La granadina regresa cinco meses después de un atropello y apunta a medalla en el esprint individual de skimo en Livigno.
La historia de Ana Alonso en estos Juegos Olímpicos de Invierno es la definición de superación. La esquiadora española, de 31 años, sufrió un accidente que casi truncó su sueño olímpico: en septiembre, mientras entrenaba en bicicleta en Sierra Nevada, fue atropellada, sufriendo una lesión devastadora que incluía rotura de ligamentos anterior y cruzado de la rodilla izquierda, edema óseo, fisura del maléolo y luxación acromioclavicular.
Pese a que todo parecía descartarla para Bormio, Alonso estará este jueves (09:50, Eurosport, HBO Max y RTVE) en la prueba de esprint individual de esquí de montaña, modalidad en la que ha sido segunda de Europa.
Superación frente a la adversidad
Alonso se inspiró en la leyenda estadounidense Lindsey Vonn, referente en la lucha contra las lesiones. “Cuando me pasó lo de la lesión, fue una fuente de inspiración. Saber que hay una mujer de 40 años que sigue compitiendo tras tantos problemas me hizo creer que yo también podía conseguirlo”, declaró.
Menos de cinco meses después del atropello, Alonso vuelve a competir y lo hace rodeada del equipo español de skimo, que incluye a Oriol Cardona, Ot Ferrer y María Costa. El 15 de enero volvió a la Copa del Mundo en Courchevel y el 1 de febrero se colgó la plata en el relevo de Boí Taüll junto a Cardona.
Recuperación física y mental
Los primeros meses tras el accidente fueron los más difíciles. Alonso necesitó asistencia para tareas básicas y soportó la frustración de ver entrenar a sus rivales mientras ella no podía siquiera caminar con normalidad.
“Seguir creyendo que podía llegar a los Juegos cuando casi no podía caminar era como pensar que puedes volar. Fueron momentos muy duros, pero tuve la suerte de estar muy bien acompañada por un equipo de profesionales”, señaló Alonso, destacando la importancia del apoyo psicológico y médico.
Actualmente, afirma que sus rodillas están estables, compite con confianza y seguridad, y considera estar en la línea de salida ya como una victoria personal.
Rivales y opciones de medalla
En el esprint individual, las principales rivales son las francesas Emily Harrop y Margot Ravinel, además de la suiza Marianne Fatton.
El Stelvio, escenario de la prueba, podría ofrecer la primera medalla española en estos Juegos. Alonso llega motivada y preparada, con la experiencia y la confianza necesarias para competir de tú a tú con las favoritas.
Una historia de inspiración
El regreso de Ana Alonso tras un atropello que parecía definitivo no es solo un ejemplo de resiliencia deportiva, sino un mensaje de que con disciplina, esfuerzo y apoyo profesional, los límites pueden ser desafiados.
España espera que su participación en el esprint individual no solo inspire a otros deportistas, sino que también transforme la ambición en resultados concretos.

