Cómo protegerse de los ciberdelitos más comunes
La digitalización ha transformado nuestros hábitos de compra, trabajo y comunicación, pero también ha generado nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes. En España, el fraude online se ha convertido en una de las amenazas más significativas, evidenciada por el Balance Trimestral de Criminalidad del Ministerio del Interior, que reporta casi 246 000 infracciones penales cometidas a través de medios cibernéticos durante el primer semestre de 2025.
Esta cifra equivale a cerca de 10 delitos por cada 1 000 habitantes, lo que subraya el crecimiento sostenido de la ciberdelincuencia como un fenómeno estructural. Los ataques digitales aumentan tanto en volumen como en sofisticación, impulsados por técnicas de ingeniería social y herramientas avanzadas basadas en inteligencia artificial.
Entre los ciberdelitos más comunes se encuentran:
- Smishing bancario: Envío de SMS fraudulentos que alertan sobre accesos sospechosos o transferencias no autorizadas, frecuentemente con enlaces o números de teléfono.
- Vishing: Llamadas fraudulentas donde los atacantes utilizan números legítimos de entidades financieras para solicitar información personal.
- Estafas de inversión: Promesas de altos beneficios difundidas por redes sociales, que a menudo implican la instalación de aplicaciones fraudulentas.
- Fraudes en compras online: Creación de páginas web falsas que imitan comercios reconocidos, generalmente promocionadas con descuentos atractivos.
En respuesta, se han adoptado nuevas normativas como la Orden Ministerial del 12 de febrero de 2025, que establece medidas para combatir la suplantación de identidad, entre las que destacan:
- Bloqueo de llamadas con numeración no identificable.
- Prohibición del uso de números móviles para atención al cliente.
- Creación de un registro de emisores de mensajes para evitar su uso fraudulento.
Los expertos resaltan que, aunque los avances tecnológicos son relevantes, la prevención del fraude depende en gran medida de la conducta de los usuarios. Se sugiere fomentar una cultura de seguridad a través de buenas prácticas, como:
- No compartir contraseñas ni códigos.
- Mantenerse informado sobre nuevos tipos de fraude.
- Desconfiar de mensajes urgentes o inusuales.
- Usar dispositivos protegidos con antivirus y antimalware.
Para operar con seguridad en entornos digitales, se recomiendan tres pautas esenciales:
- Controlar la información compartida en redes sociales y activar el doble factor de autenticación.
- Verificar cualquier comunicación sospechosa a través de canales oficiales.
- Desconfiar de urgencias y ofertas demasiado buenas para ser ciertas.
Conocer los riesgos y adoptar hábitos digitales responsables son medidas clave para reducir la probabilidad de ser víctima de ciberdelitos.

