Un nuevo vertido en el Río Sar ha vuelto a generar alarma en Bertamiráns (Ames), con aguas turbias sin olor ni residuos visibles mientras se investigan sus causas.
Un nuevo episodio que agrava la situación del Sar
El Río Sar vuelve a estar en el centro de la polémica tras detectarse un nuevo vertido en las inmediaciones del paseo fluvial de Bertamiráns, en el municipio de Ames.
El incidente, registrado durante la tarde del día anterior, ha provocado que el cauce presente un intenso color marrón tipo “chocolate”, un indicador claro de alteración en la calidad del agua que ha encendido todas las alertas institucionales.
Este episodio llega apenas unos meses después de otro vertido previo que afectó gravemente al mismo río, lo que evidencia, según apuntan fuentes locales, una falta de control efectivo sobre los episodios de contaminación en la zona.
Sin olores ni residuos visibles, pero con turbidez preocupante
A diferencia de lo ocurrido en octubre, cuando el río desprendía un fuerte olor pestilente asociado a residuos fecales, en esta ocasión el escenario es distinto:
- No se detectan olores desagradables
- No hay presencia visible de residuos orgánicos o químicos
- Tampoco se ha registrado fauna muerta
Sin embargo, la turbidez extrema del agua sigue siendo el principal indicio de contaminación, lo que sugiere la posible presencia de sólidos en suspensión o partículas procedentes de alguna actividad externa.
Hipótesis sobre el origen: movimientos de tierra bajo sospecha
Entre las hipótesis que se barajan, cobra fuerza la posibilidad de que el vertido esté relacionado con movimientos de tierras en la cuenca del río. Este tipo de intervenciones puede provocar arrastres de sedimentos que alteran significativamente el color y la calidad del agua.
Desde el Ayuntamiento de Ames se ha señalado que el origen del vertido se sitúa fuera de su término municipal, lo que complica la identificación directa de los responsables y abre un escenario de posible coordinación intermunicipal o autonómica.
Seguimiento técnico y toma de muestras
Ante la situación, la empresa municipal Augas de Ames ha activado un protocolo de seguimiento, procediendo a la recogida de muestras del agua para analizar su composición y determinar el origen exacto de la contaminación.
Este control técnico será clave para esclarecer si se trata de un episodio puntual o de un problema recurrente asociado a actividades humanas en la zona.
Antecedentes: la sombra de la depuradora de A Silvouta
El historial reciente del río añade contexto a la preocupación actual. En octubre, un vertido previo fue vinculado a la depuradora compostelana de Depuradora de A Silvouta, lo que motivó una denuncia del Concello de Ames ante el Seprona.
Aquel caso derivó en la apertura de una investigación judicial, todavía en curso, lo que evidencia que la problemática del Sar no es aislada, sino parte de un contexto más amplio de gestión ambiental cuestionada.
Además, las obras de ampliación y mejora de la depuradora continúan, con previsión de finalización durante este año, lo que plantea interrogantes sobre si las infraestructuras actuales están respondiendo adecuadamente a la demanda y a los estándares ambientales exigidos.
Un problema recurrente que exige respuestas claras
La reiteración de episodios en el Río Sar pone en entredicho la eficacia de los mecanismos de prevención y control ambiental en la zona. Aunque no todos los vertidos presentan el mismo perfil, la acumulación de incidencias genera inquietud entre vecinos y autoridades.
La falta de claridad sobre el origen del vertido actual, sumada a la ausencia de responsables identificados, alimenta la percepción de que existen lagunas en la supervisión y coordinación institucional, especialmente en un entorno fluvial sensible.
Reflexión final
La situación del Sar plantea una cuestión de fondo: ¿se está garantizando realmente la protección de los cauces fluviales o se está reaccionando siempre tarde ante cada episodio?
Mientras continúan las investigaciones, el río vuelve a convertirse en símbolo de una problemática que exige mayor rigor, transparencia y responsabilidad en la gestión ambiental.

