La moción de censura instrumental impulsada por Alberto Núñez Feijóo ha provocado una contundente reacción en Moncloa. El Gobierno considera que la iniciativa carece de recorrido político y se muestra convencido de que ninguno de sus socios parlamentarios está dispuesto a apoyar una operación destinada a desalojar a Pedro Sánchez de la Presidencia del Gobierno.
Fuentes del Ejecutivo llegan incluso a calificar la propuesta como un «chiste», convencidas de que la mayoría parlamentaria que hizo posible la investidura de Sánchez sigue siendo sólida pese a las tensiones que han marcado la legislatura durante los últimos meses.
La estrategia del líder del Partido Popular pasa por explorar la posibilidad de lograr el respaldo de formaciones como Junts y el PNV para sacar adelante una moción de censura instrumental que tendría como único objetivo convocar elecciones generales anticipadas. Sin embargo, desde el Gobierno rechazan por completo ese escenario y consideran que la propuesta responde más a la debilidad política de la oposición que a una posibilidad real de cambio.
Moncloa descarta cualquier opción de moción de censura instrumental
La posición del Ejecutivo es clara. En el entorno de Pedro Sánchez sostienen que, aunque el Gobierno no dispone actualmente de los apoyos necesarios para aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, sí conserva intacta la mayoría parlamentaria que le permitió mantenerse en La Moncloa.
Esta circunstancia lleva a los responsables gubernamentales a minimizar cualquier amenaza relacionada con una posible moción de censura instrumental. Según explican, los socios parlamentarios continúan apostando por la estabilidad de la legislatura porque unas elecciones anticipadas podrían alterar significativamente el actual equilibrio político.
Desde Moncloa recuerdan además que ninguna de las formaciones que apoyaron la investidura ha mostrado hasta ahora una voluntad real de favorecer un cambio de Gobierno encabezado por el Partido Popular.
Por ello, consideran que la propuesta de Feijóo está condenada al fracaso antes incluso de iniciar cualquier negociación formal.
El intento de Feijóo de atraer a PNV y Junts
La ofensiva política del líder popular se centra especialmente en dos actores clave: el Partido Nacionalista Vasco y Junts per Catalunya. Feijóo considera que ambas formaciones podrían replantearse su apoyo al Ejecutivo ante el desgaste provocado por los distintos escándalos políticos que afectan al entorno del Gobierno.
Sin embargo, la respuesta desde Moncloa ha sido especialmente crítica. Diversos miembros del Ejecutivo consideran incoherente que el Partido Popular intente ahora buscar acuerdos con partidos a los que, según recuerdan, ha mantenido durante años como objetivos prioritarios de su estrategia de confrontación política.
La propia portavoz del Gobierno ha cuestionado públicamente la viabilidad de una moción de censura instrumental, argumentando que resulta difícil imaginar un entendimiento entre fuerzas políticas que han mantenido profundas discrepancias durante la última década.
La moción de censura instrumental y el rechazo a Waterloo
Uno de los episodios que ha marcado este debate ha sido la negativa de Alberto Núñez Feijóo a desplazarse a Waterloo para reunirse con el expresidente catalán Carles Puigdemont.
Desde Junts se había planteado esa posibilidad como condición para abrir una eventual negociación. Sin embargo, el líder popular rechazó la propuesta asegurando que no busca atajos políticos ni pretende obtener favores mediante acuerdos alejados de los cauces institucionales habituales.
La decisión ha sido interpretada por algunos sectores como una muestra de las dificultades que afronta cualquier intento de sacar adelante una moción de censura instrumental con el respaldo de las fuerzas independentistas catalanas.
En Moncloa consideran que este episodio evidencia la falta de una estrategia sólida por parte del Partido Popular para construir una mayoría alternativa.
El Gobierno confía en agotar la legislatura
A pesar de las dificultades parlamentarias y de la ausencia de nuevos presupuestos desde 2023, el Ejecutivo mantiene la convicción de que podrá completar la legislatura.
Las fuentes gubernamentales consultadas insisten en que los contactos con los socios parlamentarios son permanentes y que la relación sigue siendo fluida incluso en aquellos casos en los que han surgido discrepancias relevantes durante los últimos meses.
El Gobierno interpreta las críticas públicas de algunos aliados como parte de una estrategia de presión política destinada a obtener mayores concesiones, pero no como una señal de ruptura definitiva.
Por ello, rechaza cualquier hipótesis que contemple una moción de censura instrumental como una amenaza real para la continuidad del actual Ejecutivo.
Una batalla política que marcará los próximos meses
El debate sobre la moción de censura instrumental amenaza con convertirse en uno de los principales focos de confrontación política durante las próximas semanas. Mientras el Partido Popular insiste en explorar posibles alternativas para forzar un adelanto electoral, el Gobierno responde reforzando su mensaje de estabilidad y confianza en la mayoría parlamentaria.
Desde Moncloa aseguran que Pedro Sánchez mantiene intacta su capacidad para gobernar y consideran que la oposición intenta trasladar una imagen de debilidad que no se corresponde con la realidad parlamentaria.
En este contexto, la moción de censura instrumental se ha convertido en un elemento central del discurso político nacional. Sin embargo, la falta de apoyos explícitos por parte de Junts y PNV, junto con la firme oposición del Gobierno, hacen que su viabilidad siga siendo objeto de debate.
Por ahora, el Ejecutivo mantiene una posición firme: la legislatura continuará su curso y la moción de censura instrumental defendida por Feijóo no pasa de ser una propuesta sin recorrido. Una valoración que explica por qué en Moncloa no dudan en definirla con una sola palabra: «chiste».

