El último Debate sobre el estado de la región anticipa una campaña madrileña marcada por la polémica del ático. Ayuso niega que la vivienda estuviera destinada a ella y reta a la oposición: «Si yo he mentido, dimito».
La campaña electoral madrileña empieza a tomar forma ocho meses antes de las elecciones autonómicas y lo hace alrededor de un asunto que amenaza con monopolizar buena parte del enfrentamiento político: el polémico ático adquirido por la Comunidad de Madrid.
El último Debate sobre el estado de la región de esta legislatura dejó claro que PSOE y Más Madrid pretenden mantener la operación inmobiliaria en el centro de su ofensiva contra Isabel Díaz Ayuso, mientras la presidenta madrileña ha decidido responder frontalmente, negar que la vivienda estuviera destinada a ella y contraatacar poniendo sobre la mesa las residencias oficiales y el patrimonio inmobiliario de dirigentes de la izquierda.
El ático se convierte en el gran frente contra Ayuso
La controversia gira alrededor de una vivienda adquirida por la Comunidad de Madrid cuya finalidad ha provocado un intenso enfrentamiento entre Gobierno y oposición durante las últimas semanas.
La crítica de la izquierda se apoya, entre otras cuestiones, en la falta de claridad inicial alrededor de la operación y las diferentes explicaciones ofrecidas sobre el inmueble. El Ejecutivo autonómico, por su parte, rechaza que se comprara para convertirse en residencia particular de Ayuso.
La presidenta ya había defendido anteriormente que estaba buscando otra vivienda antes de que estallara públicamente la controversia. Durante el debate parlamentario volvió a insistir en esa versión y elevó considerablemente el tono.
«Nunca he vivido en un ático, ¡mentirosos!», espetó a la oposición.
Ayuso aseguró haber aportado documentos que acreditarían que estaba buscando vivienda antes de la publicación de las primeras informaciones sobre la operación y lanzó un desafío político a sus adversarios: «Si yo he mentido, dimito y, si han mentido ustedes, dimitan de una vez».
La afirmación constituye la versión de la presidenta sobre la controversia y no resuelve por sí misma las dudas planteadas por la oposición acerca de la adquisición pública.
Bergerot acusa directamente a Ayuso de corrupción
El choque alcanzó uno de sus momentos de máxima tensión durante la intervención de Manuela Bergerot, dirigente de Más Madrid.
«Sea valiente, desclasifique los papeles del ático», reclamó a la presidenta autonómica.
Bergerot fue todavía más lejos al acusar directamente a Ayuso desde la tribuna: «¡Es usted una corrupta!».
Se trata de una acusación política formulada por la dirigente de Más Madrid, no de una declaración judicial de responsabilidad penal contra la presidenta madrileña.
La dureza del enfrentamiento permite anticipar hasta qué punto el ático puede convertirse en uno de los principales argumentos electorales contra el PP durante los próximos meses.
Ayuso contraataca con las viviendas de dirigentes de la izquierda
Ayuso optó por no limitarse a defenderse. Su estrategia fue trasladar el debate hacia las viviendas oficiales, propiedades y operaciones inmobiliarias relacionadas con dirigentes socialistas y otros cargos públicos.
Uno de sus objetivos fue el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa.
Según afirmó Ayuso en la Asamblea, el Gobierno catalán habría buscado una residencia de entre 2 000 y 2 500 metros cuadrados, con seis plazas de garaje y una inversión que situó en 33 millones de euros.
También aseguró que 12 ministros y la presidenta del Congreso disponen de vivienda oficial sufragada por el Estado, y mencionó expresamente los casos de Óscar Puente y Ana Redondo, a quienes atribuyó viviendas oficiales de 270 y 239 metros cuadrados, respectivamente.
El argumento político de Ayuso es claro: considera contradictorio que la izquierda convierta su situación residencial en una cuestión electoral mientras diferentes miembros del Gobierno y otras instituciones utilizan residencias sufragadas con recursos públicos.
La existencia de viviendas oficiales, sin embargo, no implica por sí misma irregularidad alguna. Su utilización depende del régimen correspondiente a cada cargo y debe diferenciarse de las acusaciones concretas formuladas alrededor del ático madrileño.
Zapatero, Ábalos, Cerdán y Koldo entran en el discurso
La presidenta madrileña amplió después su ofensiva con una larga relación de propiedades y episodios vinculados a dirigentes socialistas o personas relacionadas con investigaciones judiciales.
Ayuso mencionó, entre otros, a José Luis Rodríguez Zapatero, José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García, Jéssica Rodríguez y José Luis Escrivá.
La intervención mezcló propiedades declaradas, viviendas oficiales y asuntos relacionados con investigaciones judiciales, por lo que no todos los ejemplos tienen la misma naturaleza jurídica ni política.
Ayuso resumió su posición de la siguiente manera:
«Yo defiendo que todo el mundo tenga propiedades, que todo el mundo prospere, que cada vez la gente crezca más. Lo que no vale es que crezca la izquierda y que luego los culpables sean otros».
Con ese discurso, el PP madrileño intenta transformar una controversia inicialmente defensiva en un debate más amplio sobre patrimonio, privilegios institucionales y coherencia política.
La vivienda amenaza con dominar la campaña madrileña
El problema para Ayuso es que la polémica no desaparecerá simplemente mediante el contraataque.
PSOE y Más Madrid tienen incentivos electorales para mantener vivo el asunto, exigir documentación y cuestionar las explicaciones ofrecidas por el Ejecutivo regional. Para la oposición, el ático ofrece además una cuestión concreta con la que intentar erosionar a una presidenta que domina desde hace años la política madrileña.
El PP, en cambio, tratará de evitar que los próximos meses se conviertan en una campaña monotemática.
La estrategia mostrada durante el Debate sobre el estado de la región apunta precisamente en esa dirección: responder a las acusaciones, disputar el marco político y desplazar simultáneamente la discusión hacia la gestión autonómica y las contradicciones que el PP atribuye a sus adversarios.
«No se va a achantar»: el PP anticipa una campaña de choque
El secretario general del PP de Madrid y diputado autonómico Alfonso Serrano resumió después la posición del partido.
«Este grupo no se va a achantar frente a sus ataques», aseguró.
Ayuso también aprovechó el final de su intervención para dirigirse directamente a Bergerot y a la socialista Mar Espinar, que no serán las candidatas de sus respectivas formaciones a la Presidencia de la Comunidad.
«Este es el último Debate del estado de la región en esta legislatura, pero también, como portavoces, es el último debate de toda su vida política», afirmó la presidenta.
El mensaje trasciende el enfrentamiento parlamentario. El PP madrileño quiere presentar las próximas elecciones como una nueva prueba sobre el modelo político construido alrededor de Ayuso, mientras la izquierda intentará que la campaña gire también alrededor de cuestiones de integridad institucional y vivienda.
Ocho meses de campaña antes de las urnas
Madrid entra así en una precampaña extraordinariamente larga.
El último Debate sobre el estado de la región ha servido prácticamente como primera gran confrontación electoral. A partir de ahora, cada polémica autonómica tendrá inevitablemente una lectura vinculada a las urnas.
El ático aparece como una de las principales vulnerabilidades que PSOE y Más Madrid intentarán explotar. Ayuso, lejos de intentar esquivar la controversia, ha elegido la confrontación directa y ha elevado incluso su apuesta hasta comprometer su continuidad política si se demuestra que mintió.
Pero la campaña no se decidirá únicamente sobre esta cuestión. Sanidad, vivienda, educación, fiscalidad, transporte y los servicios públicos competirán por marcar una elección en la que el PP defenderá su gestión y la oposición tratará de desgastar una mayoría que lleva décadas situando a la izquierda fuera de la Presidencia regional.
Lo que sí dejó claro el debate parlamentario es el tono que cabe esperar: el ático será utilizado como arma electoral y Ayuso no piensa permanecer a la defensiva.


