El rey emérito Juan Carlos I ha regresado a Mallorca después de ocho años, realizando una visita que incluyó un almuerzo privado para celebrar el 80 cumpleaños de Miguel Arias, dueño del restaurante Flanigan en Puerto Portals.
Durante su estancia, Juan Carlos I estuvo acompañado por su escolta y se desplazó al Palacio de Marivent, residencia estival durante cuarenta años, y posteriormente se trasladó a Cala d’Or, donde visitó a su amigo Manuel Piñera Gil-Delgado.
La visita coincidió con la presencia en Mallorca de la reina Sofía, las infantas Elena y Cristina, y varios familiares, aunque sin la asistencia de la Familia Real. Felipe VI, que se encontraba en Mallorca desde el 24 de julio para reuniones con autoridades locales, abandonó la isla el domingo 26 por la mañana, poco antes de la llegada de su padre, por lo que no hubo encuentro entre ambos.
Felipe VI tuvo una agenda oficial que incluyó una reunión con la Unidad Militar de Emergencias y una visita a Villamanta junto a la reina Letizia para atender a las personas afectadas por los incendios en la Comunidad de Madrid.
La llegada de Juan Carlos I se produjo en un avión privado el 26 de julio y su salida el 27 de agosto. Esta visita es la primera oficial del rey emérito a la isla desde abril de 2018, cuando participó en la misa de Pascua en la Catedral de Palma junto a la Familia Real.
Además del almuerzo de celebración, que contó con la presencia de figuras como Rafa Nadal y Kyril de Bulgaria, príncipe de Preslav, Juan Carlos I disfrutó de actividades recreativas, incluyendo una navegación por las aguas de Cabrera con algunos de sus nietos y amigos.
En conjunto, la visita ha estado marcada por encuentros familiares y actividades sociales discretas, sin coincidencia directa entre el rey emérito y el actual monarca.


