Una encuesta de 40dB. refleja un fuerte rechazo a la gestión de la crisis: el 63% valora negativamente a Sánchez, el 82% pide reforzar las fronteras y Vox aparece como el partido más capaz en inmigración.
La crisis de Ceuta ha dejado una profunda huella en la opinión pública española y los datos suponen un serio aviso para el Gobierno de Pedro Sánchez. Casi nueve de cada diez españoles atribuyen a Marruecos mucha o bastante responsabilidad en la entrada masiva de inmigrantes registrada a finales de julio, mientras un 72% también responsabiliza en esos mismos términos al Ejecutivo español.
Las cifras proceden de una encuesta especial elaborada por 40dB. a partir de 2 000 entrevistas online realizadas entre el lunes y el miércoles de la semana pasada.
El trabajo demoscópico dibuja un país preocupado por el control de sus fronteras y crítico con la respuesta de Moncloa. El 62,7% considera que Sánchez gestionó la crisis «mal» o «muy mal», mientras solo un 14,2% valora positivamente su actuación.
Pero el dato políticamente más significativo va más allá del desgaste del presidente: el 81,7% respalda aumentar las vallas y los medios de vigilancia fronteriza y el 81,4% quiere acelerar las devoluciones de quienes entren irregularmente, siempre dentro de las garantías establecidas por la legislación española, europea e internacional.
El 89% atribuye responsabilidad a Marruecos por la crisis de Ceuta
La distancia entre la posición mantenida inicialmente por el Gobierno y la percepción ciudadana resulta especialmente llamativa.
El 89% de los encuestados atribuye «mucha» o «bastante» responsabilidad al Gobierno de Marruecos.
A continuación aparecen las mafias y redes de inmigración irregular, con un 75%; la difusión en redes sociales de información falsa sobre cómo entrar en España, con un 74%; las propias personas que decidieron cruzar, con un 73%; y el Gobierno español, con un 72%.
El resultado adquiere todavía mayor relevancia por el momento en el que se realizó la encuesta.
Las 2 000 entrevistas se completaron antes de hacerse público el informe policial que apunta a una posible colaboración de agentes marroquíes en los acontecimientos de finales de julio. Esa información se encuentra sometida a investigación y no constituye por sí misma una conclusión judicial definitiva sobre la responsabilidad del Estado marroquí.
Por tanto, la encuesta no mide el eventual impacto que esas revelaciones posteriores puedan haber tenido en la opinión pública.
Sánchez: un 62,7% considera mala o muy mala su actuación
La valoración del presidente del Gobierno es especialmente negativa.
Un 49,9% considera que Sánchez gestionó la crisis «muy mal» y otro 12,8% cree que lo hizo «mal». En conjunto, el rechazo alcanza el 62,7%.
Solo un 14,2% califica su actuación como buena o muy buena.
El Gobierno de España también recibe un resultado claramente negativo, mientras Guardia Civil y Policía son los actores mejor valorados entre los examinados por la encuesta.
El desgaste tampoco desaparece cuando se pregunta por aspectos concretos de la actuación gubernamental.
La lentitud del Gobierno se convierte en su principal problema
La rapidez de reacción aparece como uno de los puntos más débiles para Moncloa.
El 66,3% considera mala o muy mala la velocidad con la que respondió el Gobierno: un 18,6% la califica de mala y un 47,7% de muy mala.
La crítica tiene una derivada política especialmente incómoda para el PSOE. Incluso entre sus propios votantes, según el estudio, son más quienes suspenden al Ejecutivo en rapidez y eficacia que quienes lo aprueban en esos apartados.
La convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional 26 días después del estallido de la crisis se ha convertido en uno de los elementos utilizados por la oposición para cuestionar la capacidad de reacción del Ejecutivo.
También son negativas las valoraciones ciudadanas sobre cohesión, transparencia y eficacia, después de semanas marcadas por discrepancias públicas y por el debate sobre qué información conocían los diferentes organismos del Estado.
El 82% quiere más vallas y vigilancia fronteriza
Probablemente uno de los resultados con mayores implicaciones políticas sea el relacionado con las medidas que los españoles desean aplicar después de la crisis.
Un 81,7% está de acuerdo o muy de acuerdo con aumentar las vallas y los medios de vigilancia en las fronteras españolas.
Prácticamente el mismo porcentaje, 81,4%, respalda acelerar las devoluciones de quienes crucen irregularmente.
Además, un 78% quiere reclamar a la Unión Europea financiación y personal permanentes para reforzar la frontera sur.
La demanda de mayor control no se limita al electorado de PP y Vox.
Cuando la encuesta plantea una elección entre endurecer los controles fronterizos, aun a riesgo de impedir la entrada de personas vulnerables, o priorizar su acogida aunque ello pueda incrementar las entradas, el 70% elige reforzar el control.
La opción alcanza aproximadamente el 89% entre los votantes del PP y el 91% entre los de Vox, pero también recibe el apoyo del 51,8% de los electores socialistas.
El dato evidencia que el debate sobre inmigración y fronteras ha superado la tradicional división entre izquierda y derecha.
Los españoles también quieren vías legales de inmigración
La encuesta, sin embargo, ofrece una fotografía más compleja que una simple apuesta por cerrar fronteras.
Un 59% respalda ampliar las posibilidades de entrada legal en España mediante visados y cupos de trabajo.
Otro 54% se muestra favorable a aumentar la cooperación con Marruecos a cambio de un mayor control fronterizo.
En cambio, solo alrededor del 40% apoya destinar más recursos a la acogida y tramitación de solicitudes de asilo.
Los resultados apuntan, por tanto, hacia una preferencia mayoritaria por más control de la inmigración irregular combinado con mecanismos legales y ordenados de entrada.
La mayoría quiere endurecer la relación con Marruecos
La crisis también ha deteriorado la percepción de las relaciones entre Madrid y Rabat.
El 45,7% considera que España debería endurecer su relación con Marruecos y reducir la cooperación, frente al 36,8% que apuesta por reforzarla al considerarla imprescindible para controlar la frontera.
Solo el 8,2% prefiere mantener las relaciones exactamente como están.
El resultado plantea un desafío evidente para Moncloa. Marruecos es un socio estratégico de España en materias como control migratorio, lucha antiterrorista, comercio y seguridad, pero una parte importante de la sociedad reclama ahora mayor firmeza.
El 53,6% tiene una visión negativa de la inmigración
La crisis de Ceuta también parece haber influido en la percepción general del fenómeno migratorio.
Un 53,6% considera que la inmigración es «más bien negativa» para España, frente al 33,1% que la considera «más bien positiva». El 13,3% no se pronuncia.
La preocupación es, además, la emoción predominante ante lo sucedido en Ceuta: la menciona el 53,2% de los encuestados.
Le siguen la inseguridad, con un 17,4%, y la impotencia, con un 9,4%.
Más del 83% afirma haber seguido de cerca la crisis y más de seis de cada diez la consideran uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta actualmente España.
El 72,2% cree además que episodios semejantes volverán a producirse regularmente.
Vox supera a PP y PSOE en gestión de la inmigración
Uno de los resultados con mayor impacto electoral beneficia claramente a Vox.
Cuando se pregunta qué partido es el más capacitado para gestionar la inmigración, Vox ocupa la primera posición con un 27%.
El PSOE obtiene un 18,4% y el PP se queda en un 13,9%.
Hay además un dato que debería preocupar especialmente a Alberto Núñez Feijóo: cerca del 23% de quienes tienen intención de votar al PP considera que Vox gestionaría mejor la inmigración.
El trasvase de confianza apenas funciona en dirección contraria. Solo el 2,4% de los futuros votantes de Vox considera que el PP sería mejor en esta materia.
Aun así, el 23% de la población general responde que ningún partido está capacitado para gestionar adecuadamente la inmigración, un porcentaje que introduce un importante matiz en la lectura partidista de los resultados.
El 63,6% rechaza cuestionar la soberanía de Ceuta y Melilla
La encuesta entra además en una de las cuestiones más sensibles de la relación con Rabat: la soberanía española sobre Ceuta y Melilla.
Un 63,6% considera que España no debe cuestionarla.
Un 16,8% estaría dispuesto a hablar con Marruecos sobre el futuro de ambas ciudades y un 15,7% considera que deberían decidirlo principalmente sus propios habitantes.
Solo un 3,9% cree que España debería plantearse ceder Ceuta y Melilla a Marruecos para mejorar las relaciones bilaterales.
La defensa de la soberanía española recibe el respaldo del 77,8% de los votantes del PP y del 74,6% de los de Vox, pero también constituye la opción mayoritaria entre los electorados de izquierda.
Especialmente significativo resulta que uno de cada cuatro votantes socialistas, aproximadamente el 25,7%, sí se muestre abierto a hablar con Marruecos sobre el futuro de las ciudades.
El 63,8% apoyaría al Ejército ante una agresión exterior
El estudio plantea incluso hasta dónde estarían dispuestos los españoles a llegar en caso de una hipotética agresión exterior contra Ceuta o Melilla.
El 63,8% respaldaría la participación del Ejército español en un conflicto armado para defenderlas.
Un 53,9% estaría dispuesto a asumir consecuencias económicas derivadas de sanciones contra Marruecos, mientras el 44,6% aceptaría pagar más impuestos para incrementar el gasto en Defensa.
Incluso un 41% declara que estaría dispuesto a participar personalmente en la defensa de Ceuta y Melilla si fuera llamado a hacerlo.
Se trata de respuestas a un escenario hipotético y no de predicciones sobre el comportamiento efectivo de los ciudadanos ante una guerra, pero reflejan la importancia que una parte mayoritaria de los encuestados concede a la soberanía de las dos ciudades.
La crisis de Ceuta cambia el debate sobre inmigración
La fotografía que deja la encuesta de 40dB. es especialmente incómoda para Moncloa.
El 89% responsabiliza en gran medida a Marruecos, el 62,7% suspende la actuación de Sánchez, más del 81% reclama reforzar fronteras y acelerar devoluciones y Vox aparece como el partido con mayor credibilidad en inmigración.
No significa que exista unanimidad ni que la sociedad rechace cualquier forma de inmigración. El 59% también respalda ampliar las vías legales mediante visados y cupos laborales.
Pero sí muestra una demanda transversal de mayor control fronterizo y una respuesta más contundente ante la inmigración irregular, que alcanza incluso a una parte significativa del electorado socialista.
La crisis de Ceuta ya no representa únicamente un problema territorial y migratorio para el Gobierno. Se ha convertido en una batalla por la confianza de los ciudadanos sobre quién puede proteger las fronteras españolas y gestionar la relación con Marruecos, con Vox obteniendo, por ahora, la mayor ventaja política en ese terreno.


