La Unión Europea ha decidido conceder más tiempo a las empresas para adaptarse a las obligaciones del Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act) aplicables a los sistemas de alto riesgo. El denominado Digital Omnibus sobre IA retrasa la entrada en vigor de estas exigencias hasta el 2 de diciembre de 2027 para los sistemas independientes de alto riesgo y hasta el 2 de agosto de 2028 para aquellos integrados en productos regulados. Sin embargo, Bruselas mantiene sin cambios otras obligaciones clave, especialmente las relacionadas con la transparencia en el uso de la inteligencia artificial.
Bruselas da más margen a las empresas sin renunciar al AI Act
El aplazamiento forma parte del Digital Omnibus sobre IA, un paquete legislativo aprobado por el Parlamento Europeo para simplificar la aplicación del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial sin modificar su filosofía basada en el riesgo. La medida responde a los retrasos detectados en la elaboración de normas técnicas armonizadas, la designación de autoridades nacionales competentes y los procedimientos de evaluación de conformidad necesarios para aplicar la normativa con seguridad jurídica.
En la práctica, las empresas dispondrán de más tiempo para adaptar los sistemas considerados de alto riesgo, como los utilizados en ámbitos sensibles como la sanidad, la educación, el empleo, la justicia, las infraestructuras críticas o los servicios esenciales. Para los sistemas de IA integrados en productos sujetos a normativa específica de seguridad —como determinados dispositivos o maquinaria— el plazo se amplía hasta el 2 de agosto de 2028.

No es una moratoria: la regulación europea sigue avanzando
Aunque muchas compañías recibirán este aplazamiento como un alivio regulatorio, las instituciones europeas insisten en que no se trata de una suspensión del AI Act, sino de un ajuste del calendario para facilitar una implantación más ordenada.
El objetivo es que las empresas aprovechen este tiempo para desarrollar modelos de gobernanza de la inteligencia artificial, identificar los sistemas que utilizan, evaluar los riesgos asociados e implantar mecanismos internos de supervisión y cumplimiento antes de que las obligaciones entren plenamente en vigor.
Asimismo, el Digital Omnibus introduce medidas destinadas a reducir cargas administrativas, especialmente para pequeñas y medianas empresas, y refuerza algunas funciones de la Oficina Europea de IA, encargada de coordinar la aplicación del reglamento entre los Estados miembros.
Las obligaciones de transparencia siguen vigentes
El retraso de las normas para sistemas de alto riesgo no afecta a las obligaciones de transparencia, que continúan formando parte del calendario regulatorio europeo.
Entre otras exigencias, las organizaciones que desarrollan o utilizan herramientas de inteligencia artificial deberán informar de forma clara cuando los usuarios estén interactuando con una IA y, en los supuestos previstos por el Reglamento, identificar los contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial, incluidos determinados deepfakes y otros contenidos sintéticos de interés público. Estas obligaciones forman parte del artículo 50 del AI Act y siguen su propio calendario de aplicación.
Esta exigencia afecta especialmente a sectores como:
- Marketing y publicidad digital.
- Comunicación corporativa.
- Atención al cliente mediante chatbots.
- Creación automatizada de contenidos.
- Plataformas digitales y medios de comunicación que utilicen IA generativa.
Las empresas deberán reforzar su gobernanza de la IA
Los expertos en cumplimiento normativo consideran que el tiempo adicional debe utilizarse para preparar la organización ante un entorno regulatorio cada vez más exigente.
Entre las principales tareas que deberán afrontar las empresas destacan:
- Inventariar todos los sistemas de inteligencia artificial utilizados.
- Clasificar los sistemas según su nivel de riesgo.
- Implantar procedimientos de evaluación y supervisión.
- Coordinar el cumplimiento del AI Act con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y otras normativas sectoriales.
- Documentar el uso responsable y transparente de la inteligencia artificial.
Esta planificación permitirá reducir riesgos legales y facilitar la adaptación cuando las nuevas obligaciones sean plenamente exigibles.
Europa busca equilibrar innovación y seguridad jurídica
Con este cambio de calendario, la Unión Europea intenta responder a una de las principales preocupaciones del tejido empresarial: evitar que la falta de estándares técnicos dificulte la aplicación uniforme del Reglamento.
Las instituciones europeas defienden que el Digital Omnibus mantiene intactos los principios del AI Act, centrados en la protección de los derechos fundamentales, la seguridad y la confianza de los ciudadanos, al tiempo que ofrece a las empresas un margen adicional para adaptarse sin frenar la innovación tecnológica.
Para las organizaciones, el mensaje es claro: el aplazamiento no elimina las obligaciones, sino que amplía el plazo para prepararse. Quienes aprovechen este periodo para desarrollar una estrategia sólida de gobernanza de la inteligencia artificial llegarán en mejores condiciones al nuevo calendario regulatorio europeo.

