La Operación Azarías deja además cinco capturados y dos menores recuperados. Entre los fallecidos está alias «Tigre», señalado como jefe del Frente Carolina Ramírez y hombre próximo a Iván Mordisco.
Colombia ha ejecutado uno de los golpes militares más contundentes de los últimos años contra las disidencias de las FARC. El balance de la denominada Operación Azarías, desarrollada en el departamento de Guaviare, se ha elevado a 20 integrantes muertos, cinco capturados y dos menores recuperados, según confirmó el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.
Entre los muertos figura alias «Tigre» o «Pintado», identificado por las autoridades como principal cabecilla del Frente Carolina Ramírez, estructura integrada en el Estado Mayor Central (EMC) que dirige Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, uno de los hombres más buscados de Colombia. Las autoridades aseguran que la identidad de «Tigre» fue confirmada mediante prueba dactiloscópica.
La Operación Azarías eleva su balance a 20 muertos
La ofensiva se desarrolló en la vereda Lagos del Dorado, municipio de Miraflores, en Guaviare, y tuvo como elemento central el bombardeo de un campamento atribuido por las autoridades colombianas a las disidencias de Iván Mordisco.
El primer balance difundido por el Gobierno hablaba de ocho muertos, tres detenidos y dos menores recuperados. Horas después, con el avance de las operaciones sobre el terreno, De la Espriella elevó las cifras a 20 muertos y cinco capturados.
En total, el Gobierno contabiliza 27 miembros o personas vinculadas a la estructura afectadas por la operación.
El Ejecutivo utiliza el término «narcoterroristas» para referirse a los combatientes muertos. Se trata de la denominación empleada por el Gobierno colombiano; el Frente Carolina Ramírez es descrito por las fuentes consultadas como una estructura armada disidente de las antiguas FARC vinculada al EMC.
Cae alias «Tigre», uno de los objetivos prioritarios
La principal consecuencia estratégica del operativo sería la muerte de alias «Tigre» o «Pintado».
El Gobierno lo identifica como jefe del Frente Carolina Ramírez y uno de los hombres de confianza de Iván Mordisco. Las autoridades lo vinculaban con actividades armadas en zonas de Guaviare, Putumayo, Caquetá y Amazonas, así como con ataques contra la Fuerza Pública y reclutamiento de menores.
La muerte del cabecilla supone un golpe a la cadena de mando de una estructura que opera en territorios especialmente importantes para las rutas del narcotráfico en el sur colombiano.
Entre los cinco capturados también se encuentra alias «Víctor», señalado por el Gobierno como cuarto cabecilla del Frente Carolina Ramírez.
26 fusiles y cuatro ametralladoras incautados
El operativo no se limitó al bombardeo.
Según el balance difundido por las autoridades, la Fuerza Pública incautó 26 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas, diez equipos de campaña y 13 chalecos multipropósito.
El volumen del material recuperado refuerza la tesis gubernamental de que el objetivo era un campamento operativo de importancia para la organización.
El presidente sostiene que la operación afecta las capacidades militares, logísticas y financieras del grupo y reduce su capacidad para controlar corredores vinculados al tráfico de drogas. Esa valoración corresponde al balance oficial y deberá contrastarse con la evolución de la estructura sobre el terreno.
Dos menores fueron recuperados durante la operación
Otro elemento especialmente sensible es la presencia de dos menores de edad en el campamento.
Las autoridades informaron inicialmente de que estaban verificando sus identidades y posteriormente los incluyeron como «menores recuperados».
La presencia de menores en estructuras armadas sigue siendo uno de los aspectos más graves del prolongado conflicto colombiano. Precisamente, las autoridades habían señalado al Frente Carolina Ramírez por promover el reclutamiento de niños y adolescentes.
De la Espriella endurece la ofensiva contra Iván Mordisco
La Operación Azarías confirma el giro hacia una política de mayor presión militar sobre los grupos armados por parte del nuevo Gobierno colombiano.
En apenas sus primeras semanas, el Ejecutivo de De la Espriella ha recurrido en varias ocasiones a bombardeos contra organizaciones ilegales, aunque estas operaciones también han abierto debate en Colombia sobre sus consecuencias humanitarias y los controles legales cuando existe riesgo de presencia de menores o civiles.
El propio presidente dirigió un mensaje extremadamente duro a Iván Mordisco, advirtiéndole de que la ofensiva continuará. El ministro de Defensa, Jorge Mora, afirmó por su parte que las Fuerzas Militares y la Policía seguirán actuando contra las organizaciones criminales «dentro del marco de la ley».
La prioridad declarada es ahora avanzar hacia los principales dirigentes de las disidencias.
El Frente Carolina Ramírez, pieza del aparato de Iván Mordisco
El Frente Carolina Ramírez pertenece al Estado Mayor Central y mantiene presencia principalmente en el sur de Colombia, especialmente en Putumayo, Caquetá y Amazonas.
El EMC constituye una de las principales estructuras surgidas de combatientes y mandos que no se acogieron al acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016 o que posteriormente regresaron a las armas.
Su máximo dirigente, Iván Mordisco, continúa siendo uno de los objetivos prioritarios de las autoridades colombianas.
La muerte de 20 integrantes del Frente Carolina Ramírez no implica la desaparición de la organización, pero sí supone un golpe operativo significativo. El verdadero alcance de la ofensiva dependerá ahora de si las fuerzas de seguridad consiguen impedir que la estructura sustituya rápidamente a sus mandos y recupere presencia territorial.
Colombia vuelve así a apostar por la presión militar sobre las disidencias: 20 muertos, cinco capturados, dos menores recuperados y uno de los principales cabecillas de la estructura fuera de combate. El siguiente objetivo señalado públicamente por el Gobierno es Iván Mordisco.


