La Autoridad Portuaria de A Coruña ha activado el proceso para adjudicar la explotación del edificio de actividades náutico-deportivas de O Parrote, una decisión que vuelve a poner sobre la mesa el modelo de gestión de espacios públicos en la fachada marítima de la ciudad y el papel del sector privado en su explotación.
Una concesión estratégica en pleno corazón urbano de A Coruña
Lo que está en juego no es un simple contrato administrativo. El organismo portuario abre ahora un plazo de 20 días naturales para que empresas interesadas presenten sus ofertas y proyectos de gestión para un inmueble situado en uno de los puntos más sensibles y visibles del litoral coruñés: el muelle de O Parrote.
La concesión, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, establece que la actividad principal deberá centrarse en el deporte náutico sin motor, incluyendo disciplinas como kayak, paddle surf, canoas y bicicletas acuáticas, consolidando así una orientación claramente recreativa del espacio.
Un modelo de explotación limitado en el tiempo y con fuerte intervención pública
El contrato no es indefinido ni de largo recorrido. La autorización tendrá vigencia desde el 1 de junio de 2026 hasta el 30 de septiembre de 2027, cubriendo únicamente dos temporadas estivales.
Este detalle ha generado debate en el sector: algunos operadores consideran que la duración es demasiado corta para amortizar inversiones relevantes, lo que podría limitar la competencia a empresas locales o proyectos de bajo coste.
Condiciones económicas: tasas moderadas y carga de mantenimiento
El adjudicatario deberá asumir no solo la gestión del servicio, sino también el mantenimiento completo del inmueble, además del pago de tasas:
- Tasa de ocupación: alrededor de 10 000 euros anuales
- Tasa de actividad: variable según facturación y oferta económica
Aunque la cifra inicial puede parecer accesible, el coste real dependerá de la estructura operativa del proyecto, lo que introduce un elemento de incertidumbre económica para los licitadores.
Un edificio híbrido: uso privado bajo obligación de servicio público
Uno de los aspectos más llamativos del pliego es el carácter mixto del inmueble. El gestor privado contará con espacios de uso exclusivo, como almacenes o pañoles, pero deberá cumplir condiciones de servicio público:
- Los vestuarios deberán permanecer abiertos al público general
- El edificio seguirá albergando la base operativa de los socorristas del Ayuntamiento de A Coruña
Este modelo híbrido refleja una creciente tendencia en infraestructuras urbanas costeras: privatización parcial con obligaciones públicas permanentes, un equilibrio que no siempre resulta sencillo de gestionar.
Adjudicación por “interés portuario”: más allá del dinero
La Autoridad Portuaria ha dejado claro que la selección no dependerá únicamente de la oferta económica. La presidencia evaluará las propuestas bajo criterios de “interés portuario”, priorizando:
- Experiencia previa en el sector náutico
- Viabilidad financiera del proyecto
- Calidad del servicio ofrecido
- Capacidad de gestión operativa
Este enfoque abre el debate sobre la discrecionalidad administrativa y el margen de interpretación en la adjudicación de contratos públicos estratégicos.
Un proceso digital y con exigencias técnicas elevadas
Las empresas interesadas deberán presentar toda la documentación de forma obligatoria a través de la sede electrónica de la Autoridad Portuaria. Entre los requisitos destacan:
- Memoria detallada del proyecto
- Planos de las instalaciones
- Plan de inversión económica
Este nivel de exigencia técnica apunta a un proceso de selección orientado a operadores profesionalizados, dejando fuera iniciativas de menor escala.
Un modelo urbano bajo debate: turismo, gestión pública y rentabilidad
La concesión de O Parrote vuelve a poner sobre la mesa una cuestión recurrente en ciudades costeras como A Coruña: el equilibrio entre rentabilidad económica, uso ciudadano y control institucional del espacio público.
Mientras algunos defienden este tipo de iniciativas como una forma de dinamizar el litoral y fomentar el turismo deportivo, otros advierten del riesgo de convertir infraestructuras estratégicas en espacios de explotación limitada y dependientes de concesiones temporales.
En un contexto de creciente presión sobre el uso del litoral urbano, este tipo de decisiones adquiere una dimensión política y económica que va mucho más allá de lo puramente administrativo.

