Los ganadores de premios en concursos de televisión en España, como es el caso de Pasapalabra, enfrentan la obligación de pagar impuestos significativos derivados de sus ganancias. Este hecho ha suscitado reacciones diversas entre los concursantes. El caso más reciente es el de Rosa Rodríguez, quien obtuvo el mayor bote de la historia del programa, ascendiendo a 2 716 000 euros, de los cuales más de 1 200 000 euros quedarían destinados a Hacienda.
Rosa ha manifestado su aceptación respecto a esta retención, afirmando que lo paga «con gusto». Esta postura no es única, ya que otros ganadores, como Rafa Castaño y Óscar Díaz, han expresado opiniones similares en declaraciones públicas. Castaño ha argumentado que cumplir con las obligaciones fiscales es parte de vivir en sociedad y que su aporte repercute de manera positiva en la comunidad, mientras que Díaz ha señalado la importancia de los impuestos para financiar servicios esenciales como la educación y la sanidad.
Contrariamente, la ganadora del bote de 1,3 millones de euros en 2016, Paz Herrera, criticó la alta carga fiscal, señalando que considera injusto el porcentaje que Hacienda recibe en comparación con el esfuerzo realizado por los concursantes. Las opiniones de los ganadores del programa evidencian un amplio espectro de puntos de vista sobre la contribución fiscal.

