El Ministerio de Transportes, bajo la dirección de Óscar Puente, eliminó en pleno verano la Unidad de Emergencias, Seguridad y Gestión de Crisis, el organismo encargado de detectar puntos negros y prevenir riesgos en la red ferroviaria, meses antes del mortífero accidente de Adamuz (Córdoba) que ha dejado decenas de víctimas.
La supresión quedó oficializada en el BOE el 30 de julio de 2025, mediante el Real Decreto 690/2025, que disolvió esta subdirección general y trasladó formalmente sus funciones a un nuevo Observatorio, creado después y sin el mismo peso operativo ni capacidad de coordinación directa con Adif y Renfe.
Una unidad clave eliminada por decreto
Según recoge el propio BOE, la Unidad de Emergencias era el órgano que coordinaba la prevención, la seguridad pasiva y la gestión de crisis en infraestructuras críticas del transporte. Entre sus funciones estaba:
- Detectar riesgos en la red ferroviaria
- Elaborar mapas de puntos críticos
- Trasladar alertas al secretario de Estado de Transportes
- Coordinarse directamente con Adif y Renfe
- Participar en simulacros y planes de atención a víctimas
Todo ese entramado desapareció por decisión política, bajo el argumento de una supuesta “mayor eficacia administrativa”.
Ignoradas las alertas de maquinistas y sindicatos
Fuentes sindicales de Adif y Renfe aseguran que las reuniones periódicas para analizar incidencias en las vías dejaron de celebrarse en marzo de 2024, cuando la Unidad fue apartada de la coordinación directa.
Poco después, maquinistas alertaron del deterioro de las vías, denunciando:
- Vibraciones anómalas
- Desgaste del material
- Averías recurrentes
- Necesidad de reducir la velocidad en tramos concretos
El sindicato SEMAF llegó a advertir por escrito de una “degradación profunda” del estado de la infraestructura ferroviaria. Nadie actuó.
Adamuz, el ejemplo que nadie quiso ver
El tramo de Adamuz, donde descarrilaron un tren de Iryo y un Alvia, estaba precisamente entre los que habrían sido objeto de vigilancia prioritaria por la antigua Unidad.
Ahora, los investigadores centran las pesquisas en:
- Una junta de raíl defectuosa
- Un cambio de agujas
- Una posible soldadura defectuosa del carril
Hipótesis que apuntan a un fallo en la vía, no a un error humano, y que refuerzan las críticas sobre la decisión de desmantelar el órgano preventivo.
Un “Observatorio” sin capacidad real
El nuevo Observatorio para la coordinación y prevención de crisis, al que se trasladaron las competencias, carece del liderazgo operativo que tenía la Unidad eliminada.
Aunque el BOE justifica el cambio por “eficacia”, los hechos muestran lo contrario: menos coordinación, menos prevención y más improvisación.
Paradójicamente, la supresión choca frontalmente con el propio Plan de Movilidad Segura 2030 del Ministerio, que reconocía el papel estratégico de la Unidad de Emergencias en la seguridad ferroviaria.
Decisiones políticas con consecuencias reales
Mientras el Gobierno defiende su gestión y el ministro Puente insiste en que “todo estaba renovado”, la realidad es que se eliminó el sistema que debía anticipar tragedias como la de Adamuz.
Hoy, con decenas de muertos, la pregunta es inevitable:
¿Fue un simple accidente o el resultado de años de desmantelamiento, avisos ignorados y propaganda política?

