La Comisión Europea convierte a España en país piloto de una campaña para recuperar la confianza de los consumidores tras constatar que la mayoría desconfía del mercado eléctrico y una parte importante no comprende su factura.
Lo que está ocurriendo revela una contradicción difícil de ignorar. España dispone de la red de contadores inteligentes más avanzada de Europa, pero millones de consumidores siguen sintiéndose indefensos frente a su factura eléctrica. Bruselas considera que el problema ya no es tecnológico, sino de confianza, transparencia e información.
España, elegida por Bruselas para corregir la desconfianza en el mercado eléctrico
La Comisión Europea ha seleccionado a España, junto con Grecia y la República Checa, para poner en marcha la campaña «¡Activa tu poder! Tu energía. Tus derechos. Tu elección.», una iniciativa incluida dentro del Paquete Energético para la Ciudadanía, presentado en marzo de 2026.
El objetivo es reducir la distancia existente entre un sistema energético cada vez más digitalizado y unos consumidores que continúan mostrando una profunda desconfianza hacia el mercado eléctrico y grandes dificultades para comprender cómo se calcula el importe de sus facturas.
Según los datos del último Eurobarómetro, el 59 % de los consumidores españoles asegura que desconfía o tiende a desconfiar de que el mercado energético les ofrezca precios justos y servicios fiables, una cifra que sitúa a España entre los países europeos con menor confianza en este ámbito.

La factura eléctrica continúa siendo un auténtico laberinto
Uno de los principales problemas detectados por Bruselas es la escasa comprensión del recibo de la luz.
Los datos muestran que solo el 36 % de los españoles considera que entiende con facilidad su factura eléctrica, mientras que:
- Un 32 % reclama documentos mucho más claros y comprensibles.
- Un 37 % exige una mayor protección frente a las prácticas comerciales consideradas abusivas, especialmente las relacionadas con campañas de telemarketing.
Esta percepción termina afectando también a la competencia entre comercializadoras.
Aunque cambiar de compañía es un procedimiento gratuito y relativamente sencillo, el 31 % de quienes no han cambiado de proveedor en los últimos tres años considera que todas las empresas ofrecen prácticamente lo mismo, mientras que un 19 % cree que el proceso continúa siendo demasiado complejo o lento.
La paradoja española: líderes en tecnología, rezagados en confianza
La situación resulta especialmente llamativa porque España es el país europeo con mayor implantación de contadores inteligentes.
Actualmente, el 99,6 % de los hogares españoles dispone de estos dispositivos, una cifra que prácticamente ha eliminado las facturas calculadas mediante estimaciones de consumo.
Además, la normativa obliga a que todas las facturas incorporen códigos QR que permiten acceder directamente al comparador oficial de tarifas de la CNMC y a la plataforma «Entiende tu factura», herramientas diseñadas para facilitar la comparación entre ofertas y mejorar la comprensión del recibo.
Sin embargo, la propia Comisión Europea admite que el verdadero reto ya no consiste en desarrollar nuevas herramientas digitales, sino en conseguir que los ciudadanos conozcan su existencia, confíen en ellas y sepan utilizarlas para reducir sus costes energéticos.
La pobreza energética sigue siendo una prioridad
El estudio europeo también refleja la preocupación social por el incremento del coste de la energía.
El 42 % de los encuestados considera que la principal prioridad debe ser proteger a los hogares vulnerables frente a la pobreza energética.
En este contexto, el Gobierno mantiene vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 la prohibición de cortar el suministro eléctrico a consumidores vulnerables, una medida integrada dentro de la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030.
Las comunidades energéticas ganan protagonismo
Otro de los pilares de la estrategia europea consiste en impulsar el denominado consumidor activo, permitiendo que ciudadanos y comunidades de propietarios produzcan, consuman y compartan su propia electricidad.
Con el respaldo del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y de los fondos NextGenerationEU, España ya supera las 100 comunidades energéticas locales, una cifra que continúa creciendo gracias a la flexibilización normativa.
Este modelo pretende reducir la dependencia de las comercializadoras tradicionales mediante el desarrollo del autoconsumo colectivo y el aprovechamiento compartido de instalaciones solares.
Una transición energética que necesita recuperar la confianza
Los datos del Eurobarómetro ponen de manifiesto una realidad incómoda para las administraciones. La modernización tecnológica del sistema eléctrico no ha ido acompañada de una mejora equivalente en la percepción de los consumidores.
España dispone de una de las infraestructuras energéticas más avanzadas de Europa, pero una parte muy significativa de la población continúa considerando que el mercado resulta complejo, poco transparente y difícil de entender.
La campaña impulsada por Bruselas pretende precisamente cerrar esa brecha entre innovación tecnológica y confianza ciudadana. El desafío será comprobar si una mayor información consigue cambiar una percepción que lleva años deteriorándose o si serán necesarias reformas más profundas para devolver credibilidad al mercado eléctrico.

