia Hospitalaria
Sin embargo, la pérdida de talento es significativa en áreas sensibles como Pediatría y Psiquiatría, donde varios profesionales optaron por marcharse tras completar su formación.
Entre las bajas destacan:
- 3 pediatras
- 2 psiquiatras
- 1 especialista en Psicología Clínica
Refuerzos externos y una estrategia de urgencia del SERGAS
Para intentar paliar el déficit de personal, el SERGAS ha incorporado además a médicos especialistas que no se formaron en Ourense:
- 1 Neumólogo
- 1 Médico de Medicina Preventiva
- 2 Rehabilitadores
- 2 Cardiólogos
Estos movimientos evidencian una estrategia de reacción más que de planificación estructural, basada en cubrir urgencias antes que resolver el problema de fondo: la falta de atractivo de la sanidad pública gallega para retener talento.
Una fuga de médicos que refleja un problema estructural
El balance final es claro: mientras 19 médicos se incorporan, otros 10 abandonan el sistema sanitario público de Ourense.
Este fenómeno se enmarca en una tendencia creciente en varias comunidades autónomas: la dificultad para retener especialistas jóvenes, que buscan mejores condiciones laborales, mayor estabilidad o destinos más atractivos.
Desde sectores críticos se apunta a una combinación de factores:
- Falta de incentivos económicos
- Sobrecarga asistencial
- Escasa planificación a largo plazo
- Déficit de plazas estructurales en determinadas especialidades
Conclusión: un sistema que forma médicos pero no los retiene
El caso de Ourense vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el sistema público invierte años en formar profesionales altamente cualificados, pero no consigue garantizar su permanencia.
Sin una estrategia sólida de retención, estabilidad y planificación, la sanidad pública corre el riesgo de convertirse en un sistema formador para otros territorios, incapaz de fijar talento en zonas especialmente necesitadas.
¿Está el modelo sanitario autonómico preparado para evitar esta fuga constante de médicos o seguirá dependiendo de soluciones improvisadas?

