Nuevo estudio cuestiona relación entre gatos y asma infantil
Un estudio reciente realizado por investigadores del Instituto Karolinska en Suecia ha revisado la hipótesis de que tener un gato en casa puede agravar el asma infantil. Según los hallazgos, la convivencia con gatos no se asocia a un empeoramiento del asma en los niños. Este trabajo fue publicado en la revista científica Frontiers in Allergy.
La investigación analizó un gran grupo de 30 277 menores suecos, con edades comprendidas entre los cuatro y los diecisiete años, que habían sido diagnosticados con asma o alergias respiratorias. Los científicos examinaban su evolución durante un periodo de dos años, observando diagnósticos, visitas a urgencias, tratamientos y pruebas de función pulmonar.
Los resultados muestran que el asma moderada o grave se presentó en el 9,6% de los niños que convivían con gatos, en comparación con un 10,1% en aquellos que no. Asimismo, las crisis asmáticas se registraron en un 3,3%% de los niños expuestos a gatos y un 3,5%% en quienes no convivían con ellos. En las pruebas de función pulmonar, no se hallaron diferencias significativas entre más de 1 400 menores estudiados.
El investigador principal, Resthie R. Putri, afirmó que los niños que cohabitan con un gato tienen un control del asma y una función pulmonar comparable a los que no viven con ellos. Además, los autores del estudio sugieren que la exposición a alérgenos de gatos es común en otros entornos, como colegios o medios de transporte, lo que podría disminuir las diferencias en la salud respiratoria entre los grupos estudiados.
El estudio no descarta la existencia de niños alérgicos a los gatos, ni que algunos puedan experimentar síntomas a raíz del contacto con ellos. Sin embargo, los resultados aportan nueva perspectiva al debate sobre la convivencia de gatos y el asma infantil. A pesar de algunas limitaciones, la investigación se considera uno de los análisis más amplios realizados en esta área.

