José Javier Arizcuren Ruiz, alias Kantauri, acumula condenas superiores a 400 años de prisión y sigue procesado como presunto autor intelectual del secuestro y asesinato del concejal del PP.
ETA no fue una abstracción: tuvo jefes, órdenes y víctimas.
Y uno de los nombres más oscuros de aquella maquinaria criminal es el de Kantauri, señalado durante años como uno de los máximos responsables del aparato militar de la banda terrorista.
Un jefe militar de ETA durante los años más duros
José Javier Arizcuren Ruiz, nacido en Pamplona en 1958, se incorporó a ETA en 1981 y fue escalando posiciones hasta convertirse en uno de los dirigentes más temidos de la organización.
Su trayectoria criminal comenzó en comandos de apoyo y logística, pero terminó en la cúpula del aparato militar, desde donde se le atribuye la planificación y orden de numerosos atentados.
Condenado por atentados y asesinatos
Kantauri acumula condenas por algunos de los crímenes más graves cometidos por ETA en los años ochenta y noventa.
Entre los hechos por los que fue condenado o procesado figuran atentados contra guardias civiles, policías, militares, cargos públicos y civiles.
La Audiencia Nacional le impuso penas que superan los 400 años de prisión, reflejo de una carrera terrorista marcada por la violencia sistemática.

De Irene Villa a Gregorio Ordóñez
Como responsable militar de ETA, Kantauri fue señalado por ordenar atentados de enorme impacto social.
Entre ellos, el ataque contra Irene Villa y su madre en 1991, el asesinato del dirigente popular Gregorio Ordóñez en 1995 y el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que permaneció 532 días encerrado por la banda.
También se le atribuye responsabilidad en el asesinato del socialista Fernando Múgica, otro crimen que evidenció que ETA golpeaba contra todo aquel que representara al Estado constitucional.
El asesinato de Miguel Ángel Blanco
El caso más simbólico que aún pesa sobre Kantauri es el asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua.
Según la investigación judicial, Kantauri habría ordenado como jefe militar de ETA el secuestro y asesinato del edil en 1997, un crimen que provocó una reacción masiva de la sociedad española contra el terrorismo.
A día de hoy, es el único etarra que sigue procesado por este asesinato como presunto autor intelectual.
Memoria frente al blanqueamiento
La figura de Kantauri recuerda una verdad incómoda pero necesaria: ETA no fue un “conflicto”, sino una organización terrorista que asesinó, secuestró y extorsionó durante décadas.
Frente a quienes intentan relativizar aquel pasado, la memoria de víctimas como Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica u Ortega Lara sigue siendo una obligación democrática.

