La tasa de desempleo en España ha descendido a un 9,87% en 2024, un nivel no visto desde 2008. Sin embargo, el paro entre la población extranjera se sitúa en el 17,2%, casi el doble que el de los españoles, que ronda el 9,5%.
Actualmente, hay aproximadamente 730 000 extranjeros inscritos en las listas del paro. Además, cerca de 2 millones de extranjeros no forman parte de la población activa, es decir, no están ni trabajando ni buscando empleo activamente.
Estas cifras indican que una proporción significativa de la población extranjera puede estar en situación de inactividad prolongada. A esto se suman las medidas gubernamentales de regularización, que podrían incorporar alrededor de 1 millón de personas a la población en activo o inactiva, que, junto con la posible reagrupación familiar, podría aumentar la cifra en torno a 3 millones de personas adicionales.
En términos comparativos, el número de extranjeros desempleados es mayor que la población total de Cantabria. Los extranjeros inactivos equivalen a la suma de las poblaciones de Asturias, Cantabria y La Rioja juntas. Incluyendo la regularización prevista, serían equivalentes en número a la población completa de Cataluña.
Este escenario plantea desafíos para el sistema de protección social español, dado que un equilibrio entre población activa y dependiente es fundamental para su sostenibilidad a largo plazo.


