Una batalla empresarial entre Golden Boy Promotions y Zuffa Boxing amenaza con frustrar uno de los combates más esperados de 2026. Los intereses televisivos y los derechos promocionales han desatado un conflicto que podría dejar en el aire el esperado choque entre Ryan García y Conor Benn.
Lo que debía convertirse en uno de los mayores acontecimientos del boxeo mundial está comenzando a transformarse en una auténtica guerra de despachos. Cuando los aficionados esperaban el anuncio oficial del enfrentamiento entre dos de las figuras más mediáticas del momento, una disputa legal entre promotoras ha puesto en duda la viabilidad del evento.
Golden Boy declara la guerra a Zuffa Boxing
La esperada pelea entre Ryan García y Conor Benn, prevista para el próximo 12 de septiembre de 2026, se encuentra bajo una nube de incertidumbre tras conocerse un serio enfrentamiento entre Golden Boy Promotions, propiedad de Óscar De La Hoya, y Zuffa Boxing, la nueva aventura empresarial impulsada por Dana White.
Según diversas informaciones procedentes de Estados Unidos, Golden Boy ha enviado una contundente carta de cese y desistimiento a Zuffa Boxing después de detectar movimientos para organizar y anunciar el combate sin contar con la autorización de la promotora que actualmente mantiene contrato con Ryan García.
La maniobra ha provocado una reacción inmediata por parte de De La Hoya, quien considera que se han ignorado acuerdos contractuales fundamentales relacionados tanto con el boxeador como con los derechos audiovisuales del evento.
Óscar De La Hoya carga contra Dana White
El excampeón mundial y actual promotor no ocultó su enfado ante lo que considera una invasión de competencias por parte de la empresa liderada por Dana White.
Según la información difundida, De La Hoya sostiene que existen planes para promocionar el combate bajo el sello de Zuffa Boxing y emitirlo a través de Paramount+, una operación que, según Golden Boy, vulneraría los acuerdos vigentes con DAZN, plataforma que posee los derechos de retransmisión de las veladas organizadas por la promotora.
El mensaje enviado por Golden Boy es claro: cualquier intento de avanzar en la organización del combate sin su consentimiento supondría una violación contractual.

El choque entre DAZN y Paramount+ complica el acuerdo
Más allá de los problemas entre promotores, el verdadero campo de batalla podría encontrarse en el negocio audiovisual.
Por un lado, DAZN mantiene una estrecha relación comercial con Golden Boy Promotions y ha invertido durante años en la construcción mediática de Ryan García. Por otro, la irrupción de Paramount+ como posible plataforma para retransmitir el evento amenaza con alterar un modelo de negocio que mueve millones de dólares.
La situación refleja una tendencia cada vez más frecuente en los deportes de combate: las plataformas de streaming compiten agresivamente por hacerse con los eventos de mayor impacto global, generando tensiones entre promotores, cadenas y deportistas.
Ryan García y Conor Benn, rehenes de una batalla empresarial
Mientras las empresas negocian y cruzan amenazas legales, los principales perjudicados podrían ser los propios protagonistas.
Ryan García, actual campeón mundial del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y una de las mayores estrellas comerciales del boxeo, tenía previsto protagonizar una de las peleas más mediáticas de su carrera.
Enfrente debía estar Conor Benn, considerado uno de los nombres más atractivos del boxeo británico y un púgil capaz de generar enormes audiencias tanto en Reino Unido como en Estados Unidos.
La combinación de ambos perfiles prometía un éxito económico garantizado, con millones de espectadores pendientes del enfrentamiento.
Sin embargo, la batalla entre Golden Boy y Zuffa Boxing amenaza con retrasar, modificar o incluso cancelar temporalmente los planes previstos.
Dana White quiere revolucionar el boxeo
La polémica también evidencia la creciente influencia de Dana White en el mundo del boxeo.
Tras construir el imperio global de la UFC, White lleva meses intentando irrumpir con fuerza en el negocio boxístico mediante Zuffa Boxing. Su objetivo es aplicar un modelo similar al de las artes marciales mixtas: menos intermediarios, mayor control centralizado y eventos de gran repercusión mediática.
Esta estrategia, sin embargo, está chocando frontalmente con las estructuras tradicionales del boxeo profesional, donde promotores históricos como Golden Boy, Matchroom o Top Rank mantienen una enorme cuota de poder.
La disputa por Ryan García podría convertirse en el primer gran enfrentamiento entre el viejo y el nuevo modelo de negocio.
Millones en juego y un combate que sigue sin confirmarse
Aunque ninguna de las partes ha cerrado definitivamente la puerta al acuerdo, la situación continúa siendo delicada.
Golden Boy ha dejado claro que no se opone a que la pelea se celebre. De hecho, la promotora estaría dispuesta a colaborar para materializar el evento. Lo que rechaza es cualquier intento de negociar al margen de los contratos vigentes y de los compromisos adquiridos con sus socios comerciales.
Mientras tanto, los aficionados observan con preocupación cómo uno de los combates más atractivos del año podría quedar atrapado entre abogados, contratos y disputas multimillonarias.
El boxeo moderno frente a su mayor desafío
La posible pelea entre Ryan García y Conor Benn representa mucho más que un simple combate.
El caso pone de manifiesto cómo los intereses económicos, los derechos audiovisuales y las luchas de poder entre promotores pueden llegar a condicionar algunos de los enfrentamientos que más demanda el público.
Ahora la gran incógnita es si las partes serán capaces de alcanzar un acuerdo o si la burocracia empresarial terminará privando a los aficionados de uno de los espectáculos más esperados de 2026.
Porque, una vez más, el mayor rival del boxeo no parece estar sobre el cuadrilátero, sino en los despachos.

